Laporta acumula ya más de 140 millones de pérdidas en su segundo mandato

Según las pocas filtraciones sobre el cierre 2024-25, el auditor le habría consentido un ingreso de 70 millones por los asientos VIP, que LaLiga no le ha admitido como 'fair play' financiero, para compensar el deterioro de Barça Vision

Joan Laporta - Foto: FC Barcelona

Las pocas filtraciones sobre las cuentas del Barça del ejercicio 2024-25 han aportado más confusión que claridad sobre esa bicefalia que, se intuye, domina en este momento la contabilidad azulgrana. La necesidad de Joan Laporta de explicar y justificar resultados negativos con un relato fantasioso y manipulando las cuentas sigue chocando con el criterio escrupuloso y profesional de un auditor cuyo informe definitivo aún no es público ni puede analizarse con la seriedad que requieren los estados financieros del FC Barcelona.

La prueba es que, por ejemplo, una fuente bien informada como el Què t’hi jugues? de la cadena SER ha afirmado que al final el auditor le ha anotado como un ingreso extraordinario de 70 millones la operación de los asientos VIP. Llamativo que, siendo esa información cierta, o al menos concediéndole el beneficio de la credibilidad, LaLiga, en cambio, no se los haya validado a efectos de margen salarial.

Rebobinando, en relación con el fair play financiero que le otorgó LaLiga a Laporta en enero pasado, gracias a una auditoría low cost, de 100 millones extraordinarios de ingresos con los que aparentar al menos la cobertura de la inscripción de Dani Olmo, la patronal se los restó en abril cuando el auditor de verdad, Crowe, no incluyó su contabilidad en el control intermedio de la temporada y no se los ha reconocido tampoco al final del ejercicio. El descuento ha sido brutal, de 112 millones en total.

La contradicción es tan evidente como alarmante, pues invita a pensar que el auditor le ha permitido consolidar ese ingreso, de 70 millones sobre 100 millones posibles, con un criterio distinto al de LaLiga, lo cual también resulta chocante porque la patronal ha actuado hasta ahora siguiendo escrupulosamente la opinión del auditor de turno.

No existe una explicación razonable a menos que Laporta haya convencido a Crowe con otros argumentos que acaso desvelen el informe del propio consultor en cuestión de horas, pues los estatutos exigen que los socios lo conozcan al menos diez días antes de la asamblea.

La sospecha apunta a que Laporta habría utilizado esos 70 millones para compensar parcialmente una partida negativa que también avanzó la SER como segura, aunque sin especificar su cuantía, derivada de la regularización contable de Bridgeburg Invest (Barça Visión o Barça Studios). La sociedad, considerada de valor cero con respecto a los 208 millones en los libros que se le concedió en la memoria de la temporada 2022-23, fue engullida hace unos meses dentro de Barça Produccions en el marco de un intento desesperado de Laporta por mantener vivo el valor de la compañía o, cuando menos, de minimizar el impacto de su descapitalización.

Esa maniobra, a falta de detalles y de la letra pequeña del informe de auditoría, podría explicar las sorprendentes e inextricables magnitudes de las pocas cifras conocidas hasta ahora.

Cuando, desde la directiva, se anuncian 17 millones de déficit sin dar a conocer el total de ingresos y de gastos, es porque (mal)intencionadamente lo que se pretende es retrasar la información sobre las verdaderas incidencias de un ejercicio que pasará a la historia por el mangoneo y la frivolidad de Laporta -nada nuevo bajo el sol- a la hora de adecuar su narrativa a la conveniencia de su imagen y liderazgo por encima de la precariedad y de la insolvencia de los números reales.

Para rematar esta filtración, y a preguntas del medio que ha avanzado estos pellizcos de las cuentas que Laporta quiere colar a la asamblea por lo civil o por lo criminal, desde la junta han asegurado que los presupuestos no se calcularon contando con los ingresos del Spotify semiabierto a la mitad desde enero ni con el ahorro de abandonar Montjuic. Alucinante reflexión que la hemeroteca destroza si se rebusca en las diferentes intervenciones de directivos y ejecutivos hace un año.

Más allá del desencanto y de acumular nuevas pérdidas por un total de 111 millones de fondos propios negativos y de más de 140 millones de pérdidas en este segundo mandato de Laporta, lo más preocupante es que hasta el próximo 30 de junio la situación puede empeorar. En su primer mandato, entre 2003 y 2010, ya dejó 47,6 millones de déficit y una deuda superior a la facturación. Va camino de tripicarlo.

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