Tribunales populares contra la España facha

Bluesky

En mi barrio ha aparecido una valla publicitaria del partido de extrema derecha Vox. Hay dos imágenes. Una de lo que se intuye que son unos contenedores quemando de noche y otra de una familia ideal para la concepción que tiene la derecha de ese concepto, con un padre, una madre , un hijo y una hija muy blanquitos y sonrientes. La imagen de la oscuridad contiene los logotipos de Junts, ERC, PSC, PP y la CUP mientras que el de la luz  incluye el de Vox.

Mi reacción inmediata fue la de querer quemar la valla y dar la razón al mensaje tenebroso de los fachas. El problema de los incendios es que se pueden difundir sin control y las otras vallas y las viviendas del entorno no tienen ninguna culpa de mi rabia. He decidido ir a comprar un spray de pintura negra y dibujar bigotes nazis a los cuatro figurantes del cartel de Vox.

Los fachas consideran que libertad de expresión es decir lo que quieren, allí donde quieren y con total impunidad. Tienen un montón de diarios, radios, televisiones, digitales para decirlo porque los ricos y poderosos les financian sus campañas de odio a todo aquello que suene a progreso, promoción de las personas y comunidades más vulnerables y exhibir su caspa ramplona y anticuada.

Tenemos mucho trabajo. Y no sólo en pintar bigotes hitlerianos en las vallas de Vox. Podemos, por ejemplo, ir a las librerías y dar la vuelta a los libros que vomita la Fachoesfera, empezando por el de Pedro J.Ramírez. Muy enfermo debe estar un país para que este energúmeno publique un libro titulado «Por decir la verdad» con el insultante subtítulo de «El precio de un periodismo insobornable».

Hay que parar los pies a las redes sociales que, mediante sus algoritmos, nos llenan los perfiles de basura ultraderechista y xenófoba. Hay que cerrar o acosar a los medios de comunicación que, amparados en la impunidad que les da el apoyo de los poderosos y el dinero con el que los riegan, airean el odio y la mentira. Cuando nos pongamos a ello, os pasaré mi listado de redacciones y despachos a los que tenemos que ir.

Hay que ilegalizar a Vox y a todos los partidos y grupúsculos que tienen conexiones con los individuos que exhiben banderas anticonstitucionales, van a las manifestaciones con el brazo levantado y exaltan el franquismo.

Hay que crear tribunales populares que juzguen a Miguel Ángel Rodríguez, el teniente coronel Balas, los jueces Peinado y Hurtado, políticos como Carlos Mazón, Isabel Díaz Ayuso o Juan Manuel Moreno y a todos aquellos que conspiran y organizan la demolición del estado de derecho y la democracia con sus amenazas y manipulaciones de la verdad gracias al poder que les da el cargo político, policial o judicial que ocupan.

Y hay que financiar equipos de trabajo que decomisen las propiedades y los negocios que tienen los multimillonarios que mueven los hilos de esta España, de ese mundo facha que nos están imponiendo. Mientras organizo este Oceans Eleven y quedo con George Clooney y Brad Pitt para planificar los ataques, estaría bien que los gobiernos aplicasen impuestos del 90% a las grandes fortunas y se creen plataformas y redes sociales populares, alternativas a las de los personajes detestables que controlan las actuales.

¿El spray para pintar bigotes nazis creéis que lo tengo que comprar de color negro o rojo?

 

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