«La utilización del trabajo forzoso sigue existiendo»

Entrevista a María del Carmen Barcia Zequeira

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María del Carmen Barcia Zequeira

Historiadora. Profesora emérita de la Universidad de La Habana. Ha investigado la historia social. Además de los archivos cubanos, ha trabajado con los españoles y también los de Estados Unidos. Es autora, entre muchas otras obras, de La otra familia, premiada por la Casa de las Américas, que trata sobre las familias esclavas, y Oficio de mujer. Ahora, publica La plantación esclavista se resiste a morir (Icaria Editorial).

¿Por qué afirma que «la plantación esclavista se resiste a morir»?

Cuba es, por descontado, uno de los ejemplos, y el penúltimo país que abolió la esclavitud, sólo por delante de Brasil. Pero, en la actualidad, hay países, sobre todo de América, que tienen plantaciones. Plantaciones en las que hay hombres y mujeres que, aunque jurídicamente son libres, realmente son esclavos. Personas que han contraído deudas, y las pagan trabajando. Un libro que se titula Pisando fora da própria sombra, del autor brasileño Ricardo Rezende Figueira, habla de eso. La utilización de la fuerza de trabajo coercitiva fue y sigue siendo una cuestión crítica.

¿El esclavismo, concretamente en Cuba, no fue algo accidental, parcial…, sino un modo de producción?

Es así. Marx habló de los modos de producción, que, en su relectura, se interpretó como si, uno tras otro, vinieran de manera ordenada y puntual. Entre ellos se ha estudiado, por ejemplo, el modo de producción asiático, donde se utilizó mano de obra forzada sin que fuera jurídicamente esclava. Pero, de hecho, eran esclavizados porque trabajaban por fuerza. Pero en el Nuevo Mundo, que no era tan nuevo, pero sí diferente, se instauraron formas de trabajo que tenían muy en cuenta a la población disponible. En América del Sur, donde había una gran población aborigen, los primeros esclavizados fueron ellos. En Cuba también. Pero era muy limitada y, además, estaba acostumbrada a una economía de autosubsistencia. No eran hábiles para un trabajo forzado, en un clima como el tropical. Así, empezaron a llevar a esclavos. Inicialmente, cuando todavía no había plantaciones, en el siglo XVII, se utilizaron en la construcción de fortificaciones, de caminos… Cuando la plantación empieza a desarrollarse lo hace con fuerza de trabajo esclava.

¿En EE.UU. donde, al parecer, los ingleses no fueron capaces de poner a trabajar a los nativos, hubo un esclavismo similar al de Cuba?

Sí, fue así, sobre todo en el sur hubo un esclavismo que está en el origen de la guerra civil. Esclavismo también asociado al tráfico. Fueron los portugueses los primeros en el tráfico de esclavos, pero luego vinieron los franceses y los ingleses. Los principales traficantes de esclavos fueron los ingleses, con las plantaciones algodoneras. Terminaron con el esclavismo antes que Cuba por toda la presión internacional, con la abolición del tráfico, en 1807. Sin embargo, los traficantes norteamericanos estuvieron involucrados en el tráfico de Cuba, hasta muchos años después. Los últimos clípers venían de los EE.UU.

¿Cuál fue el papel de los ingleses, que se erigieron en una especie de policía del mar, en relación con el tráfico de esclavos?

En el llamado Congreso de Viena, de 1813 (que en realidad tuvo lugar en 1814 y 1815), orientado a restablecer el equilibrio de poder en Europa tras las guerras napoleónicas, se consiguió, en cierta medida, declarar ilegal la esclavitud. Con España, la situación fue un poco diferente. Eran los años de las dependencias de América. Sólo le quedaban Cuba y Puerto Rico. En cualquier caso, en 1817 España firma un primer tratado contra el comercio de esclavos. Crea un vínculo jurídico conocido como la «comisión mixta», integrada por ingleses y criollos, en diferentes lugares: Sierra Leone, Brasil, Cuba…, que se encargan de localizar a las tripulaciones de los barcos que eran detenidas. Esto no dio muchos resultados en la abolición del comercio de africanos. Firmaron un segundo tratado en 1835. Según estos dos tratados, los africanos que se capturaban debían ser declarados libres, pero no con este nombre. Los españoles utilizaron el de «emancipados».

En realidad, ¿Inglaterra perseguía el tráfico de esclavos no tanto por cuestiones morales como por intereses crematísticos?

