El precio del apoyo de Junts y ERC a la investidura de Pedro Sánchez también se traduce en otro tipo de favores: colocar a los afines como consejeros en organismos públicos y, cobrando, por tanto, un sueldo del Estado. El último ejemplo es el del republicano Albert Castellanos.
Castellanos ha sido uno de los jefes mejor amueblados que tenía ERC durante los años que el partido republicano formó parte del Govern de la Generalitat, donde asumió cargos de mucha relevancia, como secretario general de Economía y Hacienda, secretario de Empresa y Competitividad y máximo responsable de Acció.
Ahora, gracias a los pactos entre ERC y el gobierno de Sánchez, Castellanos ha conseguido un buen enchufe en Madrid: ha sido nombrado miembro del consejo de administración de la empresa Redeia, que gestiona la red eléctrica española, con una retribución anual de 200.000 euros.
Castellanos se suma así a la lista de destacados independentistas que ocupan cargos de confianza en empresas públicas o semipúblicas. Destacan los casos de Eduard Garcia (Junts), colocado en Renfe con una nómina de 125.000 euros; Josep Maria Salas (ERC), a la CNMC, 124.107 euros; Pere Soler (Junts), también en la CNMC, 124.107 euros; Ramón Tremosa (Junts), en Aena, 122.562 euros; Jordi Pons (ERC), en el Banco de España, 110.036 euros; Elena Massot (Junts), en Enagas, 75.000 euros; Sergi Sol (ERC), en RTVE, 125.000 euros; o Miquel Calzada (Junts), en RTVE, 125.000 euros.
La Diputación, el otro comedor
La Diputación de Barcelona (Diba) se ha convertido también en un comedor para los partidos políticos, un lugar donde enchufar cargos de confianza. Siete miembros de la ejecutiva de ERC, por ejemplo, cobran su nómina de la Diba. Los dos últimos en ser enchufados son el vicesecretario de Comunicación y portavoz del partido, Isaac Albert, y la vicesecretaria de Políticas Sectoriales, Norma Pujol. Además, el exsecretario de Comunicación de ERC Tolo Moya, señalado por ser el máximo responsable jerárquico de la llamada “estructura B” del partido, también se incorporó al ente provincial, en su caso como asesor del área de Presidencia.
Estos enchufes de ERC han sido duramente criticados, a través de las redes sociales, por gente de la órbita de Junts x Catalunya, que acusan a los republicanos de ser unos vividores y unos aprovechados. En respuesta, gente de la órbita republicana han recordado que Junts también se aprovecha descaradamente del comedor de la Diba para colocar a los suyos, como en los casos de Marcela Topor, la mujer de Carles Puigdemont –que cobra por hacer una tertulia semanal en inglés en la TV de la Diputación–, o de Salvador Esteve, exjefe de gabinete de Laura Borràs.















