El presupuesto de Barcelona para 2026 ha entrado en vigor este 1 de enero después de que no se haya presentado ninguna moción de censura con candidato alternativo a la alcaldía una vez agotado el plazo legal derivado de la cuestión de confianza planteada por el alcalde Jaume Collboni. Las cuentas ascienden a 4.180 millones de euros y el gobierno municipal subraya que las prioridades se centran en la atención a las personas, la seguridad y la vivienda, ámbito al que se destinan cerca de 240 millones, un 33% más que en 2025.
El teniente de alcaldía de Economía, Vivienda, Hacienda y Turismo, Jordi Valls, ha remarcado que se trata del presupuesto «más alto de la historia sin incrementar impuestos ni a las familias, ni a las pymes, ni a los autónomos» y ha defendido que refleja «el rigor y la responsabilidad» del gobierno para dar respuesta a las principales preocupaciones de la ciudadanía. El volumen total de inversiones alcanza los 861,8 millones, mientras que el gasto corriente crece más de un 6% hasta los 3.214,4 millones.
En detalle, la vivienda concentra 239,1 millones, con recursos para promoción del parque público, rehabilitación, tanteo y retracto y nuevos suelos en la Sagrera. La atención a las personas suma 994,9 millones, la seguridad alcanza los 430,6 millones, con la incorporación prevista de 100 nuevos agentes de la Guardia Urbana y la instalación de 1.000 cámaras y el transporte público dispondrá de 266,9 millones. El consistorio defiende unas cuentas equilibradas, con cumplimiento de las reglas fiscales, un ahorro bruto del 17,7% y una deuda municipal situada en el 27,4% de los ingresos corrientes.













