La fiebre por llenar el Spotify se ha enfriado de forma alarmante en apenas una semana desde su reinauguración parcial el pasado día 22 de noviembre frente al Athletic. A poco más de veinticuatro horas del segundo partido, ante el Alavés, la plataforma Seat Pick aseguraba disponer de más de 3.000 entradas a un precio sensiblemente inferior al facial ofrecido en la web oficial del FC Barcelona.
Por ejemplo, localidades juntas de córner a un precio de entre 129 euros o 109 euros en función de la altura en el portal del club, se podían adquirir a 49 euros prácticamente sin límite de número en cualquiera de las páginas no oficiales.
La misma proporción podía aplicarse al resto del aforo disponible, lo que permite afirmar que para cualquier socio del Barça le salía mejor comprar en la reventa antes que pasar por la taquilla del club con un descuento del 20%.
A la vista del espectacular retroceso registrado en esta segunda semana de vida del nuevo Spotity, desde la directiva se ha optado por una primera medida de emergencia que ha consistido en abrir una línea de descuento, con cargo espiritual al ‘blackfriday’, del 25% a todos los clientes (más que a los socios) para el encuentro de mañana y del 20% para el siguiente frente al At. Madrid del día 2 de enero.
Igualmente, resulta inexplicable la posibilidad de poder adquirir una entrada en ese mercado negro digital si no es porque desde el propio club se han puesto en circulación tickets a un valor muy inferior al de los precios oficiales. En caso contrario, por el volumen de entradas disponibles, la única explicación pasa por rebajar desesperadamente la oferta ante la poca expectación y demanda percibida en los días previos.
La razón más lógica de esta urgencia no es otra que el abuso de las tarifas aplicadas, salvajes, por el departamento de Ticketing de Joan Laporta en estos primeros compases del regreso al Spotify. Una vez superada esta presunta efeméride de la reapertura -solo parcial- la expectación y la respuesta han remitido a niveles de rechazo directamente proporcionales a los precios establecidos. Contra el Alavés, por ejemplo, oscilan entre los 109 euros (corner bajo) a los 219 euros de Tribuna 1, ciertamente exagerados si se tiene en cuenta el rival y la temporada baja desde el punto de vista del turismo.
Si finalmente la entrada del Barça-Alavés se acerca al casi lleno del sábado anterior (45.157 sobre un aforo de 45.401 espectadores) no será porque el socio y el aficionado han derribado ese muro tarifario insalvable, sino porque se ha redirigido la oferta a precios muy por debajo de los planificados por esa demostrada ineptitud del área de Ticketing, a menos que bajo ese Himalaya de precios se mueva, calculadamente, algún negocio sucio y subterráneo.















