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Combates y victorias

Jaume Reixach

Periodista de vocació i, per això mateix, fundador i editor d’EL TRIANGLE des de 1990. Militant de la causa per un Món millor
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Con el inicio del Solsticio de invierno, EL TRIANGLE celebró, en el Palau Robert, un acto conmemorativo del 35º aniversario del nacimiento de la revista. Entre los buenos amigos que hicieron uso de la palabra, el primer fiscal anticorrupción y coautor de la querella por la quiebra de Banca Catalana, Carlos Jiménez Villarejo, un ejemplo de integridad y un gran servidor público de la justicia.

También nos acompañaron la primera redactora que trabajó en la revista, Laura Cortada; un pilar fundamental de la redacción durante muchos años, Víctor Saura; la actual responsable del diario digital, Mireia Màrquez; el grande dibujante Kap, que nos ilustra la portada de la revista con sus genialidades; Peru Erroteta, el autor de las magníficas entrevistas que publicamos cada semana, y Siscu Baiges, el amigo del alma con quien he compartido mil y una batallas periodísticas.

En mi intervención, resalté el papel capital que tenemos los medios de comunicación en la construcción de la historia y el indestructible compromiso de EL TRIANGLE con la causa por un Mundo mejor, una Europa mejor, una España mejor y una Cataluña mejor, siendo un firme baluarte de los valores humanistas: progresistas, feministas, ecologistas y solidarios.

Expliqué que, en mi larga trayectoria como periodista de combate, había sufrido, de joven, dos derrotas: la nuclearización de Cataluña, que considero un gravísimo error, como se demostró con el incendio de la central de Vandellòs I, en 1989, y la construcción del embalse de Rialb, que engulló la vida de siete pueblos del Medio Segre. Y la promesa que me hice a mí mismo: que nunca más volvería a perder una batalla periodística en la cual me involucrara por sentido de decencia y transparencia democrática.

Esta ha sido, desde entonces, la historia de EL  TRIANGLE y de los otros medios que he creado (LA VALIRA y EL TRAPEZIO): 35 años de combates y de victorias.

Cuando paseo por Cataluña y veo los molinos eólicos en las carenas de las montañas o las placas solares que producen electricidad renovable, mi corazón se alegra. También cuando constato que el uso del ferrocarril y del metro toman impulso en Cataluña, año tras año, como grandes medios de transporte público o que se multiplican las ventas de vehículos eléctricos o híbridos.

Es exactamente esto lo que propugnábamos, en el lejano 1978, los autores del libro El combate ecologista en Cataluña, que escribí con los compañeros Santiago Vilanova y Xavier Garcia, cuando las autopistas y los coches contaminantes eran los reyes de la movilidad y nos tildaban de “utópicos”. Combates y victorias.

En estas décadas profesionales de mi vida, he estado involucrado, periodísticamente, en múltiples luchas en defensa del territorio: la protección de los volcanes de la Garrotxa, de los humedales del Ampurdán, del Montseny, de lugares emblemáticos de la Costa Brava, contra las centrales térmicas de Cubelles y Fígols, contra el trasvase del Ebro, contra campos de golf predadores de agua… Son pulsiones de indignación y rebeldía que surgen de la racionalidad y del amor a Cataluña, que son compartidas y que hemos ganado, hecho que me llena de alegría, para mí y para todos. Combates y victorias.

Políticamente, yo soy un catalán de izquierdas y recuerdo con gran emoción el día del retorno a Cataluña del presidente Josep Tarradellas, en 1977, y el restablecimiento de la Generalitat. Tenía y tengo la esperanza de vivir en un país ordenado, democrático, próspero y libre de corrupción en la administración de los recursos públicos.

Por eso, me decepcionó profundamente la gestión que dirigió, durante 23 años, Jordi Pujol al frente de la Generalitat. Cuando fue investido presidente, yo lo respeté y admiré su empuje por reconstruir Cataluña después de los desastres de la dictadura franquista.

Pero junto a mis convicciones ecologistas, también tengo muy claro que la corrupción es el gran cáncer de la democracia. Y, desgraciadamente, Jordi Pujoldejó que arraigara y creciera esta lacra en el nuevo Gobierno de Cataluña. Nunca me gusta hablar mal de los muertos, pero hay muchos personajes que rodeaban a Pujol (Lluís Prenafeta, Antoni Subirà, Macià Alavedra, Carles Vilarrubí, Ramon Bagó…) que aprovecharon el poder político que les dio su cargo para hacer todo tipo de chanchullos en beneficio propio.

