Joan Laporta lo ha vuelto a hacer. Ha enfurecido a un sector muy sensible y hasta cierto punto radicalizado de la sociedad, el del taxi, que no es sólo una corporación del transporte de viajeros de mayor o menor volumen con la que la ciudadanía del área metropolitana puede empatizar o no. El taxi es, desde hace muchos años, un elemento identitario de Barcelona, socialmente muy arraigado y con un reconocido nivel de servicio, eficiencia y proximidad. En el momento más crítico de su larga historia, justo cuando está en juego su continuidad y supervivencia, la de miles de familias, Laporta ha sido el detonante de una crisis de consecuencias incalculables.
Elite Taxi planea paralizar el corazón de Barcelona el próximo 9 de diciembre, movilizando al menos 3.000 taxis de toda Cataluña en una protesta contundente, tal y como ha anunciado el presidente de Elite Taxi, Tito Álvarez. El objetivo es que, el día del primer partido de Champions League en el Spotify, contra el Eintracht Frankfurt (9 de diciembre), las concentraciones afecten a la circulación en los alrededores del estadio y a puntos neurálgicos y estratégicos de la ciudad y el área metropolitana como el Aeropuerto, estaciones y enclaves como la Gran Vía y la Diagonal.
El colectivo busca así elevar la presión sobre el Gobierno y los grupos parlamentarios para que aceleran la aprobación de la nueva ley de transporte de viajeros en vehículos de hasta nueve plazas. Esta normativa, que ya está en tramitación, supondría en la práctica la desaparición de los vehículos de alquiler con conductor (VTC) en el área metropolitana, un segmento dominado por plataformas como Uber, Cabify y Bolt.
Desde la asociación advierten que la convocatoria es inamovible y no habrá marcha atrás. Con esta movilización masiva, los taxistas exigen además que las administraciones intensifiquen los controles sobre los VTC y adopten medidas ejemplares contra los infractores reincidentes. Álvarez denuncia que la mayoría de estos vehículos operan en el área metropolitana sin las autorizaciones necesarias para prestar servicios urbanos y que muchos de ellos acumulan inmovilizaciones y sanciones que llegan a cifras desorbitadas.
¿Por qué Elite Taxi ha decidido desplegar su gran batalla contra el Barça? Por dos razones: la primera, porque el acuerdo de patrocinio firmado por el Barça con Uber el mes pasado ya provocó un incendio ‘controlado’ a medio camino entre la sorpresa y la indignación, en un primer momento reprimida porque Álvarez, no se podía creer que su propio club, el Barça, hubiera sido capaz de hacerle esa puñalada por la espalda. O al menos así lo entendió Elite Taxi, que el nombre del Barça pudiera blanquear y favorecer la circulación de vehículos de Uber vinilados con los colores azulgrana por toda Barcelona y cercanía en plena guerra legislativa del Taxi contra la circulación, denuncia el sindicato, de una extensa flota de VTC intrusa e ilegal.
Compromiso del Barça
Y la segunda, porque tras una reunión de carácter amistoso entre Tito Álvarez, el director general del FC Barcelona, Manel del Río, y Jordi Portabella, jefe del área de sostenibilidad del club, el club asumió el compromiso de revaluar el acuerdo con Uber tras la exposición de los argumentos del sindicato. Elite Taxi presentó documentación exhaustiva que incluía las sanciones acumuladas por Uber en el Área Metropolitana de Barcelona: un total de 4.235 inmovilizaciones de vehículos gestionados por Uber en los últimos tres años, que habían acumulado 12.796.198 euros en sanciones, así como la legislación catalana sobre transporte que establece con claridad meridiana que Taxi y Uber difícilmente juegan con las mismas reglas actualmente.
El compromiso del Barça de replantearse el acuerdo fue, como era de esperar, más humo, otra distracción, sólo una maniobra para enfriar y congelar la primera reacción de Elite Taxi, consistente en una marcha lenta de taxis desde el Camp Nou hasta Montjuïc la tarde del Barça-Olympiakos de Champions el pasado 21 de octubre.
En artes marciales como el judo, una de las técnicas de combate consiste en usar la fuerza del oponente en su contra o aprovechar su impulso o inercia. A menudo se describe como una estrategia basada en redirigir el ataque mediante palancas, proyecciones y desequilibrios, en lugar de oponer fuerza bruta contra fuerza bruta.
Así, en lugar de movilizarse directamente contra el Barça, Elite Taxi quiere utilizar su renombre internacional y el eco de complicar la vida de la ciudad en un día de Champions para multiplicar el efecto de una protesta que va mucho más allá de un malestar causado por la desesperada situación financiera del Barça y su estrategia comercial, más o menos acertada, pero sin duda de sensibilidad social dudosa en la coyuntura que afecta al sector.
Aquella reunión entre Tito Álvarez y responsables del FC Barcelona fue promovida por Joan Gaspart. ¿Qué podía salir mal? Pues casi todo porque, sospechosamente, el Barça puso sobre la mesa algún caramelo como una parrilla exclusiva de taxis en el Spotify Camp Nou con un sistema de enganche y desenganche similar al del aeropuerto de El Prat ubicada a 80 metros del estadio los días de partido.
Una medida, por cierto, que ya estaba prevista en el plan de movilidad del nuevo estadio. El director general, un discípulo aventajado de Laporta a la hora de enredar a todos, también tranquilizó a Tito Álvarez garantizándole que el acuerdo con Uber incluye cláusulas que obligan a la plataforma a cumplir con la legalidad vigente y que el club podría romper el contrato si se detectaban irregularidades.
Ahora, Elite Taxi sabe de primera mano que Laporta no tiene ninguna intención de deshacer el acuerdo con Uber, ya presentado oficialmente el día 22 de octubre pasado en un gesto y reacción de manifiesta burla y de menfotismo hacia el conflicto entre Taxi y Uber.
Laporta no se atrevió a salir en aquella foto. La advertencia del sindicato es que esta acción, resultado de varias asambleas de taxistas celebradas estas últimas semanas en varias poblaciones, no se desconvocará de ninguna manera. Con esta gran movilización los taxistas también pretenden que las administraciones multipliquen los controles de estos vehículos y que tomen medidas especiales ante los infractores multirreincidentes.
Está previsto desplegar unos 300 piquetes informativos por todo el país con el fin de asegurarse de que nadie se salte este paro «y evitar cualquier acto de piratería y competencia desleal —detalla la entidad en un comunicado—. No nos hacemos responsables de cualquier altercado que pueda ocurrir fuera de nuestro control. La situación ha llegado a un punto límite y el sector está al borde del colapso y profundamente indignado».
Realmente, Laporta ha conseguido enfurecir de verdad al gremio del Taxi.











