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Peligro. Asesinos de mujeres sueltos en Estados Unidos

Siscu Baiges

Periodista de Solidaritat i Comunicació - SICOM, activista, cabrejat amb les injustícies
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El mal se ha apoderado de las calles de muchas ciudades de los Estados Unidos. Lo representan los energúmenos del ICE, el Servicio de Control Migratorio y de Aduanas que persigue, detiene y, si conviene, asesina a las personas que viven en el país sin la documentación adecuada o a los que critican sus acciones.

¿Cuántos de los miembros de este cuerpo se avergüenzan del trabajo que realizan? ¿Cuántos se han indignado al ver cómo Jonathan Ross, uno de los suyos, asesinaba a sangre fría a Renee Nicole Good? ¿Cuántos habrán pensado que era mejor presentar su renuncia a seguir trabajando en este nido de alimañas armadas sin cerebro?

Si hacen lo que hacen es porque en la cúspide del poder en Estados Unidos hay un desalmado que avala sus crímenes. Hay que tener mucha caradura para que los portavoces y los cargos de la administración Trump aduzcan que Ross asesinó a Good porque ella pretendió matarlo atropellándolo. «Está vivo de milagro», dijo el presidente de Estados Unidos. Una mentira más. Ya no viene de aquí.

¿Habéis visto las imágenes de niños arrancados de los brazos de sus madres cuando las detienen estos representantes del mal? ¿Habéis visto niños corriendo detrás de coches que se llevan a su madre detenida? ¿Habéis visto representantes de este cuerpo militarizado entrar en escuelas para llevarse a una maestra delante de sus alumnos?

¿Por qué se tapan la cara?

Saben que están comportándose como bestias deshumanizadas. ¿Qué deben pensar cuando llegan a casa y se encuentran con sus parejas e hijos o hijas?

¿Por qué no hemos visto a ninguna mujer entre los asaltantes del ICE? ¿Veremos alguna vez a una mujer vestida con la ropa militarizada de este cuerpo detener a una madre? ¿Veremos cómo la mata?

El descenso a los infiernos de los miembros de ICE y sus mandos, empezando por el propio Donald Trump, parece que no tiene fin. El hombre que aspira a que le regalen el premio Nobel de la Paz que no le concedieron lo dijo antes de las elecciones que lo llevaron a la presidencia por primera vez: «Me podría parar en la Quinta Avenida, disparar a alguien y no perdería ningún voto».

Ganó aquellas elecciones. Perdió las siguientes y volvió a ganar las de 2024. Ahora envía a los miembros del ICE a secuestrar y matar, si es necesario, y confía en que mucha gente de Estados Unidos le siga aplaudiendo. Una sociedad sana no lo puede tolerar.

El 25 de mayo de 2020, un policía el policía Dereck Chauvin mató a George Floyd pisándole el cuello durante unos minutos después de detenerlo por pagar en un supermercado con un billete falso de 20 dólares. Este asesinato dio impulso a la campaña «Black lives matter» creada 7 años antes. Floyd era negro.

El 7 de enero de 2026, Jonathan Ross mató de tres disparos en la cabeza a Renee Nicole Good por recriminarle la brutalidad y la insensibilidad con que actúan los ICE. Good era blanca. La campaña contra los ICE y contra Trump que habría que poner en marcha podría ser: «Everybody’s live matter».

Mientras, me sumo a la frustración y los llantos de tanta gente en Estados Unidos y en todo el mundo al ver en el pozo al que ha caído el respeto por la vida y las personas en ese país.

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