Hay muchos miembros de esta extensa trama corrupta pujolista que sufrimos durante años y que todavía están vivos, pero, afortunadamente, hoy están alejados de la gestión del dinero público y de las decisiones políticas. Personalmente, estoy muy orgulloso de ser catalán en 2026: vivo en el país de Europa donde la izquierda es más fuerte que en ninguna otra parte y tenemos un presidente, Salvador Illa, socialista y tarradellista, con una enorme capacidad de trabajo y de diálogo y una especial sensibilidad por los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

En la época del “oasis catalán” pujolista -que quería decir “omertà mafiosa”- fui de los pocos periodistas que se atrevió a hacer frente y a denunciar los negocios poco honorables que se hacían desde la Generalitat y que los medios de comunicación silenciaban (los avales de la CARIC, las loterías de la Generalitat, el caso Casinos, el 3%, las fechorías de Fèlix Millet en el Palau de la Música…). Por eso, con 31 años y con un hijo de dos años, decidí emprender la tarea imposible de crear y mantener una revista libre, en catalán y sin pelos en la lengua para denunciar la corrupción que infestaba Cataluña.

En la época de los Juegos Olímpicos, cuando Barcelona tocaba el cielo y Pasqual Maragall era el líder indiscutible de la ciudad, tomé la decisión de publicar el libro “Los señores de los anillos”, de los periodistas británicos Andrew Jennings y Vyv Simson, que nadie se atrevía a editar en España, donde denunciaban la corrupción del Comité Olímpico Internacional (COI), entonces presidido por el ex-falangista Juan Antonio Samaranch, un intocable protegido por los socialistas.

También, desde EL TRIANGLE, nos hicimos cargo, en 2000, de la promoción y distribución del libro “Un rey golpe a golpe”, la primera biografía no autorizada del rey Juan Carlos I, donde se explicaban muchos trapos sucios del monarca que todavía no eran de dominio público. Este libro circuló de manera semiclandestina, a causa de las presiones del CNI, pero devino profético, visto lo que hemos visto después con el jefe de Estado nombrado por Francisco Franco, que ha acabado viviendo en Abu Dabi.

Hemos padecido muchos quebraderos de cabeza y problemas judiciales en el combate permanente por la libertad de información y expresión en Cataluña, pero no me quejo y aquí estoy y aquí está EL TRIANGLE, también con edición digital. A mí no me gusta que la gente tenga que ser recluida en prisiones, pero es de justicia que la familia Pujol y algunos de sus colaboradores más próximos tengan que afrontar un proceso en la Audiencia Nacional. Durante muchos años, las hicieron de muy gordas, especialmente Jordi Pujol Ferrusola y Marta Ferrusola, aprovechándose del poder omnímodo de su padre y marido en la Generalitat y del control absoluto que tenía sobre los editores de medios de comunicación.

EL TRIANGLE era el único medio que lo explicaba y ahora el “clan Pujol” está sometido a juicio por corrupción y esconder el botín de su rapiña en Andorra y en otros paraísos fiscales. Combate y victoria.

Del mismo modo que hicimos frente al pujolismo, también lo hicimos contra su derivada, el independentismo. También en solitario, porque la Generalitat de Artur Mas, Carles Puigdemont, Quim Torra i Pere Aragonès se dedicó a regar abundosamente a los medios de comunicación catalanes para que crearan un falso clima a favor del secesionismo. Pero decidí pasar hambre antes de ponerme al servicio de esta farsa descabellada, que, de entrada, provocaba una grave y peligrosa división étnica y filofascista en la mezclada y plural sociedad catalana que tenemos. Hoy, afortunadamente, aquel error histórico garrafal se ha desvanecido. Combate y victoria.

Desde hace nueve años, también edito el diario digital LA VALIRA, focalizado en los Pirineos y Andorra. Aquí desplegamos una potente actividad periodística para desterrar el caciquismo y limpiar la vida pública de estos valles. Para variar, también nos han intentado tapar la boca, pero hemos conseguido publicar muchos escándalos escondidos y oxigenar la salud democrática de estos territorios, muy a menudo olvidados.

El último éxito ha sido la decisión de la Batllia de Andorra de llevar, finalmente, a juicio la estafa del caso Valora. Este era un sumario que se arrastraba desde hacía 19 años (!!!) y que se ha conseguido desbloquear, después de denunciar la corrupción judicial, que es uno de los grandes problemas del Principado. Combate y victoria.

En esta etapa histórica en la que estamos, EL TRIANGLE tiene claro que es y será un ariete implacable contra el avance del fascismo y de la oleada trumpista y xenófoba que nos toca vivir. Paz y armonía en nuestros barrios y ciudades. Cataluña es un país que tiene la emigración y la solidaridad en su ADN y lo queremos continuar teniendo así, a pesar de Vox y Alianza Catalana. ¡Caña a los fachas!

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