Más de 300 personas se han concentrado esta noche en la plaza del Ayuntamiento de Calella (Vallès) para condenar la agresión machista sufrida por una joven y su madre a manos de la pareja de la primera. El ataque, producido en el domicilio de las víctimas, ha dejado a la chica, de poco más de 20 años, en muerte cerebral, y a su madre, de unos 60 años, en estado crítico, mientras los Mossos d’Esquadra mantienen la búsqueda del agresor. El alcalde de Calella, Marc Buch, ha expresado el rechazo del municipio al suceso y ha pedido una «reflexión profunda» social y políticamente para reforzar la prevención de la violencia machista.
Durante el acto, Buch ha afirmado que el agresor «quería matarlas» y le ha definido como un «asesino«, deseando que sea detenido, puesto a disposición judicial y «encerrado en prisión«. El alcalde ha remarcado que las víctimas son personas «muy conocidas» en el municipio y ha lamentado que «todo lo que se ha hecho hasta ahora en prevención no funciona», en referencia a la persistencia de las agresiones y asesinatos en el ámbito familiar. En este sentido, ha defendido que la administración pueda actuar de oficio cuando tenga conocimiento de un caso, «aunque la víctima no pida ayuda«.
La concentración también ha contado con la lectura de un manifiesto de la Asociación de Mujeres de Calella, que ha expresado su «dolor» por un hecho de «consecuencias devastadoras e irreparables» y ha asegurado que la violencia machista es un «fracaso colectivo«. La entidad ha hecho un llamamiento a no normalizar la violencia ni el silencio en el ámbito doméstico y ha reivindicado que Calella sea «un espacio de refugio, acogida y respuesta«, apelando a la responsabilidad de toda la sociedad para construir un entorno más seguro y empático.

