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Cancelo, otro favor de Laporta a Jorge Mendes, que no ayuda a Flick

Joan Laporta fa un altre favor a Jorge Mendes amb el fitxatge de Joao Cancelo.

Joan Laporta fa un altre favor a Jorge Mendes amb el fitxatge de Joao Cancelo.

En su larga lista de «razones para no renovar con Laporta y marcharse a casa tan pronto termine la temporada», Hansi Flick ya puede anotar el refuerzo de Joao Cancelo con el margen de fair play, estrecho –o no tanto–, que LaLiga le permite utilizar por la baja médica de Christensen, dos jugadores con perfiles completamente diferentes en una defensa azulgrana donde la versatilidad de Koundé, Gerard Martín, Araujo, Balde y Eric García, que pueden ocupar las bandas, hace completamente innecesaria la llegada del lateral portugués.

La baja de Andreas Christensen, un central más clásico, ha dado a Laporta la oportunidad de volver a pagar otro favor personal a Jorge Mendes, el agente de Joao Cancelo, quien con este movimiento también se asegura el agradecimiento del Al-Hilal de Arabia Saudita, desprendiéndose de Cancelo porque ni se puede ver ni se habla con su entrenador, Simone Inzaghi, y ahorrándose una ficha de 15 millones en una operación en la que, encima, el Barça se dejará por el camino entre 5 y 10 millones de un fair play precario, excedido y limitadísimo.

A Hansi Flick, la llegada de Joao Cancelo no le soluciona ningún problema, igual que tampoco le aportó demasiado a Xavi Hernández cuando lo tuvo a sus órdenes, junto con Joao Félix, en la negra temporada 2023-24. Es más de lo mismo, un futbolista mercenario con el que Mendes se ha llenado los bolsillos desde que lo fichó por su agencia cuando empezaba a destacar en el fútbol base del Benfica.

Lo traspasó primero al Valencia por 15 millones, más tarde a la Juventus por 40 millones, al Manchester City por 65 millones y finalmente al Al-Hilal por 25 millones en el mercado de verano de 2024. Cancelo ha dado vueltas sin estabilidad por el fútbol europeo acumulando cesiones al Inter, el Bayern Múnich y el propio Barça, ahora por dos veces, consecuencia de su estilo y carácter en el campo, un futbolista eléctrico y aparentemente llamativo que, a la larga, los entrenadores descartan por su irregularidad y barridas tácticas que no han mejorado, al contrario, con el paso del tiempo.

Ahora, de vuelta al Spotify, donde, por cierto, no ha jugado nunca como barcelonista, los únicos beneficiados son Laporta y Jorge Mendes, ambos con intereses personales en el fútbol caprichoso y millonario de Arabia Saudita y también en los entornos financieros de un país donde los reyes eméritos y quienes quieren ocultar sus fortunas personales siempre son bien recibidos.

Laporta hace tiempo que intenta caer bien en los jeques de aquel país, caprichosos y multimillonarios en la órbita del fútbol. Eso no quiere decir, ni mucho menos, que sean ingenuos ni descuidados. Del Barça, de momento, ya se han adueñado Íñigo Martínez, completa y sorprendentemente de franco, y han rescatado ahora también, con un beneficio sustancial para su club, Joao Cancelo, futbolista lejos de la primera línea y en el descenso de su carrera.

Pero también –a consecuencia de una tentativa de negocio más que turbia y fracasada– los amigos sauditas de Laporta se llevaron una buena mordedura de su intento fallido de llevar al Barça-Real Madrid de la Liga pasada a Arabia Saudita. Los aficionados recordarán que, de repente, el Barça parecía no tener campo donde jugar el Clásico de mayo pasado en Montjuïc por el desastre coincidente de los conciertos y el retraso en la reapertura que se daba por hecha en mayo pasado del Spotify.

Fue, como reveló hace muchos meses el periodista Salvador Techos en las páginas del ABC, una jugada de Laporta que necesitó el entorno de Piqué, el mismo operativo que vendió la Supercopa de España con Rubiales, para mover el asunto. Como no podía aparecer en la partida, ya que el propio Piqué, Rubiales y Arturo Canales–socio y agente de Piqué– están investigados por la justicia española, formalmente la trama se enlazó a través de terceros intermediarios –se señala Pini Zahavi, otro amigo de Laporta-, cuyos servicios, aunque ni LaLiga ni el Madrid mordieron el anzuelo después de todo, tuvieron que pagar.

¿Cómo? Meses antes de que se abriera el mercado de verano, el ABC ya adelantó que aquella factura se cobraría a través de la curiosa cesión de Marcus Rashford (Manchester United) al Barça, cerrada por 5 millones que Laporta tendrá que hacer efectivos en junio, aunque el jugador vuelva a Old Trafford. Las escaramuzas con otros delanteros como Luís Díaz o el propio Nico Williams fueron fuego artificiales.

Estos días, también, para enmascarar una decisión tomada hace semanas, han aparecido decenas de opciones para el centro de la defensa más interesantes, de futuro y baratas que Joao Cancelo, otra operación redonda para Mendes, que pronto cobrará favores pendientes y comprometidos por Laporta (el de Lamine será escandaloso) con la retrasada renovación de Balde.

Deco, siempre disciplinado y atento, sabe cómo satisfacer los deseos de Laporta. Los de Flick deberán estar, quizás, en otro universo paralelo. ¿Por qué quiere buenos defensas, piensa Deco, si ya tiene Joan García, que lo para todo? Y, además, dos porteros reserva que ningún otro director técnico se atrevería a mantener en un club serio, organizado y bien gestionado: Wojciech Szczęsny y Ter Stegen.

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