Laporta se ha gastado 200 millones del Espai Barça en saldar deuda ordinaria

Aunque ahora ha convencido al auditor para excluir del balance el enorme impacto de la reforma del Spotify, incluso con efectos retroactivos desde 2024, el presidente del Barça no habría podido cerrar la palanca del 15% de los derechos de TV sin echar mano del crédito para las obras

Intervenció de Joan Laporta al Senat Blaugrana - Foto: FC Barcelona

Cada día que pasa resulta más confuso intentar explicar el cruce de cuentas entre la operación de financiación de la reforma del Spotify y los balances ordinarios del FC Barcelona, que han entrado en una nueva y peligrosa dimensión desde el ejercicio 2024-25. El auditor, en connivencia y una extraña complicidad con la directiva de Joan Laporta, ha autorizado con efectos retroactivos la segregación íntegra del fondo de titulización del balance del club azulgrana “dada la ausencia de control por parte del Club sobre el fondo, así como la asunción de riesgos y beneficios de la operación por parte de los tenedores de bonos”, dice la memoria oficial del último ejercicio, lo que ha provocado una disminución del activo y pasivo del grupo a 30 de junio de 2024 de 628 millones.

El efecto inmediato es que los gastos de Limak por las obras, pagos y compras hasta su finalización dejarán de aparecer patrimonial, económica y financieramente en los resultados económicos anuales más allá de los pagos de intereses y de devolución del capital previstos hasta 2052. Esta exclusión ha facilitado que la deuda contraída con el fondo de titulización haya desaparecido, limitando esta vinculación al ámbito de los resultados financieros. Es decir, otro tipo de maquillaje contable de cara a los angustiosos años de precariedad que le esperan al FC Barcelona, especialmente a partir de 2032, cuando las condiciones del préstamo ya incluyen la devolución de capital además de los intereses.

Entre tanto, Laporta intentará aprovecharse de la falsa salud de sus cuentas gracias a este encubrimiento de las cargas crediticias relacionadas con la costosa reforma del Spotify y, al mismo tiempo, como no podía ser de otro, beneficiarse de los ingresos devengados por su reapertura para presumir de las bondades de su explotación.

Dicho de otro modo, Laporta ha utilizado de forma perversa a favor de sus intereses mediáticos y propagandísticos que la asamblea le autorizara a contratar 1.500 millones de préstamo para el Espai Barça.

En la práctica, sometido por el implacable rigor y avaricia -casi hasta la usura- de ese gran especulador de guante blanco que es Goldman Sachs, Laporta se ha gastado ya una sustancial porción de ese crédito para cubrir necesidades ordinarias y urgentes derivadas de su propia negligencia en la gestión.

Un ejemplo paradigmático fue la venta del 15% de los derechos de TV de la Liga (a 25 años) por 400 millones en verano de 2022, pocos días después de haber cedido el 10% a Sixth Street por 200 millones. Como en el crédito ordinario (525 millones) que un año antes le había concedido Goldman Sachs para aliviar el peso de la deuda a corto, Laporta había ofrecido como garantía el 90% de esos derechos de TV de la Liga, el prestamista le exigió la cancelación proporcional y ajustada para liberar ese 15%.

Goldman Sachs vio en ese momento la doble oportunidad de convertirse, indirectamente, en el primer acreedor del Barça y futuro gran beneficiado de la rentabilidad del Spotify, además de garantizarse suculentos intereses durante cuatro décadas. Por un lado, al coincidir con el establecimiento de las bases del fondo de titulización del Espai Barça, Goldman le propuso acelerar el acceso a los 1.500 millones del límite asambleario de forma que casi 500 millones se dedicaran a los gastos financieros de la constitución del fondo, al avance de los intereses hasta 2025 y a la devolución de parte del préstamo ordinario para así poder cerrar la operación de la cesión del 15% de los derechos de retransmisión de la Liga.

Así, una parte significativa de estos fondos (más de 200 millones) se destinó a la amortización y restructuración de deuda preexistente, especialmente a reducir la deuda ordinaria con Goldman Sachs realizada en 2021 para mitigar la presión financiera inmediata del club. Esto implica que no todo el préstamo fue invertido directamente en obras y proyectos, sino usada también para sanear pasivos previos que, desde luego, no se han reexpresado ahora en los estadios financieros como sí ha hecho Crowe, el auditor, a la hora de retirar la enorme deuda contraída con los inversores, especialmente con Goldman Sachs que aportó por su cuenta, sin el resto de los bonistas, un tramo directo del préstamo, de más de 400 millones, que Laporta debía devolver en 2028 y que ya se ha refinanciado y aplazado, con una carga de intereses de unos 100 millones extra.

Sin esa maniobra defensiva, el Barça ya habría colapsado en su proyección a corto debido principalmente a que Laporta no ha tenido otra alternativa que recurrir a más trampas y trucos contables posteriores a medida que el tiempo ha ido desnudando los desvaríos originales de su desacertada gestión a partir de marzo de 2021.

Otra conclusión, evidente, descarta desde cualquier perspectiva que los 1.500 millones prestados alcancen para nada más -con suerte- que la reforma del Spotify y de los equipamientos básicos como la tienda y el museo. La reurbanización del resto del Espai Barça y del nuevo Palau sólo serán posibles en otra vida del Barça que no sea laportista.

(Visited 618 times, 2 visits today)

hoy destacamos

1 comentario en «Laporta se ha gastado 200 millones del Espai Barça en saldar deuda ordinaria»

  1. les garantizo que el barsa sers SA y goldmansach sers el accionista del 35 por cien
    y a trozos el resto solo dejaran un 12 por cien para socios que les interese economicamente
    esta proyectado en madrid
    hace 15 años desde que laporta
    y su amigo abogado y el farmaceutico
    fueron a madrid.a ver al cardenal richelie.

    Responder

Deja un comentario

Noticias más leídas