Lleida se prepara para vivir, el próximo 5 de octubre, una movilización que quiere traspasar las fronteras de Les Terres de Ponent. Una docena de entidades vecinales y ecologistas han convocado una manifestación bajo el lema «No somos un vertedero ni una colonia energética», con el objetivo de denunciar lo que consideran una ofensiva de macroproyectos industriales y energéticos que ponen en riesgo la salud, la agricultura y el equilibrio territorial.
«Nos quieren convertir en el vertedero energético de Cataluña», alertan desde la plataforma Pobles Vius. Según ellos, la proliferación de proyectos de biogás y de biometano en la llanura leridana responde a una lógica especulativa, alejada de las necesidades reales de los pueblos. «El mundo rural paga los costes para que las grandes ciudades consuman», denuncian.
Biogás y residuos junto a los campos
La Sentiu de Sió, Linyola, Anglesola o Alcarràs son algunos de los municipios que tienen encima de la mesa la instalación de plantas de biogás. Además, el proyecto de Tracjusa incluye la importación e incineración de residuos, hecho que enciende las alarmas vecinales. En todo Ponent hay contabilizados una veintena de proyectos de este tipo.
Además, la masificación de parques solares y eólicos en L’Urgell, La Segarra, Les Garrigues y La Noguera multiplica las tensiones. Las líneas de evacuación que deben transportar la energía atraviesan campos de cultivo y, en algunos casos, la Horta de Lleida, una de las zonas agrícolas más fértiles del país.
«Es injusto e ilegal que este trazado pase por la huerta», denuncian de la plataforma Horta de Lleida-Pobles Vius. A pocos metros del recorrido proyectado, se ha previsto también una planta de biogás. «Es una amenaza directa para quienes vivimos y trabajamos en esta tierra», añaden.
El debate sobre el modelo energético
El trasfondo de la protesta es más amplio: ¿qué modelo energético debe adoptar Cataluña? Los colectivos contrarios a los macroproyectos no rechazan las energías renovables, pero reclaman que se desplieguen de manera distribuida y con participación local. «No queremos ser espectadores de un negocio que nos deja la contaminación y marcha con los beneficios», resumen.
Los promotores, en cambio, defienden que estas infraestructuras son imprescindibles para cumplir con los objetivos de descarbonización y garantizar suministro. La Generalitat asegura que hay procesos de evaluación ambiental rigurosos, pero admite la complejidad de un debate que enfrenta la transición energética con la cohesión territorial.
Una manifestación con vocación nacional
Los organizadores quieren que la del 5 de octubre no sea solo una cita local. Se han sumado entidades de Girona, Tarragona y Barcelona para convertirla en una manifestación de país. El objetivo es poner sobre la mesa que el conflicto no es solo de Ponent, sino que afecta a todo el territorio y a la manera en que se está planificando la transición energética.
A las puertas del otoño, Lleida será escenario de una protesta que enlaza con otros conflictos ambientales del país, desde la contaminación industrial hasta la ampliación de infraestructuras. El grito será el mismo: la defensa del territorio y la salud ante un modelo energético que, según los vecinos, los trata como colonia.