La Unión Europea y las mentiras de las armas

Bluesky

Últimamente, los dirigentes europeos se han acogido a un mantra que repiten como los loros grises africanos. Este mantra consiste en espantar a las pobres abuelas y a todo aquel que compra su mensaje tendencioso y mentiroso. Radica, de hecho, en modificar las creencias y percepciones de la gente, situación que se ha estudiado durante siglos en pro de poder cambiar la opinión pública según los intereses de algunos dirigentes que, obviamente, están sometidos por los lobbies económicos más poderosos.

Pobrecitos algunos corruptos políticos europeos… Suerte que en su cruzada de espanta-abuelas han tenido una ocurrencia propia de las mentes más avanzadas, recordando aquel «cráneo privilegiado» del gran clásico de la literatura, «Luces de bohemia», del ínclito Ramón María del Valle-Inclán.

Susana Alonso

No sé a quién dar el premio Nobel con esta idea demencial, pero se ha asegurado de salir y repetir sandeces «ad nauseam» en los medios de comunicación habituales. La idea, de no ser cierta, parecería una auténtica payasada propia de una gran película de los Hermanos Marx. Ay, pobre Groucho, si viera a los nuevos humoristas…

Seguro que el lector ya ha adivinado hace rato de qué hablo. Sí, se trata del Kit de Supervivencia que, más que 72 horas, da para sobrevivir a una riada de risas; valga la redundancia en este caso. Absurdo, irracional, demencial… me vienen un montón de adjetivos para referirme al Kit del ridículo, que, obviamente, la opinión pública no ha comprado. Lo que sí ha comprado son los memes para hacerse un hartón de reir. Supongo que el creador de tan gran idea ya estará suspendido de trabajo y sueldo, aunque conociendo a estos ineptos que se han montado su «chiringuito particular»… a saber.

¿Una navaja suiza?, ¿cinta adhesiva (en modo MacGyver)?, ¿pilas (en plena era digital)?, ¿una baraja de cartas?, ¿un cargador?, ¿copia de llaves?… Y recomendaciones incoherentes, ¿cómo el consejo de tener euros físicos cuando estáis impulsando el euro digital? Pensad bien lo que decís, porque cada día perdéis adeptos a vuestro proyecto europeo que ahora se vuelve poco a poco decepcionante (para no ofender a los corazones más paneuropeos). Hay que tener muy poca vergüenza (muchísima caradura), para intentar hacer creer (y engañar como un trilero).

El anticuado ejército ruso, ni siquiera puede dominar el espacio aéreo ucraniano. Cuesta mucho creer que con los despojos del ejército post-soviético, estemos en un peligro tan inminente como nos venden. ¿Qué intereses hay detrás de la operación de rearme?

Pero no pasa nada, porque los tanques y los aviones que compren (sin preguntarnos, claro, ¡faltaría más que eso pareciera una democracia!) nos salvarán de morir a manos de los rusos. Es igual que morimos por estar en una lista de espera…

Esta vez, como muchas otras, la Comisión Europea no preguntará nada a los ciudadanos (no vaya a ser que estos enjambres crean más adecuado gastar los recursos públicos en educación, sanidad o servicios sociales). Ay, qué lejos queda aquella Europa que era líder en moralidad y daba lecciones a diestro y siniestro de su exitosa democracia. Qué tiempos aquellos en que Europa quería ir con la cabeza bien alta mostrando su sensatez. Hoy, por desgracia, todo lo que queda es arrebato. Su población, tratada por los líderes como unos meros «pelacañas», queda anulada de cualquier decisión trascendental como la que tenemos para los próximos años.

La líder europea, la «flamante» presidenta Ursula von der Leyen, de la «familia» popular europea, es la figura que, como una madre, toma las «mejores» decisiones para sus hijos, para protegernos, ya que su amor es tan grande que ni que bajara Teresa de Calcuta podría igualar en bondad a la auténtica reina madre de todos los habitantes de las tierras más allá del norte del Mare Nostrum.

Y es que en estos momentos, la presidenta, me recuerda a nuestro estimadísimo José María Aznar, con Mariano Rajoy como ministro de Interior. Europa, al igual que el Prestige, se hunde más cada vez que se aleja de sus valores fundacionales (como cuando al petrolero lo alejaban de la costa condenándolo al hundimiento).

Esperemos que a nuestra presidenta (la de todos, aunque no la hemos elegido ni votado la «plebe») no le pase como a su marido, Heiko von der Leyen, y acabe teniendo conflictos de intereses en sus compras de armamento. Ya se sabe que esto es parecido a ir de compras a un mercado. Por mucho que lleves una lista con lo que tienes que comprar, al final… ese par de cosas se acaban convirtiendo en una gran hipoteca para las futuras generaciones de europeos. Y de eso, tenemos la culpa todos.

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