‘The New York Times’ ayuda a Font y Ciria denunciando las cuentas de Laporta

Ambos precandidatos se dosifican en sus críticas a la delirante gestión económica y financiera del presidente, la vía utilizada para echar a Bartomeu, porque no les da votos, aborrece al socio y además invita a concluir que el Barça estaba mejor en 2021 con pandemia y Messi.

‘The New York Times’ assenyala els desastres financers de Laporta
‘The New York Times’ assenyala els desastres financers de Laporta

El prestigioso diario norteamericano The New York Times se ha hecho eco, en un artículo reciente, de que el reto económico de la recuperación del FC Barcelona no se avecina ni se avecina por más que su presidente, Joan Laporta, se esfuerce en declarar lo contrario y, además, haya adoptado como lema principal de su campaña electoral la «recuperación y salvación económica del Barça».

Confía, como siempre hace, en que este mensaje repetido continuamente a los titulares de los medios a su servicio y la resonante caja de su «ejército» y fuerzas insuperables en las redes sociales convenzan al barcelonismo votando de que esta completa falsedad es no sólo una certeza, sino una de las principales razones para que los socios lo vuelvan a votar. Tiene claro que, habiendo heredado de Bartomeu la segunda generación de oro de La Masia, apuntalando así la pérdida de competitividad del primer equipo tras su retorno a la presidencia, su flanco más vulnerable es el financiero, agudo y tan amenazador para el futuro del club, seguido del pésimo balance patrimonial y de la horrible gestión social, más bien antisocial.

The New York Times establece tres puntos clave que, básicamente, certifican el estado de quiebra del FC Barcelona si no fuera porque sus ingresos han estado siempre desde hace años y bajo el mando de cualquier presidente una mesa recurrente, al menos, de flotación. Sólo ahora, con Laporta en la presidencia, este principio también tropieza debido al lastre provocado por el abuso y el exceso de venta, cesiones y compromiso de activos a tantos años vista.

El autor del artículo, Tariq Panja, especializado en el mundo financiero de los grandes clubes, enumera como primera causa del deterioro de las cuentas del Barça de Laporta que «el pasivo del Barcelona ha llegado a los 2.500 millones, según el tesorero del club. Esta carga, relacionada en gran parte con la remodelación de su estadio, la cual, según el club, debe considerarse por separado del resto de su deuda, es aproximadamente el doble que la de su gran rival, el Real Madrid. Es el resultado de una vertiginosa combinación de mala gestión financiera y ambición desmedida».

En segundo lugar, afirma que «el Barcelona señaló en sus cuentas financieras que, sin las ventas de activos, el club habría perdido el equivalente a casi 1.000 millones de euros en las cinco temporadas hasta 2025«, refiriéndose, por ejemplo, a acuerdos como la venta del «25 % de sus ingresos provenientes de derechos mediáticos nacionales durante 25 años en Sixth Street, una empresa de inversión global, por 667 millones de euros. A lo largo del contrato, el Barcelona tendrá que redirigir unos 1.000 millones de euros a Sixth Street«, menciona, sin entrar en detalles como los 157,7 millones de la plusvalía fantasma de esta operación, y que deben deteriorarse, por no hablar de los restos del Los contratos con Spotify, Nike y las concesiones anticipadas de la explotación de lonjas y asientos VIP y de la restauración, cuyos beneficios ya han sido cobrados y gastados anticipadamente.

Y en un tercer frente describe que «la financiación del proyecto del estadio, acordado por Goldman Sachs, exige que el equipo empiece a hacer grandes pagos del préstamo sólo cuando el estadio esté plenamente operativo.. Los reembolsos más importantes se han aplazado hasta 2033, a un tipo de interés medio de más del 5%, muy superior a la tasa de interés de la deuda dada al Real Madrid para ayudar a renovar su estadio. En última instancia, el Barcelona espera generar 350 millones de euros al año con las operaciones de su estadio, más del doble de lo que ganaba antes de la remodelación. Pero gran parte de estos ingresos extras se destinarán a pagar la deuda del estadio».

«Al mismo tiempo, Laporta es presionado por la Liga para que reduzca la nómina del club respecto a las cifras exorbitantes que pagaba cuando tenía jugadores como Lionel Messi«, escribe, dejando presentada, de fondo, la batalla de Laporta para seguir fichando sin recursos contra las bazas de LaLiga, que según interpreta el autor, frenan afortunadamente estos despropósitos de la presidencia que se avezan. la propia UEFA ha sancionado, de momento, con una primera multa de 15 millones (45 más en forma de amenaza seria si el balance no mejora y Laporta continúa con sus trampas).

El artículo, contundente en sus argumentos financieros y punzante, recoge dos breves opiniones de barcelonistas en la oposición: Marc Duch, soporífero y manipulador personaje que aparece simultáneamente en las filas de Marc Ciria y de Víctor Font, que no pueden ser más antagónicos en su estrategia, y del propio Font, de quien se sabe que mantiene una buena relación desde hace años con Tariq Panja, corresponsal en Londres de The New York Times.

El vínculo parece visible en el enfoque justificadamente crítico de la economía de Laporta porque los datos y cifras extraídas de las memorias oficiales del FC Barcelona son incuestionables por más que la directiva obligue a los auditores a retorcer los números. La novedad de fondo radica en que Víctor Font y también Marc Ciria últimamente tienden a ignorar en sus mensajes las alusiones a la situación extrema de la economía azulgrana, a no denunciarla porque sus asesores y expertos les han advertido de que, como arma electoral, les desgasta más a ellos que a Laporta y encima aborrece a los socios. Parece que prefieren que sean otros, como The New York Times, quienes levanten la voz por ellos en una batalla mediática que sin duda están perdiendo contra Laporta, invasivo y pesado en su discurso de moda sobre la «recuperación».

Curioso y sorprendente giro de la oposición el de renunciar a la vía directa de ataque que, en su día, atropelló a Josep Maria Bartomeu y que Laporta sigue brandando incluso ahora, presionando a la Fiscalía y recordando el «infierno» de donde proviene su gestión desde 2021. El problema que tienen Font y Ciria es reconocer, cinco años más tarde, que, a pesar de la pandemia y Messi, a quien Bartomeu podía mantener como el futbolista mejor pagado del mundo, «no estábamos tan mal como con Laporta«.

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