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El dinero de Andorra de los Pujol se regularizó deprisa y corriendo, según el exasesor fiscal de la familia

Joan Antón Sánchez Carreté, exasesor fiscal del expresidente Jordi Pujol Soley

La regularización del dinero oculto en Andorra de la familia Pujol se hizo con prisas y sin margen de maniobra. Así lo ha admitido este lunes en la Audiencia Nacional Joan Antón Sánchez Carreté, exasesor fiscal del expresidente Jordi Pujol Soley, que ha explicado que en el año 2014 intervino para coordinar unas regularizaciones fiscales hechas «deprisa y corriendo«, justo cuando estalló públicamente el escándalo de la fortuna escondida y antes de que el expresidente lo reconociera por carta, atribuyendo el dinero a la herencia de su padre, el abuelo Florenci.

En una nueva jornada del juicio sobre el caso Pujol, Sánchez Carreté ha intentado marcar distancias con los hechos juzgados y ha insistido en que, aunque la familia Pujol era clienta del despacho, no lo era directamente suya. Con todo, ha explicado que acudieron a él para preguntarle cómo tenían que hacer la regularización fiscal del dinero de Andorra y para que coordinase la presentación de las declaraciones complementarias. Según ha detallado, le facilitaron datos de cuentas andorranas a partir de 2010; él reclamó documentación desde 2008 y, el 7 de julio de 2014, se reunió con los abogados de la familia para decidir la estrategia a seguir.

Según el testigo, no fue hasta 2015 —con una inspección de Hacienda ya en marcha desde 2014— cuando le pidieron revisar si las regularizaciones eran correctas. En ese momento, recibió dos pendrives con información de cuentas de algunos miembros de la familia para comprobar si las declaraciones hechas a correr estaban bien formuladas. También le pidieron que hiciera una reconstrucción de los movimientos de los bonos, una tarea para la que se vio «incapaz» y que derivó a «un auditor». Durante la instrucción del caso, la policía intervino documentación en su despacho, Consultores de Economía y Tributos, considerada relevante para la acusación.

Sánchez Carreté, que empezó a asesorar fiscalmente al expresidente Pujol y a su esposa Marta Ferrusola en 1983, también hizo gestiones vinculadas a empresas de Jordi Pujol Ferrusola, primogénito del expresidente, aunque ha insistido en que «lo hacía el despacho, yo no«. De hecho, ha declarado que el despacho revisaba únicamente los ingresos de las empresas de la familia y los gastos deducibles, no la procedencia del dinero: «En el trabajo de asesor fiscal no se entra en si los ingresos son adecuados o no», sino si «se debían declarar a Hacienda», ha asegurado, añadiendo que «nunca hicimos contabilidad, sólo fiscalidad».

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