El Palau de la Música Catalana ha decidido sacar finalmente al mercado la antigua mansión de Fèlix Millet, situada en la exclusiva urbanización de Can Millet, en L’Ametlla del Vallès. El inmueble, que durante décadas fue el símbolo más visible de la vida de lujo que mantenía el expresidente del Palau mientras saqueaba la entidad, se comercializa ahora por un precio de salida de 1,5 millones de euros.
La finca es imponente: casi 46.500 metros cuadrados de terreno rodean la casa principal, una construcción de más de 1.200 metros cuadrados repartidos en dos plantas y varios anexos. El interior mantiene la arquitectura grandiosa propia de una residencia concebida para impresionar: salones de grandes dimensiones, ocho dormitorios y ocho baños, espacios de juego y entretenimiento como una sala con billar, zonas de día abiertas a jardines privados y una planta dedicada al bienestar, con piscina interior, jacuzzi y gimnasio. Todo ello forma un conjunto que, a pesar de los años y la mala fama adquirida a raíz del caso Millet, sigue siendo una pieza singular del mercado inmobiliario de lujo del Vallès Oriental.
El Palau de la Música recuperó la mansión a principios de 2025 tras una subasta judicial. La institución se presentó con el objetivo de preservar un activo que podía contribuir a la restitución económica derivada de la sentencia del caso Millet y la adquirió por 780.000 euros, muy por debajo de su valor de tasación, que se había situado cerca de los 1,9 millones. Una vez completado el proceso de recuperación y regularización, la entidad ha optado por ponerla a la venta para captar recursos con los que seguir ensalzando el impacto patrimonial de los más de 23 millones de euros que el tribunal acreditó como dinero desviado.
El movimiento responde a una estrategia que el Palau aplica desde hace años: transformar en liquidez los bienes embargados o recuperados del clan Millet con el fin de avanzar en la restitución. En este caso, además, se trata de un inmueble con un fuerte componente simbólico, ya que la mansión fue durante mucho tiempo el epicentro de la ostentación que contrastaba con la realidad económica del Palau.
Ahora, una vez libre de litigios y con el visto bueno judicial correspondiente, la finca busca comprador. El precio de 1,5 millones de euros sitúa la operación en un segmento alto pero competitivo, teniendo en cuenta las características excepcionales de la propiedad y la extensión del terreno. La venta, si se cierra en estos términos, permitiría al Palau casi duplicar la inversión realizada en la subasta y reforzar el fondo destinado a la recuperación del patrimonio expoliado.

