El Ayuntamiento de Barcelona ha presentado el proyecto de presupuesto para el año 2026 4.180 millones de euros. Es un 8,5% más de recursos respecto al proyecto para 2025, que contemplaba 3.854 millones y que finalmente no se aprobó por falta de apoyos y acabó en prórroga de las cuentas del año anterior.
El proyecto para 2026 supera por primera vez los 4.000 millones llegando a los 4.180 millones de euros, de los que 240 millones son para políticas de vivienda como la promoción del parque público, la rehabilitación o una bolsa para ejercer el tanteo y retracto. Por otro lado, las ordenanzas fiscales presentadascongelan impuestos para familias y suben un euro el recargo municipal a la tasa turística hasta los 5 euros.
El presupuesto presentado prioriza, según el Ayuntamiento, la prestación de servicios a las personas y la lucha contra las desigualdades, el acceso a la vivienda y la seguridad. Prevé, entre otros, seguir avanzando en la instalación de cámaras de videovigilancia. También «consolida» los gastos en servicios como el transporte público (con la apuesta por la conexión del tranvía), la educación y la cultura, las políticas sociales o el arreglamiento de la ciudad contemplados en las cuentas de los dos últimos años.
El gobierno municipal también ha explicado su proyecto de ordenanzas fiscales para el próximo año. La propuesta plantea congelar impuestos y tasas para familias y las PYMES e incorpora incrementar el recargo municipal 1 euro cada año hasta el máximo legal de 8 euros en un periodo de 4 años. Así, se contempla subir el recargo de los 4 euros actuales a 5 euros en 2026. Este último punto está condicionado a la convalidación en el Parlamento del decreto ley pertinente. Las ordenanzas también convalidan las tasas sobre el permiso diario de zona bus y prevén bonificaciones del 95% en el impuesto sobre construcciones para obras de regeneración urbana.
Atención a las personas, seguridad y transporte
La atención a las personas prevé un gasto total de casi 1.000 millones de euros (994,9 millones) del presupuesto para 2026, es decir, que uno de cada cuatro euros del presupuesto serían para esta partida que engloba varios conceptos. Destacan políticas para los niños, como el fondo de infancia o las tardes educativas, inversiones en mantenimiento de espacios deportivos o políticas de promoción de la lengua catalana. Las políticas orientadas a las necesidades de los barrios contarán con 441,8 millones, que se destinarán directamente a inversiones en el territorio, sea en mantenimiento y limpieza o con el presupuesto propio de los distritos.
En cuanto a la seguridad, se prevé un gasto de 430,6 millones de euros, con la previsión de que se incorporen 100 nuevos agentes de la Guardia Urbana de la última y avanzar en el objetivo de instalar cámaras de videovigilancia en la ciudad, entre otros.
La apuesta y la promoción del transporte público prevé un gasto de 266,9 millones de euros para mantener las aportaciones para bonificar los títulos de transporte de la ATM, apostar por la conexión del tranvía o ampliar el Bicing con un millar de nuevas bicis.
Acceso a la vivienda
La política de vivienda se convierte en «central», según el ejecutivo presidido por Jaume Collboni, y aborda, dicen, la problemática con la producción de nueva vivienda, ayudas a la rehabilitación, nuevas adquisiciones o ayudas al alquiler, con un incremento de los recursos destinados a vivienda del 33% respecto a este año.
Concretamente, 239 millones de euros del presupuesto para 2026 dedicado a vivienda, 84 millones son para la promoción y gestión del parque público; 50 millones para fondos destinados a la rehabilitación, 20 para una bolsa para ejercer el tanteo y retracto, 25 millones para liberar suelo para nuevas promociones en La Sagrera y 38 millones en ayudas o subvenciones, como una línea de ayudas al alquiler de 6 millones de euros para familias monoparentales y mayores de 55 años.
Otras partidas
El presupuesto también contempla partidas para la descarbonización y la estrategia de acción climática con más sombras, espacios verdes, ampliando la red de agua freática y nuevos colectores de aguas pluviales, con 109,3 millones de euros.
