Varios directivos y exdirectivos del grupo constructor catalán Copisa han explicado este martes en la Audiencia Nacional que Jordi Pujol Ferrusola, el hijo primogénito del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol, cobró varias comisiones por la intermediación en operaciones inmobiliarias e industriales.
En esta sesión del juicio sobre el caso Pujol, han asegurado que estos pagos eran totalmente legales y habituales en el sector, y que iban del 1 al 5%. También han dicho que Jordi Pujol Ferrusola era una persona de confianza, porque les había aportado varias oportunidades de negocio, y que no hacían contratos con él, sino que pactaban el porcentaje de comisión y pagaban las facturas que presentaban las empresas del hijo mayor del expresidente catalán.
La segunda sesión de esta semana del juicio se ha centrado en las relaciones del primogénito de la familia con Copisa. La Fiscalía sospecha que muchas de las facturas cobradas por empresas de Pujol Ferrusola a la constructora por supuestas intermediaciones en operaciones en realidad eran, en realidad, comisiones irregulares para que Copisa consiguiera adjudicaciones de obra pública.
Los testigos lo han negado, y las defensas alegan que las comisiones, que superaron los 1,5 millones de euros en total, eran por trabajos de intermediación realmente realizados, que eran habituales y estaban dentro del precio de mercado.
Además, han subrayado que la mayoría de operaciones, el 90%, estaban en el ámbito privado, sin ninguna intervención de administraciones públicas o, incluso, intervención de administraciones gobernadas por los socialistas, no por CiU.
Contrato con Repsol
El consejero delegado del grupo Copisa, Orlando de Porrata-Doria, ha sido preguntado sobre todo por la ampliación de una refinería en Cartagena cuando él era el consejero delegado de Copisa Industrial, entre 2008 y 2010. Francesc Xavier Tablero, que entonces era consejero delegado de Copisa Constructora, le presentó Pujol Ferrusola, que acabó cobrando unos 400.000 eurospor una operación de unos 35 millones de euros, ya que Copisa consiguió uno de los paquetes más grandes del contrato con Repsol.
Porrata-Doria ha explicado que la comisión total, aunque se pagara en dos facturas diferentes, era lo que importaba, y que se pagaba por el éxito de la operación. Preguntado por la ausencia de contrato, ha dicho que Pujol Ferrusola era una persona de confianza del grupo, ya que ya había tenido tratos anteriormente. Así, ha justificado el trabajo de Pujol Ferrusola porque les adelantó, aunque fuera solo por teléfono, la oportunidad de negocio antes de que fuera conocida por buena parte de la competencia, lo que les permitió adelantarse a los rivales.
Tablón fue consejero delegado de Copisa Constructora, una de las empresas más importantes del grupo, de 2005 a 2012, pero tuvo cargos importantes de 1995 a 2015. Conocía a la familia Pujol Ferrusola desde pequeño, porque todos veraneaban en Queralbs (Ripollès). El fiscal le ha mostrado varias facturas pagadas por Copisa a empresas de Pujol Ferrusola por supuestas intermediaciones en compra-ventas en varios puntos de España como Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Cartagena o Cataluña mismo.
No ha podido justificar porque algunos pagos de comisiones se hacían en dos facturas diferentes, bajo el mismo concepto, y tampoco porque se pagó una comisión por una compra de acciones de Copisa sobre otra empresa de la que ya tenía el 20% de la propiedad hasta llegar al 100%. El fiscal le ha preguntado porqué era necesario intermediario para comprar parte de una empresa que ya controlaban parcialmente, pero Tablón no ha sabido decir el motivo.
Intermediarios
En todo caso, ha explicado que habitualmente se pagaban comisiones a intermediarios para conseguir compradores o vendedores en operaciones comerciales, si tenían éxito. Y la comisión iba del 1 al 5%.
El primero en declarar, el único que lo ha hecho presencialmente, ha sido José Luis Goyeneche, que tuvo varios cargos en Copisa. Él intervino en la búsqueda de unas oficinas para la empresa en Madrid, ya que las que tenían hasta entonces se habían quedado pequeñas. En esta operación Pujol Ferrusola cobró una comisión por su supuesta intermediación, pero él desconoce el motivo, ya que no le sonaba ni el nombre de la empresa a través de la cual cobró, Imisa, ni conoció nunca al hijo mayor del expresidente de la Generalitat.
José Luis Prada, técnico comercial, ha explicado que una operación inmobiliaria en Ronda (Málaga) le llegó a través de Pujol Ferrusola, pero que solo habló alguna vez por teléfono por encargo de Tablón para esta operación, un solar en L’Hospitalet de Llobregat y alguna otra. En todo caso, él no intervino en la remuneración de Pujol, ha dicho.
Joan Carles Savall, director de la asesoría jurídica, y Jordi Solà Mas, director de Comap Inmobiliaria, una de las filiales de Copisa, no han podido dar más detalles que el resto de testigos de Copisa.
El único testigo que no ha trabajado nunca para Copisa ha sido Santiago Ballesté, exdiputado del PP en el Congreso y empresario metalúrgico. En los años 2000 y 2001 cobró tres facturas por valor de unos 32 millones de pesetas, más de 180.000 euros, pero ha asegurado que no recordaba el motivo y que no tuvo ninguna relación con Imisa, la empresa de Pujol Ferrusola, a quien conocía. . En cambio, ha asegurado que nunca conoció a su padre, el entonces presidente de Cataluña.

