Rosell advierte a Laporta sobre los peligros de su compulsión por el gasto

El expresidente del Barça le recordó en TV3 que ahora es momento de pensar en el club y no en sus propios intereses; también celebró que Lamine Yamal, futbolista que fichó durante su presidencia, haya resultado ser un 'crack'

Sandro Rosell - Foto: 3cat

La realidad hace tiempo que ha dejado de formar parte de la actualidad azulgrana, centrifugada por un aparato laportista que lleva cuatro años jugando a la defensiva, herido de muerte, agobiado y superado por su propia incompetencia en la gestión económica. Pero ahora, gracias a otra generación de oro de la Masía, heredada e imprevista, presume aún más de todo aquello que no es capaz de aportar al Barça: talento corporativo, beneficios, rigor en el respeto y trato a los socios y un mínimo de seriedad en lo económico y en lo patrimonial. Es así porque, al contrario de lo que parece, cada día que la junta de Joan Laporta está más cerca de inaugurar el Spotify más próximo está el día del colapso financiero y el traspaso de modelo.

Nada de todo eso, sin embargo, preocupa hoy al barcelonismo, ni el social ni el mediático, y mucho menos al presidente y su junta en estos días de celebración y orgullo por la Masía, a la que nadie nombra ni destaca ni recuerda ni homenajea. Internamente, como hay se verá más adelante, lo que Laporta festeja jubiloso no son tanto los títulos como las oportunidades y las muchas puertas que, a él personalmente, se le abren de par en par.

El lunes pasado, es curioso, coincidieron Joan Laporta y Sandro Rosell en la misma sede de TV3, la cadena oficial del laportismo históricamente, la que se volcó y utilizó el dinero de todos los catalanes a su favor y discriminatoriamente en las elecciones de 2021, y que lo sigue dando todo por la causa, apostando desde sus orígenes por un perfil de presidencia como el actual, tan carismático como deshonesto al más puro estilo convergente. Laporta es su producto más genuino y continuista, hijo del vetusto y corrupto pujolismo, de su peor cara, y hoy contemporáneo de ese espíritu de agitador, ventajista y aprovechado de Waterloo.

El único mensaje que Rosell le dejó a Laporta como legado de esa entrevista fue demoledor: «Ahora le pido que piense en el Barça. Jan ya sabe a lo que me refiero». Un recordatorio y ruego a la vez de que sea el Barça, y no el presidente, el que saque tajada del éxito de la Masía.

Porque, más sutilmente, Rosell le recordó los orígenes verdaderos de este legado que ha recibido tan oportunamente cuando más perdido, arruinado y al borde del abismo estaba al final de la temporada anterior, en manos de la tormentosa personalidad del Xavi entrenador. De tanto pedirle fichajes caros porque veía a Raphinha, Koundé y Lewandowski acabados o inútiles para sus planes, Laporta acabó por gastarse el poco dinero que tenía -o mejor dicho, a débito con permiso de LaLiga- en su finiquito y en un entrenador de otro planeta.

Y Hansi Flick se encontró, de pronto, con que hace años, el propio Rosell, como recordó, había fichado a Lamine Yamal “cuando era un crío. Recuerdo que sus padres estuvieron en mi despacho cuando lo ficharon. No porque yo lo hubiera descubierto, sino por recomendación del staff técnico del futbol base responsabilidad de Jordi Roura”. También a Balde, Fermín, Gavi, Cubarsí, Bernal, Casadó, Martín, Pedri y Araujo, entre otros, algunos de ellos ya bajo la presidencia de Josep Maria Bartomeu.

“En mi etapa como presidente, el Barça era un club que ganaba en el campo y en la cuenta de resultados”, recordó Rosell que, por ese motivo y “por haber actuado con la catalanidad propia de un club como el Barça, dando apoyo institucional al Concert per la Llibertat en el Camp Nou, la Marxa de la Llibertat y por haber añadido las cuatro barras a la camiseta -es decir, por haber estado al lado del derecho a decidir de los catalanes- fue por lo que acabé en la lista de los objetivos de la operación Cataluña impulsada desde las cloacas del Estado. Y fue por eso que estuve dos años encarcelado sobre la base de pruebas y denuncias completamente falsas”, acabó explicando en una entrevista en esa TV3 que durante todo ese calvario le dio la espalda y que aún hoy, por ese laportismo fanático que corre sus venas, le tiene casi vetado.

La historia explicará, tarde o temprano, por qué siendo Laporta el presidente que, antes de Rosell, al menos en la campaña electoral de 2003, se presentaba como un barcelonista “desacomplejadamente independentista”, que asistió a no pocos actos de marcado y radical carácter soberanista, extremo que nunca llegó a realizar Rosell, y no fue él quien hubo de sufrir, como Artur Mas y Xavier Trias, entre otros, las atrocidades de la policía patriótica.

Rosell sigue buscando, además de intentar poner patas arriba el mangoneo y la impunidad casi criminal de determinados sectores de la judicatura, básicamente los personajes más oscuros de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo, la conexión catalana que facilitó esa indecente prisión preventiva sufrida por el capricho de la jueza Carmen Lamela (“o es inútil o es corrupta”, dice Rosell), premiada con un ascenso al Supremo por su encarnizamiento con el expresidente del Barça. Según el excomisario José Manuel Villarejo, la información y los detalles supuestamente revelados para justificar su encarcelamiento hay que buscarlas en el entorno de Laporta, en ese universo en el que TV3 es un elemento clave de su poder, popularidad e imagen.

No deja de ser significativo y representativo, también, que en el mismo día, en la televisión pública catalana, la estrella del día fuera Laporta, el más beneficiado por los goles y la explosión mundial de Lamine Yamal. Y que Sandro Rosell, por haberle ganado una primera batalla judicial a su peor enemigo, el poder judicial, reconociendo que su situación en prisión cautelar fue un error, y también por haber fichado a Lamine Yamal, pasara por la cadena sin apenas resonancia, en cambio.

Lo que Rosell le vino a decir, en cualquier caso, fue que a la hora de renovar a Lamine Yamal, que ya avanzó Laporta que estaría la altura de un crack mundial, antepusiera los intereses del Barça y menos en su relación infinitamente estrecha con Jorge Mendes. Hasta ahora, Laporta nunca le ha hecho caso, más bien todo lo contrario.

 

(Visited 121 times, 1 visits today)

hoy destacamos

Deja un comentario

Noticias más leídas