El resumen publicado por LaLiga de los ingresos por derechos de TV de la Liga, correspondiente a la última temporada, ha arrojado otro dato negativo para la economía azulgrana, en este caso si se compara con el Real Madrid que ha liderado este ranking con una entrada de 157,52 millones. El Barça de Laporta, a pesar de conquistar la Liga, recaudó algo menos, 156,45 millones, es decir 1,07 millones. La diferencia la marcan, en un determinado margen finalista, las audiencias, superiores cuando juega el Madrid, lo que no debe interpretarse directamente como la existencia de un público porcentualmente madridista por encima del barcelonismo, sino que el seguidor azulgrana también hincha la estadística ‘merengue’.
Pero, en la práctica, el ingreso del Barça será menor con relación al Madrid en 40,18 millones debido a que el 25% de esa facturación se la lleva Sixth Street anualmente y desde 2022 durante 25 años, o sea hasta 2048, en aplicación del acuerdo suscrito por Laporta a modo de palanca. Así, a los 1,07 millones que marcan las audiencias, hay que añadir 40,18 millones de ese mordisco financiero que, igualmente, no ha servido, a la hora de la verdad, para resolver los problemas estructurales, graves, de la economía del Barça.
Una de las consecuencias directas es que el Barça de Laporta sigue con el fair play excedido y con enormes dificultades para fichar cada ventana de mercado.
El caso es que la palanca de Sixth Street del Barça la recomendó y casi negoció Anas Laghrari, socio cofundador de Key Capital Partners y hombre de confianza de Florentino Pérez, que ayudó al FC Barcelona y a Joan Laporta en la negociación de la venta del 25% de los derechos audiovisuales de LaLiga por 25 años a Sixth Street, por unos 600 millones.
Key Capital, liderada por Laghrari, actuó como asesor financiero en la operación, facilitando el contacto con Sixth Street —fondo ya vinculado al Real Madrid vía Legends en el Bernabéu— para activar esa palanca.
La transacción se dividió en dos partes: un 10% inicial por 207,5 millones y un 15% adicional, generando plusvalías contables superiores a 600 millones para inscribir fichajes y cumplir el fair play financiero. En realidad, sin embargo, más allá de esos 600 millones que Sixth Street recuperará de sobras en los 25 años de explotación financiera, Laporta se inventó una sociedad, Lockley Invest, participada minoritariamente por el FC Barcelona (49%) con el fondo, apuntándose una plusvalía adicional por el beneficio de la venta de los derechos de 157,5 millones que, también por contrato, se queda Sixth Street y que el Barça está pendiente de deteriorar en algún momento en forma de pérdidas directas pues ese fue un ingreso contable, pero no reales a efectos de tesorería. O sea que, además de la resta del 25% anual de los derechos de la Liga, el Barça debe por culpa de esa operación 157,7 millones que sumarían hoy a los 152 millones de fondos propios negativos. En un cálculo aproximado, el Barça de Laporta debería restar cada año 6,3 millones más al 25% al que tiene derecho Sixth Street para ir rebajando ese otro cataclismo que hay que agradecer al tándem Florentino-Laporta.