El presupuesto busca ser también una herramienta que contribuye a la estrategia de diversificación económica, favoreciendo con los 150,6 millones que se destinan, a la promoción del comercio, la apuesta por la ciencia y la innovación tecnológica como motor de crecimiento, el acompañamiento a las Pymes, o la apuesta por el talento y la reindustrialización.
Por otro lado, el presupuesto hace una apuesta clara por la transformación digital del Ayuntamiento y prevé destinar, entre inversión y gasto, 113 millones de euros a las TIC para facilitar la gestión interna y moderniza los servicios prestados.
Inversiones y transformaciones
En total en la ciudad se prevé que el volumen de inversiones llegará a los 861,8 millones de euros para llevar a cabo grandes obras, equipamientos o actuaciones de transformación urbana. A la inversión propia del Ayuntamiento, de 753 millones, se suman 56 correspondientes a las actuaciones que directamente se realizarán desde el Instituto Municipal de la Vivienda y Rehabilitación de Barcelona (IMHAB), 41,2 que se invertirán a través de BSM y 11,6 por vía de otras entidades.
El 31,7% del total de inversiones será para el espacio público, un 25,8% en equipamientos y un 11,9% en vivienda. A nivel de inversiones, destacan proyectos como el Plan Arregla ( 39,5 millones) las obras en el Teatro Arnau (11 millones de euros hasta final de mandato) o los equipamientos de la Modelo (23 millones). Estos se suman a otros proyectos ya en marcha como el tranvía (114 millones hasta 2030), la Rambla (44 millones), Plan Clima Escola (66,7 millones), la Meridiana (24,2 millones) o la ronda de Dalt (31 millones).
Por el lado de los ingresos, hay un crecimiento. Por un lado, gracias a las transferencias corrientes, con el incremento del anticipo de la participación en los tributos del Estado a través de la PIE, y por otro, por la aplicación del recargo del impuesto turístico y el crecimiento del resto de impuestos y tasas.
En cuanto a los gastos, el gasto corriente (capítulos 1-5) crece más de un 6% y alcanza los 3.214,4 millones de euros, casi 200 millones más que los inicialmente previstos para este año.
BComú pone condiciones, Junts augura un fracaso
La presidenta del grupo municipal de BComú, Janet Sanz, ha condicionado la negociación del presupuesto para 2026 a la prohibición del alquiler de temporada y al fin de los desalojos en Vallcarca. Sanz ha considerado estas dos condiciones «indispensables» porque «afectan a la gente normal ya los barrios».
Sobre los alquileres de temporada, ha señalado que van «contra la vivienda asequible», y ha reprochado al gobierno de Collboni que no se hayan prohibido ya. En cuanto a la propuesta de cuentas del gobierno municipal, la dirigente de los comunes la ha etiquetado de «teatro» y ha lamentado que la conexión del tranvía no sea una «obra prioritaria».
Por su parte, Junts ha manifestado sobre las cuentas de Collboni que son una «oportunidad perdida» que «reafirma el fracaso» del gobierno municipal. El concejal Arnau Vives ha augurado que el ejecutivo local da el presupuesto para 2026 «por perdido» al no «dar ningún margen de negociación».
«El presupuesto es la expresión del proyecto del PSC para la ciudad de Barcelona, un proyecto minoritario que fracasa año tras año desde el inicio del mandato cuando Collboni se ve obligado a prorrogarlo o aprobarlo por la puerta trasera», añadió.
Por su parte, el PP ha calificado los presupuestos de Collboni de «irreales» y ha abogado por bajar los impuestos. El presidente del grupo popular, Daniel Sirera, ha manifestado que el proyecto es «un ejercicio de maquillaje político» y no soluciona «ninguno de los problemas reales de Barcelona». Además, ha considerado que son unas cuentas «hinchadas» y «engañosas» que «esconden» más «gasto ideológico y presión fiscal».















