Las personas que padecen trastornos de adicción a las drogas a menudo experimentan falta de control y tienen problemas laborales y en sus relaciones familiares y sociales. Lo más terrible es la gran dificultad para abandonar la adicción, lo que impide que la persona adicta viva una vida satisfactoria. Lo mismo ocurre con el capitalismo: es una enfermedad para la sociedad, ya que no nos permite desarrollarnos en entornos saludables y nos niega la posibilidad de alcanzar el potencial de bienestar y satisfacción vital a la gran mayoría de la sociedad.
La adicción fundamental del capitalismo es el crecimiento económico eterno y la acumulación permanente de capital. Esto comenzó en la Inglaterra del siglo XVI, cuando los señores feudales exigieron ser independientes del monarca gobernante, lo que significó tomar posesión de las tierras que trabajaban los campesinos. De hecho, los humanos en su evolución biológica siempre han deseado acumular riqueza y poder mucho antes del capitalismo.
En 1944, un grupo de personas de las élites económicas se reúnen en un lugar llamado Bretton Woods Resort en New Hampshire (USA). La gran mayoría eran hombres blancos y ricos que adoptaron la sugerencia del economista Simon Kuznets y consolidaron el uso del Producto Interno Bruto (PIB) como medida del progreso económico. Es decir, para aquellos Sres. cuando el PIB crece, hay progreso y si queremos progreso, debemos aumentar el PIB.
Pero ¿es bueno el progreso? Pues depende. Cuando un cáncer se expande, eso es progreso para el cáncer, pero para la persona portadora, creo que no. Somos muchos los que nos preguntamos qué es lo que realmente mide el PIB. La deforestación es buena para el PIB, puesto que se genera madera y territorio para la edificación. Sin embargo, cuidar de la familia y las acciones del voluntariado en la sociedad actual no lo son porque no se intercambia dinero y por tanto no se genera PIB.
Sin embargo, es cierto que todos los imperios de la historia buscaron crecimiento y expansión. Lo que es diferente bajo el capitalismo radical actual es que el crecimiento justifica cualquier actividad económica. Normalmente, se supone que la actividad económica satisface las necesidades básicas de la humanidad. Pero el capitalismo rampante obliga a los emprendedores a hacer mucho más que eso: genera un crecimiento innecesario puesto que no fomenta ni satisface las necesidades humanas básicas, solo genera más ganancias. El problema con las necesidades es que, al ser requisitos básicos para la vida, no se pueden crear, son una consecuencia de la evolución y la cultura. Lo que sí se pueden crear son deseos de consumir, que no son requisitos para la vida plena de toda la sociedad.
Ejemplos de necesidades básicas son vivir en una casa sencilla con una densidad media de una persona por habitación y tener espacios comunes básicos y gozar del acceso garantizado a la atención médica de calidad y a la educación. Contrariamente, ejemplos de deseos puramente consumistas son el poseer varias propiedades, tener más de un coche por persona, volar en avión constantemente por turismo o tener una riqueza superior a 5 millones de euros (por poner una cifra). El consumismo capitalista consiste en general, en acumular riqueza para obtener un estatus social que va más allá de la satisfacción de las necesidades básicas o razonables.
Para mantener la maquinaria de crecimiento, el capitalismo se esfuerza muchísimo en crear deseos, manipulándonos psicológicamente para que compremos una y otra vez cosas que no necesitamos ni posiblemente usemos regularmente. Quisiera precisar que no me considero anticapitalista, lo que quiero transmitir es el peligro que encierra cierta clase de capitalismo (yo lo denomino radical) que cultiva conductas adictivas de consumo para obtener ganancias.
El capitalismo radical se sustenta en doctrinas simples: (1) el crecimiento como base del progreso; (2) la doctrina de la proporcionalidad, que dice que cuanta más propiedad se posee, más poder se cede en la sociedad; (3) la doctrina del despojo, que dice que se puede tomar la propiedad por cualquier medio y convertirla en capital lucrativo; y (4) la doctrina de las jerarquías, que dice que las personas deben obedecer a ejecutivos y juntas directivas no electos, quienes tienen el poder monopolístico sobre cómo se utiliza el capital. Por otro lado, el capitalismo no es defender la propiedad privada de los medios de producción ni los mercados libres.
Esas estructuras sociales han existido antes y existirán después del capitalismo. El capitalismo se centra en esos cuatro vectores causales fundamentales que inducen a los humanos a comportarse de manera que hagan creer que la felicidad se basa únicamente en el consumismo. Para escapar de la adicción al capitalismo, estos cuatro vectores causales, deben eliminarse gradualmente y reemplazarse por principios que no causen adicción y que realmente contribuyan a la satisfacción de las necesidades básicas, mejorando al mismo tiempo la calidad de vida de todos los seres humanos sin destruir el planeta en el proceso.
¡Eso sí que es progreso!
