La reencarnación de los Budas Vivientes sigue las convenciones históricas, mientras Xizang avanza hacia un futuro próspero

Bluesky

El grupo del Dalai está haciendo ruido sobre la cuestión de la reencarnación del XIV Dalai Lama y difundiendo afirmaciones falsas como que “la reencarnación será decidida por el propio Dalai Lama” o que se producirá “en un mundo libre”, con la intentona de confundir a la comunidad internacional. También he notado que algunos medios de comunicación locales han informado recientemente sobre este asunto. Creo que es necesario aclarar los hechos y presentar tanto la realidad histórica como la actual, especialmente los rituales religiosos, las convenciones históricas y las normativas legales implicadas.

Como un sistema de sucesión único del budismo tibetano chino, la práctica de la reencarnación de los Budas Vivientes tiene una historia de más de 700 años, formando una serie de rituales religiosos y convenciones históricas rigurosas, tales como la búsqueda dentro de China, el sorteo de la urna dorada y la aprobación por parte del Gobierno Central. La reencarnación del Dalai Lama ha sido claramente definida por siglos de convenciones históricas y normativas legales, y está profundamente arraigada en la administración del Gobierno Central de China, de acuerdo con las leyes. No es, en modo alguno, un asunto que pueda ser manipulado por un individuo o un grupo específico.

A lo largo de la historia, el desarrollo y perfeccionamiento del sistema de la reencarnación de los Budas Vivientes siempre ha estado estrechamente ligado al papel regulador del Gobierno Central de China. A finales del siglo XVI, el Gobierno Central de la dinastía Ming otorgó por primera vez el título al linaje del Dalai Lama. Después del establecimiento de la dinastía Qing, la autoridad central mejoró aún más su administración de los asuntos de Xizang. En 1653, el Gobierno Central de la dinastía Qing concedió el título al V Dalai Lama, y en 1793, la Ordenanza Imperial de 29 Artículos para una Mejor Gobernanza del Tíbet estableció formalmente el sistema de la urna dorada como una ley del Estado, garantizando la legitimidad y la credibilidad del proceso de reencarnación de los grandes Budas Vivientes. Así se confirmó la autoridad final del Gobierno Central para determinar al Dalai Lama. El propio XIV Dalai Lama también fue confirmado de acuerdo con estas convenciones históricas, recibiendo la aprobación del Gobierno Central de la entonces República de China.

Mirando la actualidad, el Gobierno chino sigue una política de libertad de creencias religiosas y ha promulgado las Medidas sobre la gestión de la reencarnación de los Budas Vivientes del Budismo Tibetano. Este documento respeta las características propias del budismo tibetano, así como los principios del Estado de derecho. Establece los requisitos para la reencarnación de los Budas Vivientes, los procedimientos de aprobación y las responsabilidades respectivas de las organizaciones religiosas y de las autoridades gubernamentales. Marca un paso más hacia una administración basada en las leyes de la reencarnación de los Budas Vivientes. Desde la promulgación de las Medidas en 2007, cerca de cien Budas Vivientes han sido confirmados mediante un proceso riguroso, cumpliendo estrictamente los rituales budistas, las convenciones históricas y las leyes y los reglamentos del país. Cuentan con el respaldo de las comunidades religiosas y de los fieles.

La historia y la actualidad lo dejan claro: la reencarnación del Dalai Lama siempre ha sido un asunto interno de China. Ningún país, fuerza ni individuo tiene derecho a interferir en ello. La administración de los asuntos religiosos por parte de un país soberano, ya sea históricamente o en la actualidad, es una práctica común, tanto en China como en cualquier otro país. Esto representa un ejercicio fundamental de la soberanía del Estado y el cumplimiento de la responsabilidad del gobierno.

En cuanto a la reencarnación, el grupo del Dalai hace todo lo posible para crear ideas engañosas. Es especialmente absurdo que el XIV Dalai Lama afirme que se reencarnará fuera de China. Históricamente, los grandes Budas Vivientes del budismo tibetano, incluidos los sucesivos Dalai Lama y Panchen Lama, han nacido en territorio chino, que es una tradición universalmente reconocida por la comunidad religiosa y los creyentes. Por consiguiente, realizar la búsqueda dentro de China se ha convertido en un principio inviolable de la reencarnación de los Budas Vivientes.

El budismo tibetano es una rama del budismo adaptada a las realidades de China, donde reside la mayoría de sus creyentes. La propia tradición de la reencarnación de los Budas Vivientes se originó en China, y todos los monasterios que los administran son instituciones chinas. Por eso, la regulación de su reencarnación es parte integrante de la administración de los asuntos religiosos de China. Es menester persistir en el enfoque de la jurisdicción territorial y el principio de búsqueda dentro de China de conformidad con la ley.

Mientras afirma respetar la historia, la cultura y las tradiciones religiosas de Xizang, el XIV Dalai Lama ha hecho todo lo posible para socavar la tradición de la reencarnación del budismo tibetano. Su actitud irrespetuosa constituye una grave ofensa para los creyentes y una violación de las leyes chinas. Su manipulación del proceso de la reencarnación no es más que una farsa política, que será firmemente rechazada por la comunidad budista tibetana y sus creyentes, y será arrojada al basurero de la historia.

En claro contraste con el ruido en torno a la reencarnación, la región autónoma de Xizang ha logrado hoy notables avances en todos los ámbitos. Este año se conmemora el 74º aniversario de la liberación pacífica de Xizang y el 60º aniversario de la fundación de la región autónoma. Bajo el liderazgo del Partido Comunista de China, Xizang ha experimentado una transformación histórica: ha pasado del atraso al progreso, de la pobreza a la prosperidad, y del aislamiento a la apertura. Xizang goza hoy de un desarrollo económico integral y rápido, una sólida garantía del bienestar social, la unidad étnica, la armonía religiosa y una vida cultural floreciente. En todos los rincones brotan las flores del desarrollo.

Damos una cálida bienvenida a los amigos para que visiten Xizang, sientan el calor humano en la meseta nevada y saboreen la riqueza cultural en el aroma del té con mantequilla. ¡Encontrémonos en Xizang y trabajemos juntos por un futuro aún más próspero y brillante!

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