Roger Español ha pedido 13 años de cárcel para los policías nacionales procesados como presuntos responsables de quitarle el ojo el 1-O. En el escrito de acusación, el activista plantea imponer una pena de nueve años de prisión a los agentes por delito de lesiones con pérdida de órgano y de cuatro años de prisión por tortura, así como la inhabilitación durante el periodo que dure la condena.
La defensa de Español, ejercida por el centro para la defensa de los derechos humanos Irídia, ha pedido condenar a los procesados por el delito de tortura al considerar que el disparo que le causó la pérdida del ojo «se efectuó como represalia por participar» en el 1-O y tenía, según argumenta, una «intención clara de castigarlo».
El escrito sostiene que los cuatro agentes procesados eran «perfectamente conocedores de que no existía una situación de peligro hacia ninguno de los agentes policiales actuantes ni hacia terceros», que «la reunión era pacífica» y que «por la proximidad con que se encontraban los manifestantes era altamente probable que las balas de caucho produjeran lesiones de gravedad».
«Esta decisión era compartida y aceptada por los cuatro acusados, desde su posición en la escala de mando, verbalizada en esa dirección y que no fue revertida en ningún momento a pesar de que la evolución de los acontecimientos cuando se iban produciendo disparos con las escopetas de caucho, llegando a dispararse en ese punto hasta diecisiete balas», añade el documento.
La defensa de Español asegura que el policía que le quitó el ojo disparó contra él en tres ocasiones y fue la última bala, disparada «voluntariamente», según subraya el documento, la que impactó contra su rostro, cuando se encontraba «entre periodistas con las manos levantadas», a una distancia de «solo 14,12 metros». El disparo causó al activista un estallido del globo ocular derecho con fractura orbital y maxilar, así como lesiones físicas y psíquicas graves, con secuelas permanentes, remarca el escrito.
Tras la presentación del escrito de acusación, Español se ha mostrado «convencido» de que su caso es «de los más claros» para «poder denunciar el abuso que se hace de las escopetas de energía cinética en situaciones de protesta». «Este mar de impunidad se tiene que acabar. No entendería otro veredicto que el de culpabilidad», ha remarcado.

