El arzobispo de Tarragona y presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense, Joan Planellas, afirma que la Iglesia «debe aceptar y ver que estamos en un país democrático» y que «no tiene que interferir en él«, porque no puede hacer «política partidista«. En una entrevista a la Agència Catalana de Notícies (ACN), Planellas defiende que los obispos catalanes continúen formando parte de la Conferencia Episcopal Española (CEE), a pesar de las divergencias con su presidente, Luis Argüello, a quien ha matizado declaraciones recientes. «Tenemos que ser muy cuidadosos al determinar la democracia hacia un lado o hacia el otro», subraya, y reclama respeto al ordenamiento jurídico y civil.
Sobre inmigración, el arzobispo avisa de que los «recortes» de Europa y Estados Unidos a las ONG de países en vías de desarrollo comportarán un aumento de los flujos migratorios y alerta de que si se «polariza» el debate «se puede acabar en el desastre«. Planellas lamenta el desalojo del B9 de Badalona y los episodios de rechazo vecinal e invita a preguntarse «por qué emigra tanta gente«, señalando la precariedad en los países de origen. Defiende «regular positivamente» la inmigración, pide diálogo y encuentro y rechaza los planteamientos de la extrema derecha, que —dice— promueven un «círculo cerrado» en una sociedad plural.
Finalmente, Planellas sitúa la vivienda como «un problema de país» que el Gobierno catalán y las instituciones deben abordar «seriamente». Explica que la Iglesia catalana mantiene conversaciones con la administración y que las diócesis disponen de viviendas y solares que se podrían destinar a vivienda social, aunque advirtió de que la solución requiere «una década» y un gran acuerdo de país.












