Las cuentas del clásico con récord de taquilla tampoco le cuadran a Laporta

Desde la directiva azulgrana se ha filtrado que la recaudación superó la máxima histórica en un Barça-Madrid con 13,8 millones, pero, según los precios y las localidades a la venta, debió ascender a 26 millones

La graderia de Montjuïc abans del Barça-Madrid de la Lliga 2024-2025 - Foto: FC Barcelona

Pocas veces las cuentas de Joan Laporta cuadran. Tampoco la presunta recaudación del clásico de la Liga del pasado día 11 en Montjuic, llamado a batir todos los récords de recaudación de la historia de los clásicos, curiosamente en el contexto de esta experiencia provisional lejos del Camp Nou, donde el taquillaje del último (2021-22) se cifró en 7,5 millones. La cifra que ahora se ha vendido a través de los medios se ha elevado a 13,8 millones, lo que supone una plusmarca absoluta con una asistencia también récord de 50.319 espectadores.

Ahora bien, con la información disponible sobre la capacidad operativa del estadio de Montjuic, cuantificada la porción de abonados y los precios impuestos por la directiva para el partido más caro de todos los tiempos, el resultado se adivina otro de estos trucos de magia financiera tan frecuentes en el universo laportista.

Medios que citan fuentes solventes de la junta, sin que otros canales también afines al régimen lo hayan replicado, matizado o desmentido, han establecido este nuevo registro recaudatorio en 13,8 millones.

En teoría, sería la suma de la acumulación de ventas de tickets a través del portal propio de la web azulgrana y de las agencias oficiales, y como resultado de haber colocado un total de 27.719 localidades a otros tantos aficionados dispuestos a pagar unos precios realmente desorbitados, a 595€ los córneres, a 745€ los goles (norte y sur), a 995€ el lateral de Montjuic, y a 1.250€ la Tribuna.

Radiografiar esa recaudación de 13,8 millones pasa, primeramente, por restar los 50.319 espectadores los 22.600 abonados que en este caso no producen, ni de forma directa ni tampoco indirecta, ningún aporte. O mínimo, pues precisamente los socios que adquieren los pases de temporada principalmente lo hacen motivados por asegurarse el clásico a un coste muy bajo. Por ejemplo, para un abonado de tribuna, aunque la directiva aprovechó las extensiones de media temporada para un aumento encubierto, el clásico tuvo un coste de 35€, aproximadamente, frente a los 1.250€ del espectador ocasional. Si se incluye en del cómputo final la taquilla social, ascendería a 0,75 millones.

En consecuencia, el papel puesto a disposición de los aficionados fue el correspondiente a esos 27.219 asientos libres y vendidos, de los cuales unos 8.000 pertenecen a lateral y un número parecido a la tribuna. El resto se divide entre gol (norte y sur), con unos 7.800 asientos, y poco menos de 4.000 en las esquinas.

La multiplicación de las localidades ocupadas -y, por tanto, se supone de adquiridas por los aficionados de acuerdo a las tarifas ofrecidas por la web oficial del club- es lo que cuesta de encajar en esa recaudación de 13,8 millones.

Solo la tribuna habría dejado 10 millones, pues el precio por unidad de las entradas era de 1.250€. El lateral de Montjuic, con precios de 995€, habría dejado en caja 7,9 millones, cantidades que acumuladamente ya supondrían 17,9 millones. Por su parte, las dos áreas de gol representarían, a 745€ la silla, 5,8 millones; y los córners, a 599€, otros 2,3 millones.

En total, 26 millones a los que se podría añadir esos 0,75 millones de la parte de los pases de temporada, o bien restar si en la filtración desde la directiva se han tenido en cuenta, o no. Con carácter residual, las aproximadamente 250 plazas de prensa estarían de sobras compensadas por las sillas VIP, carísimas, si bien muy limitadas en el Lluís Companys. Factores que, de todos modos, no alterarían esa sustancial diferencia entre la recaudación teórica de 26 millones y la oficial de 13,8 millones.

Nada lo explica, a menos que Laporta se haya excedido en las invitaciones hasta casi doblar el valor de las entradas de favor con respecto a las adquiridas por los aficionados. La otra posible justificación, la más plausible, es que la directiva, a través de la sospechosa área de ticketing para ser más concretos, se hubiera visto en la necesidad de regular otros importes más asequibles y a través de canales extraoficiales para sacarse de encima las muchas entradas sin vender que quedaban a pocos días del clásico y que, entre otras medidas de urgencia, provocaron que el presidente hiciera una llamada a «llenar Montjuic».

Desde luego, sería impensable que casi la mitad del botín del clásico hubiera desaparecido por arte de magia, por un descuido o por alguna incidencia que no haya trascendido. Lo que haya podido suceder sobre este nuevo desencaje de las cuentas forma parte de esa torpeza habitual de la presidencia, que tampoco es la primera vez que da por vendida una palanca de 408 millones que luego sólo es de 55 millones, o que se busca un auditor de broma para darse un ingreso de 100 millones que finalmente tampoco aparecen por ningún lado.

¿Qué son 12 millones -más o menos- que no aparecen en medio de una semana triunfal como esta de la Liga de Lamine Yamal? Nada que deba preocupar al socio ni a la prensa mayoritariamente laportista y mucho menos a la oposición.

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