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Vítor Roque costó al menos 40 millones por culpa de la ‘generosidad’ de Laporta

Xavi i Vitor Roque - Foto: FC Barcelona

Vitor Roque, el fichaje que marcó y definió el final de ciclo de Xavi como entrenador del FC Barcelona, sigue integrado en la actualidad azulgrana porque su operación no deja tampoco de aportar misterios y sorpresas, normalmente desagradables. La última revelación periodística ha permitido saber que, más allá de las interpretaciones y cifras alrededor de su fichaje, el Barça de Joan Laporta asumió en su momento el pago de 10 millones a la Hacienda española por el beneficio del Atlético Paranaense de un traspaso que costó 30 millones, con un volumen de variables estimadas en 31 millones más.

De modo que, sin entrar en muchos más detalles, el Barça hubo de hacer frente a 40 millones para traer atropelladamente al Camp Nou a un delantero joven y en teoría prometedor que, a la hora de la verdad, no estuvo a la altura de las expectativas.

Esa cantidad de 40 millones sería el coste mínimo de un futbolista que en el mercado de invierno de la temporada 2023-24, con el equipo afectado por la baja de Gavi, fue anticipadamente incorporado pese a no ocupar la misma demarcación ni función en el terreno de juego que Gavi.

Seguramente esa era la única forma de forzar su llegada antes de que su contrato real entrase en vigor a partir del 1 de julio de 2024, fecha en la que Vitor Roque fue categóricamente descartado por Hansi Flick de cara a la primera temporada del técnico alemán. Por tanto, hay que añadir el gasto de ese contrato de seis meses no previsto y el añadido de alguna de las variables previstas en el acuerdo con el futbolista si es que se dieron Las circunstancias.

El gran misterio añadido a esa historia de Vitor Roque con el Barça, que aún ha de generar bastante más literatura periodística en los meses y años siguientes, fue su cesión al Betis. En teoría era imposible de cumplirse en aplicación de las normas del fair play financiero de LaLiga, pues para que la cesión fuera del todo legal Vitor Roque debía estar formalmente inscrito como jugador del FC Barcelona y, por tanto, haber consumido el correspondiente margen salarial. En el caso del verano pasado azulgrana, excedido e inasumible para el Barça, como quedó bien patente en la demostración de impotencia y de vergüenza protagonizada por Laporta al no poder inscribir -aún hoy lo tiene pendiente- a Dani Olmo y Pau Víctor.

¿Cómo fue posible la cesión? Las malas lenguas sugieren que LaLiga miró hacia otro lado, o bien se utilizaron otras artimañas que hasta la fecha no han sido desveladas. El final cómico de la relación, teóricamente completada con el traspaso del futbolista al Palmeiras, se concretó por 25 millones, la cifra más alta pagada nunca en Brasil por un futbolista.

Al menos esta es la cifra filtrada desde la directiva azulgrana, pero que los especialistas ponen en duda o bien juzgan del todo excesiva e injustificada por un delantero que fracasó en su aventura europea, y que en el momento de la operación era suplente en el Betis. En el colmo de la imaginación, desde la directiva de Laporta se dio por hecho que no se había perdido dinero en el conjunto de toda esta historia y que incluso la reventa al Palmeiras había dejado un fleco de fair play financiero a favor del Barça. ¿Cómo es eso posible si nunca fue inscrito y, por tanto, nunca consumió fair play?

La ocultación de los detalles más próximos a la realidad de este culebrón acabarán por ser conocidos, como este asunto fiscal destapado días atrás por el pódcast Barça Reservat, de nada menos que de 10 millones pagados incomprensiblemente para facilitar que el beneficio del Atlético Paranaense fuera neto, como estaba pactado con André Cury, el mago de este fichaje al que Laporta no quería ni ver un mes antes y que, de pronto, se convirtió en su mejor nuevo amigo.

La misma información añadió que el Barça podría intentar reclamar a Hacienda esos 10 millones, algo que los expertos consideran casi imposible en virtud de la jurisprudencia al respecto y por el hecho incuestionable de que, una vez cobrado el dinero, ya no tiene nada que reclamar al club brasileño, como podría alegar el Barça.

Finalmente, para añadir al relato otro punto de fricción y de enigma, el director de fútbol, Deco, acaba de afirmar que el adelanto de la llegada de Roque al Barça fue una petición expresa de Xavi, hecho que si no sale a desmentirlo el exentrenador azulgrana habrá que dar también por válido, como que Vítor Roque ya es, de largo, una operación de más de 40 millones de coste para el FC Barcelona. No es la primera vez que Laporta, con su generosidad y escaso sentido de la defensa del patrimonio del club, facilita operaciones y resolución de conflictos como los muchos millones que, nada más volver al Barça, le perdonó a Neymar, renunciando a una reclamación judicial planteada en tiempos de Josep Maria Bartomeu, que en primera instancia había resultado ser favorable a los intereses azulgrana.

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