El presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa, ha concluido con éxito su visita a China. Durante su estancia, se firmó un acuerdo de cooperación entre los puertos de Shanghái y Barcelona; el High Energy Photon Source de China y el Sincrotrón ALBA de España anunciaron el inicio de su colaboración, y la Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín reanudó los cursos de lengua catalana. Esta serie de logros de cooperación pragmática en múltiples campos no solo representa una continuación de los intercambios amistosos entre China y España, y entre China y Catalunya, sino que también actúa como un prisma que refleja cómo los consensos de alto nivel entre China-UE y China-España están arraigando a nivel local, transformándose en un potente motor que beneficia a los pueblos de ambas partes.
Este año marca el 50º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas China-UE. Como dos grandes fuerzas que impulsan la multipolarización, dos grandes mercados que apoyan la globalización y dos grandes civilizaciones que abogan por la diversidad, China y la UE han cosechado abundantes frutos de cooperación en todos los ámbitos, apoyando firmemente el desarrollo y progreso mutuos y estableciendo un modelo de cooperación de beneficio mutuo en la era de la globalización económica.
El 24 de julio, el presidente Xi Jinping se reunió con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El primer ministro Li Qiang copresidió la 25ª Cumbre China-UE junto a los dos presidentes de la UE. El presidente Xi Jinping presentó tres propuestas para el desarrollo futuro de las relaciones China-UE, marcando el rumbo para su profundización: primero, ambas partes deben mantener el respeto mutuo y consolidar el posicionamiento de las relaciones China-UE como asociación; segundo, las dos partes deben mantener la apertura y la cooperación y gestionar adecuadamente las diferencias y fricciones; y tercero, ambas partes han de practicar el multilateralismo y defender las normas y el orden internacionales.
La piedra angular de la asociación reside en el respeto mutuo y en la confianza estratégica. China es la única gran potencia que ha establecido un marco de cooperación integral con la UE, liderado por la Cumbre de Líderes y sustentado por los Diálogos de Alto Nivel en los ámbitos estratégico, económico-comercial, medioambiental-climático, digital y de intercambios humanos. Con más de 70 mecanismos de diálogo que abarcan múltiples áreas y niveles, la connotación política de las relaciones China-UE ha madurado y se ha enriquecido, y su importancia estratégica e influencia global son cada vez más evidentes.
El medio siglo de desarrollo de las relaciones China-UE demuestra que, a pesar de las diferencias en historia, cultura, sistemas sociales y etapas de desarrollo, estas no han sido un obstáculo para el intercambio y la cooperación. Como señaló el presidente Xi Jinping, no existen conflictos de intereses fundamentales ni contradicciones geopolíticas entre China y la UE. Los fundamentos y la tendencia predominante de las relaciones entre China y la UE, que se caracterizan por la cooperación sobre la competencia y el consenso sobre las diferencias, han permanecido constantes.
China siempre aborda y desarrolla las relaciones China-UE desde una perspectiva estratégica y de largo plazo, y apoya consistentemente la integración europea y la autonomía estratégica de la UE. Las relaciones China-UE no están dirigidas contra terceros, ni dependen de ellos ni están sujetas a su control. Este respeto mutuo implica reconocer y apreciar las diferencias del otro, admitiendo que ambas partes son polos importantes e iguales en un mundo multipolar, y no competidores en un juego de suma cero.
El motor de la asociación es la cooperación abierta y el beneficio mutuo. China y la UE son la segunda y tercera economías más grandes del mundo, con un PIB combinado que supera un tercio del total mundial y un volumen comercial que sobrepasa un cuarto del global. Su enorme escala económica y sus estructuras industriales altamente complementarias ofrecen un vasto espacio para la cooperación pragmática.
China avanza hacia un desarrollo de alta calidad, comprometida con la construcción de un nuevo sistema de economía abierta de más alto nivel y la creación de un entorno empresarial de primera clase, basado en el mercado, la legalidad y la internacionalización. Al mismo tiempo, promueve activamente una estrategia de expansión de la demanda interna, ofreciendo un amplio espacio de desarrollo para las empresas europeas.
Actualmente, el giro de China hacia la expansión de la demanda interna y el fomento del consumo también proporcionará un mercado más amplio para los productos y servicios de alta calidad de Europa y del resto del mundo. «Llevar los mejores productos a China» se ha convertido en un objetivo común para muchas empresas europeas. Como dos de los mayores mercados del mundo, fortalecer la cooperación mutuamente beneficiosa es una opción obligatoria para China y para la UE. La cooperación económica y comercial es el estabilizador de las relaciones China-UE, no una «fuente de riesgo».
El lazo de la asociación es el aprendizaje mutuo entre civilizaciones y la resonancia de ideas. el desarrollo de las relaciones China-UE no se limita a los apretones de manos políticos y a las transacciones económicas, sino que está profundamente arraigado en la atracción y el aprecio mutuo entre dos grandes civilizaciones. La civilización china aboga por la «armonía en la diversidad», mientras que la Unión Europea defiende el lema «unida en la diversidad»; ambos caminos, aunque diferentes, conducen al mismo fin.
El 10 de julio, el presidente Xi Jinping envió una carta de felicitación a la Conferencia Ministerial sobre el Diálogo de Civilizaciones Globales, señalando que la diversidad de civilizaciones es la esencia del mundo. La historia nos enseña que la prosperidad de las civilizaciones y el progreso de la humanidad son inseparables del intercambio y del aprendizaje mutuo.
En la actualidad, en un contexto internacional de agitación y cambio, la humanidad se encuentra en una nueva encrucijada, y necesita urgentemente superar las barreras entre civilizaciones mediante el intercambio y superar los conflictos mediante el aprendizaje mutuo. China está dispuesta, junto con todos los países, a adherirse a una visión de civilización basada en la igualdad, el aprendizaje mutuo, el diálogo y la inclusión, a practicar la Iniciativa para la Civilización Global y a promover la construcción de una red global de diálogo y cooperación entre civilizaciones, inyectando un nuevo impulso al progreso de la civilización humana y a la paz y el desarrollo mundiales.
Actualmente, China y la UE avanzan con paso firme en la implementación de la iniciativa propuesta por el presidente Xi Jinping, que busca tanto elevar a más de 10.000 el número de estudiantes franceses en China como duplicar, en un plazo de tres años, el de jóvenes europeos en programas de intercambio. Este impulso a los intercambios juveniles es una vívida demostración de cómo la afinidad entre los pueblos es el cimiento de las relaciones entre los Estados.
China ha implementado una política de exención de visado unilateral para 32 países europeos, incluidos 24 Estados miembros de la UE, y en 2024 los intercambios de personas entre China y Europa superaron los 9,7 millones de visitas. Actualmente, hay cerca de 600 vuelos semanales entre China y Europa. ¡Damos la bienvenida a más ciudadanos europeos para que vengan a disfrutar de un «viaje a China»!
Desde la planificación estratégica de alto nivel hasta la cooperación pragmática entre Catalunya y las provincias y ciudades chinas, se ha trazado una hoja de ruta de beneficio mutuo con consensos claros, un camino definido y resultados fructíferos. En este nuevo punto de partida del 50º aniversario de las relaciones diplomáticas, ambas partes deben reafirmar su confianza, eliminar interferencias y continuar ancladas en el posicionamiento preciso de la Asociación Estratégica Integral, enriqueciendo constantemente el contenido de la relación, fortaleciendo los intercambios, aumentando la confianza mutua y promoviendo la cooperación, para inaugurar juntos los próximos 50 años, aún más espléndidos, de las relaciones China-UE.





