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Después de la crisis de la ANC, ahora le toca al Consell de la República

El Consel de la República se presentó hace siete años en un acto solemne celebrado en el Palau de la Generalitat

El independentismo está de luto. Después de años de suflé soberanista, llega la época de las vacas flacas y el activismo se le escapa por las costuras de las caducas instituciones que habían levantado para el servicio de un puñado de líderes.

Si la ANC ya se ha fracturado y jibarizado con Lluís Llach al frente de la entidad, al Consell de la República le está pasando lo mismo. Los sucesivos escándalos económicos, con el vicepresidente Toni Comín como protagonista, fueron el inicio del fin.

Carles Puigdemont hizo que lo eligieran presidente de Junts para tener la excusa y saltar del barco que ya iba a la deriva en el otoño de 2024. Lo dejó con una vía de agua tan grande que su sucesor, Jordi Domingo, no ha podido mantenerlo a flote.

Tras meses de incertidumbre e incluso de problemas para formar un órgano de gobierno potente, el malestar se ha extendido entre la militancia y ha terminado de estallar este mes de julio.

Un total de 13 delegados de la asamblea territorial del Consell de la República han dimitido de sus cargos. Pero eso es solo aparente: la militancia se va en masa. Por ejemplo, figura como dimisionaria Montserrat Duran, representante del Consell Local de Sant Martí, en Barcelona.

Pero la verdad es que en esta agrupación han dimitido tres delegados. Miquel Bad, otro de los dimisionarios, ha asegurado: «He estado en el Consell desde el inicio, también en la creación del Consell Local de Manresa y más adelante del Bages. Seguiré inscrito como simple ciudadano, pero desde ayer [23 de julio] ya no tengo ninguna responsabilidad ni compromiso, no quiero ser corresponsable de la deriva del Consell de la República, alejada de los principios y compromisos establecidos».

En Sants-Montjuïc pasa lo mismo: no solo ha sido el delegado Joan Antó el único representante que ha renunciado, sino que dimitieron tres miembros más. Y lo mismo ocurre con otros consejos locales. En La Segarra, por ejemplo, ha desaparecido el Consell. Y el representante de la circunscripción Resto del Mundo, Ignasi Vic, ha enviado un correo a sus compañeros diciendo que se iba. También ha habido deserciones en Horta-Vallès, Sants-Montjuïc, Gràcia, Les Corts, el Bages, Avinyonet del Penedès y Sant Climent de Llobregat.

«Desde la dimisión del presidente Puigdemont y del consiguiente cese del gobierno anterior, hemos detectado una preocupante deriva de la institución, que se agrava día tras día. Nos hemos cansado de denunciar toda clase de irregularidades y malas prácticas. Denuncias que, cuando han sido contestadas –siempre sin ir firmadas–, ha sido con prepotencia, autoritarismo, opacidad y con formas inapropiadas. Nos hemos cansado de esperar propuestas efectivas y definición del plan de gobierno. Nos hemos cansado de ver la democracia mancillada. Esta manera de proceder aboca al Consell a la destrucción», dice un duro comunicado conjunto de los dimisionarios.

* Puedes leer el artículo entero en el número 1632 de la edición en papel de EL TRIANGLE

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