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El aterrizaje de Cancelo vuelve a chocar con el ‘fair play’ excedido de Laporta

El retorno de Joao Cancelo todavía está en el aire.

Para ser un club que se ha recuperado económicamente del ‘infierno’ de hace cinco años -al menos esta es la versión oficialista y de la presidencia en el albor de unos meses de escalada electoral-, las gestiones para tramitar algo tan sencillo como el alta de Joao Cancelo con el 80% del salario de Andreas Christensen llaman poderosamente la atención.

Hasta Víctor Font, al que le cuesta tanto salir de su cueva, cada vez más elitista y desconcertante, le ha recordado a Laporta que, antes del esperpéntico caso Olmo, el presidente soltó aquella bravata tan célebre como embustera sobre el fair play financiero: “Si no estamos en la regla 1:1 es porque no queremos” y que, en la cita del verano con el Senat Blaugrana volvió a mentir sin el menor reparo ni vergüenza: “Ya estamos operando -les dijo a los senadores, desde luego pacientes, incautos e inexplicablemente fiados a las trolas con las que les sigue engañando el presidente- bajo la regla 1:1 y eso nos permite fichar con normalidad”, confirmando en esa  misma sesión el pago de la cláusula de Joan Garcia y la inminente llegada de Nico Williams.

Seguramente, esta vuelve a ser una mala semana para presentar el libro sobre la gestión de Laporta que lleva por título ‘Així hem salvat el Barça’, pues a la vista está que el único refuerzo para la corta plantilla de Flick, un saldo del mercado del fútbol de Arabia Saudita como es Joao Cancelo, cuesta de inscribir y de cerrar más de lo que debería.

Siempre y cuando fuera cierto que su club, el Al-Hilal, celebra perderlo de vista porque no cuenta para su entrenador y se ahorra la mitad de una ficha de 15 millones, el lateral portugués está deseando rebajarse su salario a las enormes limitaciones del Barça de Laporta y, la guinda del pastel, Jorge Mendes, su representante, lo que más desea en el mundo es ayudar al Barça con una operación tan ruinosa en apariencia para sus intereses, el Barça de Laporta no debería tener el menor retraso ni contratiempo en su proceso de inscripción si presentara sus estados de cuentas al día y en orden ante LaLiga.

No deja de sorprender que, tras el rapidísimo acuerdo -de un día para otro, pese a la oferta del Inter-, estando el Barça en Arabia Saudita y Hansi Fick con la impaciente necesidad de disponer de un lateral derecho nato como él, como argumenta la prensa barcelonista del régimen, no se aproveche la coyuntura para, simplemente, presentar la documentación ante LaLiga y ponerlo a las órdenes del entrenador, ya que Cancelo no debe andar muy lejos.

Esa misma prensa colaboracionista escribe, por el contrario, que “el FC Barcelona no tiene previsto anunciar el fichaje de Joao Cancelo, cedido por el Al-Hilal hasta final de temporada, en las próximas horas para no interferir en la disputa de la Supercopa de España, el primer título al que aspira el equipo de Flick esta temporada”.

Absurdo, después de que la noticia de su regreso haya protagonizado la previa de la semifinal y de que el propio Hansi Flick haya comentado el refuerzo con absoluta normalidad, para validarlo, en la rueda de prensa del martes: “Cancelo es un jugador experimentado que nos dará muchas opciones”, dijo, dando por hecha su llegada inminente.

Circunstancias que, en su conjunto, obligan a recuperar un mensaje de Víctor Font del 29 de diciembre pasado en el que, respondiendo a una cuenta laportista que acusaba a Font de manipular y engañar a los socios, le recordaba que el pago pendiente de New Era Visionary Group por el resto de los asientos VIP, previsto para septiembre pasado, no se había producido. “Y mucho me temo -añadía el precandidato- que los que vienen tampoco se harán, como ya ha ocurrido con otros supuestos socios de nula reputación”.

Font ya había reclamado días atrás, ante el rumor de que la concesión de los asientos VIP a favor de una sociedad de Qatar y de la empresa mayoritaria deRuslan Birladeanuhabía sido vendida a otra sociedad, la directiva saliera a dar explicaciones.

De haberse producido este retraso en el pago, que LaLiga y el auditor, Crowe, dieron por seguro ante las garantías aportadas, la revisión del margen del fair play de Laporta se vería afectado, en el sentido de que cualquier operación estaría ahora mismo bloqueada en aplicación de los resortes de seguridad de LaLiga sobre el control económico de los clubs.

Que la administración de Laporta confirme el ingreso tampoco es ninguna prueba fiable de que sea una certeza y la dilación en tramitar el transfer de Cancelo no hace sino aumentar las especulaciones sobre la posibilidad de que la directiva esté realizando, otra vez, juegos malabares con LaLiga para abordar una solución lo más discretamente posible.

La suerte, para el Barça y para Flick, es que el equipo no necesita a Cancelo y sí a un central de reserva que, de momento, no ha necesitado. La urgencia del caso afecta sólo a los intereses personales, muy por encima de los del Barça, de Laporta y de Jorge Mendes y la resolución de los flecos económicos que tan rápidamente se habían solucionado no es tan sencilla, como el anuncio precipitado del acuerdo daba a entender. Siempre es lo mismo. Lo que no cuela es atribuir ahora la demora a que al vestuario no le afecte en plena competición. Otra broma.

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