El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha dado un gran paso en el marco de las negociaciones para poner fin a la guerra con Rusia al mostrarse dispuesto, por primera vez, a retirar tropas de zonas de la región de Donetsk aún bajo control de Kíiv y convertirlas en una zona desmilitarizada. El giro llega después de semanas de contactos diplomáticos intensos con la Administración de Estados Unidos y supone una apertura sobre una de las líneas rojas del Gobierno ucraniano: la cuestión territorial.
Según ha avanzado The New York Times, la propuesta está condicionada a que el presidente ruso, Vladímir Putin, ordene la retirada de fuerzas rusas de una franja equivalente del Donetsk ocupado por Moscú. La iniciativa forma parte del último borrador del plan de paz de 20 puntos elaborado conjuntamente por Ucrania y Estados Unidos, que Zelenski presentó el martes a la prensa en Kíiv y que define como «el mejor esfuerzo» para poner fin a un conflicto que se acerca a los cuatro años de duración.
El documento prevé que Ucrania reciba garantías de seguridad similares al artículo 5 de la OTAN, con el apoyo de Washington y de aliados europeos y atlánticos, y establece que las Fuerzas Armadas ucranianos puedan llegar hasta los 800.000 efectivos en tiempos de paz. El Kremlin ha confirmado que Putin ya ha sido informado del contenido de las conversaciones por su emisario, Kiril Dmitriev, y que Rusia fijará posición próximamente.
Una zona desmilitarizada bajo supervisión internacional
Según los detalles conocidos, la zona desmilitarizada podría incluir ciudades clave como Kramatorsk y Sloviansk, bastiones del sistema defensivo ucraniano en el este. Esta franja de amortiguación estaría administrada por un contingente internacional, encargado de separar los dos bandos y velar por el cumplimiento del alto el fuego. Sin embargo, Zelenski ha admitido que su opción preferida sigue siendo congelar la línea actual del frente, pero aceptaría crear una o varias zonas económicas especiales si ello facilita el acuerdo.
Pese a la apertura de Kíiv, todo apunta a que Rusia podría rechazar de nuevo el plan. La semana pasada, Putin reiteró que el objetivo del Kremlin es controlar todo el Donbás, que incluye a Donetsk y Lugansk, «por vía diplomática o por la fuerza». A esto se añade otro punto sensible: la central nuclear de Zaporíjia, que Ucrania propone gestionar conjuntamente con losEstados Unidos, destinando el 50% de su electricidad al territorio ucraniano, una opción que Moscú descarta.
Zelenski ha instado a Putin a aceptar la propuesta y ha advertido de que «no puede decir al presidente Trump ‘nos oponemos a un acuerdo pacífico’«. En caso de bloqueo ruso, ha avisado de que los Estados Unidos podrían incrementar el suministro de armas y reforzar las sanciones. Paralelamente, el presidente ucraniano ha avanzado que, si se llega a un acuerdo, éste podría someterse a referéndum e incluso coincidir con elecciones presidenciales, siempre que haya un alto el fuego de al menos 60 días y condiciones mínimas de seguridad, ya que la ley marcial no se levantaría de manera inmediata.

