La siniestralidad laboral se ha incrementado de manera alarmante en Cataluña: entre enero y julio se han registrado 26 muertes traumáticas, un 136% más que en 2024. Según el Observatorio del Trabajo y Modelo Productivo, solo en julio se contabilizaron 7 víctimas, mientras que el año pasado no había habido ninguna. La construcción es el sector con más defunciones (13), seguido por los servicios (7), la industria (5) y la agricultura (1). Los sindicatos alertan de que el sistema preventivo «no está resolviendo los riesgos más evidentes de seguridad» y señalan causas como atropellos, caídas y choques.
El incremento de muertes llevó al Gobierno catalán a anunciar antes del verano un plan de choque negociado con sindicatos y patronal, pero la medida clave –la creación de un cuerpo de delegados de prevención– quedó bloqueada por el rechazo de Foment del Treball. Mientras tanto, CCOO reclama reforzar los recursos internos de las empresas, reducir la subcontratación de los servicios preventivos e incluir enfermedades relacionadas con la salud mental y las patologías feminizadas en el cuadro oficial. También propone medidas de control horario, desconexión digital y limitación del trabajo en condiciones extremas como las olas de calor.
Los datos globales de 2025 acumulan 52 muertes en el trabajo: 26 por causas traumáticas, 22 por patologías no traumáticas –como infartos– y 4 en accidentes de tráfico. Para Mónica Pérez, responsable de Salud Laboral de CCOO, la situación evidencia que «después de 30 años de aplicación de la ley de prevención todavía tenemos un sistema que no resuelve riesgos muy evidentes y muy básicos». Los sindicatos insisten en que hay que actuar con urgencia para evitar que «trabajar en Cataluña siga siendo un riesgo mortal evitable».