¿Por qué el Barça no ha podido estrenar su camiseta está temporada?

Bluesky
Samarreta del Barça temporada 2025-2026. Foto FC Barcelona

Los desmanes del laportismo, impropios de un club de la dimensión y relevancia del FC Barcelona, se reflejan sobre todo en la caótica y famélica estructura económica y también en los detalles como ha sucedido esa temporada con el proceso de aprobación de las equipaciones del primer equipo.

Este nuevo desastre que anotar en el debe del bajísimo perfil de su administración, en manos de familiares y amiguetes del presidente y, a su vez, de conocidos y familiares de este subgrupo, incapaz de prever que a lo largo de la temporada se producen ocasionalmente coincidencias de colores de las camisetas y de los pantalones. La reglamentación es muy estricta en este sentido, porque el primer gran patrocinador del fútbol, las televisiones, exigen el máximo rigor a la hora de que los rivales se distingan con nitidez y sin el menor milímetro de duda en las retransmisiones.

El Barça de Joan Laporta se ha encontrado con que en los dos primeros partidos de Liga, como visitante ante el Mallorca y el Levante, ninguno de los tres uniformes oficiales fueron autorizados por LaLiga debido a que no cumplían con el primer mandamiento de, como mínimo, uno de los equipajes que es el de ser útil en el supuesto de una similitud con el del adversario.

A causa de este desaguisado, el Barça ha disputado ambos partidos con la tercera camiseta oficial de la temporada 2024-25, o sea, de la anterior. La situación, además, es irremediable porque el club azulgrana y Nike ya han presentado, comercializado, distribuido y vendido las tres equipaciones oficiales de la actual.

La situación ha cabreado a Nike, según algunas fuentes, porque precisamente los partidos oficiales son el escaparate perfecto para darlas a conocer y promover entre los aficionados la ilusión y el deseo de llevarlas.

¿Y en el club internamente? No pasará nada porque en la cadena de mando responsable de esta necedad y de esta torpeza, que no le pasa a ningún otro equipo de la órbita profesional, seguirán en sus puestos personales, ejecutivos y empleados representantes genuinos del nepotismo y del amiguismo dominantes en esta etapa de Laporta.

Tampoco la prensa ni el consorcio digital del presidente se han hecho eco de lo ocurrido por no entrar a valorar ni a criticar un fallo de esta magnitud por el que debería rodar cabezas.

Finalmente, la primera camiseta azulgrana oficial de este curso podrá ser estrenada este domingo ante el Rayo porque no se da ninguna coincidencia. Lamentable e inadmisible.

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