¿Por qué la oposición en Laporta ha estado meses desaparecida?

Bluesky
Víctor Font

En una fotografía actual de los posibles candidatos en las próximas elecciones a la presidencia de FC Barcelona, previstas en unos ocho o nueve meses, ahora mismo sólo aparecerían Víctor Font (Sí al Futur) y Joan Camprubí a pesar de que su plataforma (Som un Clam) ha sufrido movimientos intestinos consecuencia de los cuales todo parece indicar que Jordi Roche y Jordi Termes se habrían distanciado del núcleo duro.

De Víctor Font solo se tiene noticia por algunas reflexiones y críticas en las redes, del todo intrascendentes, y de una entrevista muy superficial -también hace ya bastantes semanas-, incumpliendo su promesa y hábito de analizar la temporada y hacer balance a principios del verano.

De Joan Camprubí se sabe que, lógicamente, la tragedia de su hermana Mercè Camprubí, víctima junto con su marido e hijos de un accidente de helicóptero en Nueva York, impuso una pausa en su transitar por esta aventura barcelonista, que parece reanudarse con su aparición el viernes pasado en un acto de denuncia sobre el retraso en las obras del Camp Nou. En esta reaparición, Camprubí estimó que «atrasar la obra implica probablemente más costos», y apuntó que «igual que estamos orgullosos con Flick, igual que estamos muy animados con La Masía, con la misma contundencia hay que decir que la adjudicación de la obra a la constructora ha sido un desastre». «Nos dijeron que sería lo más rápido, lo más económico, que habría una penalización de millón por día de retraso. ¿Por qué la junta no reclama estos 300 millones? Al Barça hay que quererlo con el corazón, no buscando intereses personales», dijo.

Algo es algo, después de un largo verano en el que, de nuevo, la disidencia de Laporta se ha dejado tentar por el atractivo de unas largas vacaciones, protagonizando otra larga ausencia cuando más alarmantes y preocupantes han sido sus negligencias y despropósitos desde que acabó la temporada anterior. La oposición ha dejado escapar no pocas oportunidades de señalar errores y todo tipo de situaciones dantescas y suficientemente representativas del caos y de la improvisación reinante en el club, en un periodo en el que, precisamente, el primer equipo no podía taparle las vergüenzas al presidente y sí exigirle públicamente, como al auditor, Crowe, un avance del cierre de un ejercicio tan polémico.

Más allá de reclamarle a Joan Laporta que exija daños y perjuicios a Limak por cada día de retraso en la ejecución de las obras, Camprubí no ha ido mucho más allá.

Es de esperar que con la asamblea ordinaria de octubre iniciando la cuenta atrás, Camprubí y Víctor Font se muevan con más determinación y concreción con el propósito principal de que, a diferencia de 2024, 2023 y 2022, algo de los principios democráticos contemplados en los estatutos se aplique y se cumpla en favor del derecho de opinión, participación presencial, interpelación y voto de los socios. Si no es así, se entenderá que siguen de vacaciones desde bastante antes del verano.

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