Renfe ha retirado este jueves por la tarde tres de los seis vagones del tren de la línea R4 que descarriló el martes por la noche entre Sant Sadurní d’Anoia y Gelida, tras topar con un muro de contención hundido debido a las fuertes lluvias.
La operación se ha llevado a cabo con una locomotora de maniobras diésel, que ha remolcado los vagones retirados hacia el sur, junto con un tren que había quedado parado en la misma vía. De los tres vagones restantes del convoy accidentado, uno podría ser remolcado en una fase posterior, mientras que dos continúan descarrilados y, como mínimo, uno de ellos deberá ser desguazado en el mismo lugar del accidente.
El siniestro se produjo el martes por la noche, cuando un muro de tierras cedió y cayó sobre la vía, impactando contra el tren en circulación. A consecuencia del accidente, murió un maquinista en prácticas y 37 personas resultaron heridas, cinco de ellas de gravedad.
Desde entonces, la circulación ferroviaria de Cercanías en Cataluña continúa interrumpida, mientras Adif y Renfe llevan a cabo inspecciones extraordinarias de la infraestructura para garantizar la seguridad antes de restablecer el servicio. Los trabajos se ven condicionados por el estado inestable del terreno y por la proximidad de la vía con la autopista AP-7, que también ha sufrido afectaciones.
Una recuperación larga y compleja
La retirada completa del tren y la reparación del muro de contención requerirán trabajos de obra civil previos y el uso de maquinaria pesada. Fuentes técnicas admiten que el proceso será lento y que el restablecimiento del servicio dependerá de la evolución de las tareas de consolidación y de las conclusiones de las inspecciones de seguridad.















