La compañía aérea Vueling es un signo de identidad de Barcelona y Cataluña: nació aquí en el año 2004 y se ha convertido, con el paso de los años, en la principal operadora del aeropuerto de El Prat, donde tiene una cuota del 40%. Desde sus inicios, Vueling ha utilizado los aparatos de Airbus, la gran compañía aeronáutica europea, con sede central en Tolosa de Languedoc. Pero, desde que forma parte del grupo multinacional IAG, sus fundamentos han cambiado.
La presidenta de Vueling, Carolina Martinoli, ha presentado el plan estratégico de la compañía para los próximos diez años, que contempla una inversión de 5.000 millones de euros. La principal novedad es que Vueling procederá a la sustitución progresiva de sus 130 aviones de Airbus por aparatos de la competencia norteamericana, Boeing. Este 2026 ya incorporará las tres primeras unidades de Boeing de un pedido realizado de 50 aviones.
Según Carolina Martinoli, este cambio de la flota es clave para conseguir su principal objetivo: pasar de los 40 millones de pasajeros anuales a 60 millones. En plena ofensiva de Donald Trump contra los intereses europeos, la decisión de Vueling de renunciar a Airbus resulta dolorosa a la vista.













