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Crece la sensación de inseguridad y el rechazo a la inmigración entre los catalanes

Un grupo de estudiantes en el exterior del Campus Terres de l'Ebre de la URV (ACN - Jordi Marsal)

Un 72% de los catalanes considera que la seguridad en el mundo ha empeorado en el último año, un 64% lo cree para Cataluña y un 61%, para España. Según una encuesta del Instituto Catalán Internacional para la Paz (ICIP), más de la mitad de la población ve habituales en su municipio delitos como el tráfico de drogas, los robos o las ocupaciones de hogares habitados. Casi nueve de cada diez personas se muestran preocupadas por la delincuencia, dos de cada tres creen que hay que endurecer las penas y el 51% quiere que se expulsen a los migrantes que delincan.

También aumentan las actitudes más duras hacia la población recién llegada: el 46% de las personas opinan que los inmigrantes delinquen más que los autóctonos —dos puntos más que hace dos años—, y un porcentaje similar cree que el país se ha convertido en un lugar peor para vivir por culpa de la inmigración. Aun así, el 58% afirma que los inmigrantes son buenos para la economía.

Estas percepciones negativas sobre la inmigración no se sustentan en datos, ya que las estadísticas actuales no permiten afirmar con rotundidad que los inmigrantes delinquen más que los nacidos en España de forma sistemática y en todos los tipos de delitos.

Los hombres jóvenes, más cercanos a la extrema derecha

El estudio del ICIP señala que se consolida un marcado perfil liberal y cercano a la extrema derecha entre los hombres de entre 18 y 24 años. Sólo un 36% de este grupo está de acuerdo en que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, mientras que un 24% no está de acuerdo y un 23% no se posiciona. Entre las chicas de la misma edad, menos de la mitad apoya la democracia, pero la diferencia con la media de la población catalana es clara: un 64% de la ciudadanía se muestra plenamente a favor.

Además, un 36% de los chicos menores de 25 años considera que hay desigualdad de género en perjuicio de los hombres, y sólo un 31% piensa que afecta a las mujeres. Los porcentajes se voltean entre las chicas: un 24% cree que la brecha perjudica a los hombres y a un 46%, a las mujeres. También destaca que el 27% de los chicos jóvenes cree que la violencia machista es un invento feminista, el 60% asegura que el feminismo está perjudicando las relaciones normales entre hombres y mujeres, y el 54% considera que algunas mujeres presentan denuncias falsas por beneficio propio. Entre la población general, estos porcentajes bajan hasta el 12%, el 36% y el 41%, respectivamente.

Limitar el derecho a voto

La encuesta refleja también un cierto cansancio con el sistema democrático. El 29% de las personas encuestadas cree que habría que limitar el derecho a voto, teniendo en cuenta la manipulación y el desconocimiento político. Además, un 7% querría un dirigente fuerte por encima de la ley, una opinión que comparte el 12% de los jóvenes.

La percepción de polarización también aumenta, especialmente en cuanto a la lengua de uso habitual o la inmigración, mientras que la confianza en las instituciones sigue siendo muy baja: apenas llega al 4 sobre 10 con respecto al gobierno local, la Generalitat y la Unión Europea, y se queda en el 3,5 en el caso del gobierno español.

El estudio también detecta un incremento de posturas más duras en cuestiones sociales. El porcentaje de personas que acepta hacer fuera de su casa a alguien que no puede pagar el alquiler pasa del 24% al 34%, y quienes ven bien pegar a un hijo cuando se lleva mal aumentan del 22% al 29%.

Rechazo a incrementar el gasto militar

En cuanto al debate militarista, un 42% de los catalanes está en contra de aumentar el gasto militar y un 36%, a favor. Sin embargo, hace tres años un 62% consideraba que el gasto militar era excesivo, y ahora sólo lo cree un 30%.

Quienes defienden y quienes rechazan intervenir militarmente en países que ponen en riesgo la paz se dividen a partes iguales, pero hay consenso en ver como una amenaza la influencia creciente de Estados Unidos (77%), Rusia (76%) y China (62%). A pesar de todo, en todas las edades se prefiere la cooperación internacional al gasto militar para garantizar la seguridad global, aunque entre los jóvenes la diferencia es más ajustada.

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