No era nada una cuestión moral. La filantropía es muy bonita, pero encubre muchas cosas. Inglaterra, con la esclavitud, logró acumular suficiente capital para industrializarse. Hay un libro muy interesante, Capitalismo y esclavitud, de Eric Williams, que fue primer ministro de Trinidad y Tobago. Con el desarrollo de la industria, Inglaterra no necesitaba el trabajo esclavo. Tener a un hombre libre, a quien se le paga un jornal bajo, y sin preocuparse de comprarle ropa, calzado, prestarle asistencia sanitaria…, empezó a ser más rentable que la mano de obra esclava. Para los esclavos había que pagar un precio en los mercados de América, sobre todo en Cuba, EE.UU. y Brasil. Era caro, pero se compraba un poco para siempre. Se les daba comida, más o menos, un poco de ropa…, y los tenías trabajando… Los fracasos, en el intento de promover una emigración no esclava para trabajar en las plantaciones, ponían de manifiesto que resultaba altamente rentable la producción con mano de obra esclava.

¿En Cuba, en la época esclavista, hubo, digamos, dos burguesías, una criolla y otra metropolitana, o realmente fue sólo una la clase dominante, con intereses compartidos, cruzados?

Fue realmente una clase que, como tal, no se puede separar. Había familias criollas que, en definitiva, también fueron españolas, mezcladas en algunos casos con familias inglesas. En Cuba sólo hubo dos grandes emigraciones, la española y la africana. Más tarde fueron llegando otros españoles. No eran dueños de plantaciones, que estaban sobre todo en manos de criollos. La mayoría, muchos catalanes, se dedicaron al comercio. La plantación necesitaba reorganizarse en cada zafra, y eso costaba mucho. El zafrero no disponía de dinero suficiente, y no había bancos. Los comerciantes comenzaron a ser prestadores de los plantadores, que devolvían los préstamos en forma de sacos de azúcar. Así, los comerciantes españoles se fueron introduciendo en el negocio de las plantaciones. Este fue el caso de Zulueta, alabés, o Baró, catalán, que acabaron teniendo sus propios ingenios. Inicialmente no fueron una burguesía agraria, sino comercial-industrial, pero acabaron siéndolo.

¿Más allá de los dueños de las plantaciones y de los comerciantes, estaban también los negociantes del mercado de esclavos: armadores, tripulaciones, compradores, vendedores…?

En un cierto momento, todos estos son españoles de diferentes procedencias. Los capitanes eran cántabros o catalanes, algún gaditano… Las tripulaciones también eran españolas. El negocio se montaba como una inversión de capital. El armador compraba el barco y pagaba a la tripulación. Detrás estaba el negocio de quien pagaba el armador para montar la expedición. En Pedro Blanco, el negrero, se narra la vida de uno de ellos, natural del pueblo de Tortellà (La Garrotxa), que se hizo muy famoso. El libro narra muy bien la mentalidad de los que se dedicaban al tráfico de esclavos, y cómo se hacían los negocios, el papel del armador, los consignatarios… El propio Zulueta, con familiares negociantes en Inglaterra, también fue armador.

¿Los gobernantes españoles de buena parte del siglo XIX y la propia monarquía española estuvieron involucrados en el negocio del tráfico de esclavos?

La reina recibía dinero de los negocios en Cuba. Eliminar la esclavitud en Cuba era un problema, porque produciría la ruina de una economía basada en la mano de obra esclava. Cuando se abolió la esclavitud, muchos antiguos esclavos no sabían de qué vivirían. Bastantes se asentaron en los alrededores de los ingenios, fundaron pequeños poblados y fueron a buscar trabajo a la hacienda cercana. Mantenían una economía muy precaria. Otros decidieron quedarse en los ingenios como libres. Manuel Calvo, agente del marqués de Comillas, es uno de los que consiguió tener un ingenio, en la década de los 60 del siglo XIX, llamado El Portugalete. Los esclavos del Portugalete no se fueron, continuaron trabajando en ellos, como jornaleros. Cerca de la finca Durañona, en Los Pocitos, se establecieron muchos libertos y todavía hoy hay una gran población negra.

¿El fin del esclavismo tuvo mucho que ver con el proceso de independencia de Cuba?

La guerra de independencia de Cuba surgió en la zona oriental, donde no había grandes plantaciones, pero los líderes revolucionarios de esa zona, individualmente, les dieron la libertad a sus esclavos. Y estos también fueron a combatir por la independencia. En España, se aprobó la ley Moré, en junio de 1870. En el campo independentista, se firma la abolición de la esclavitud seis meses después. Así, había personas, digamos libres, en los territorios independentistas, mientras que la esclavitud pervivía en otros.

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