Icono del sitio El Triangle

Por un mundo sin aranceles

Siscu Baiges

Periodista de Solidaritat i Comunicació - SICOM, activista, cabrejat amb les injustícies
Totes les Notes »

John Lennon no habló de los aranceles en su himno Imagine pero yo imagino que en el mundo en paz y sin países que soñaba no había lugar para los aranceles. Lennon nos decía que no era difícil imaginar este mundo sin países pero la realidad nos demuestra que no es tan sencillo. Donald Trump nos lo acaba de recordar, elevando el egoísmo patriótico a su máxima expresión.

Trump, como en otros aspectos de su filosofía, hace cálculos simplistas y quiere que los Estados Unidos tengan un superávit comercial con todos los países con los que tiene relaciones e intercambios de productos. Pide sin ruborizarse que Ucrania le dé tierras raras a cambio del dinero que los Estados Unidos ha gastado en enviarle armas para combatir la invasión rusa. Incluso en la guerra aplica el criterio del negocio el actual presidente de los Estados Unidos. Todo lo que beneficie los intereses económicos de Estados Unidos, según lo entiende él, justifica decisiones y actuaciones comerciales agresivas, sin olvidar la amenaza a la violencia militar. Los aranceles a los productos procedentes de países con los que Estados Unidos tienen una balanza comercial negativa serían, pues, la cara amable de una administración que puede recurrir a la violencia si no se satisfacen sus aspiraciones.

Si no hubiera países, como aspiraba Lennon, no habría que pelearse por los aranceles. Esto no quiere decir que no haya que velar porque la producción se haga en condiciones justas y dignas en todo el mundo. No puede ser que las camisetas fabricadas en determinados países del este asiático sean más baratas que las hechas en España o Estados Unidos porque los bajos precios se basan en la explotación laboral de los trabajadores y trabajadoras que las hacen. No se trata, por tanto, de poner aranceles a estos productos sino de garantizar condiciones laborales justas en todos lados.

Mientras en el mundo haya fronteras que separen países diferentes, los habrá que exportarán unos productos e importarán otros. El mundo ideal que imaginaba Lennon «todos seremos uno» y seremos «una hermandad» sin ningún motivo «para matar o morir». A él, lo mataron cuando tenía 40 años en Nueva York, en Estados Unidos donde ahora manda un déspota que, de la mano de su amigo billonario Elon Musk, ha decidido enviar a la desnutrición y la muerte a millones de personas vulnerables en los países empobrecidos cerrando el grifo de la agencia de cooperación USAID.

¿Qué pasaría si todos los países aplicasen el mismo criterio que el dueño del rascacielos que lleva su nombre en la Quinta Avenida de la ciudad donde Lennon fue asesinado? ¿Cómo puede funcionar un mundo donde todos los países quieran tener superávits comerciales con sus interlocutores? Mientras haya fronteras que separen países diferentes, cada uno exportará unos productos e importará otros. No se trata de hacer una competencia de balanzas comerciales entre estados sino de que todo el mundo tenga acceso a alimentos, vivienda, sanidad, servicios sociales y los productos que necesita para tener una vida satisfactoria.

Imagina un mundo sin aranceles. Es fácil si lo intentas. Imagina a toda la gente compartiendo todo el mundo. Puedes decir que soy un soñador. Mataron a Lennon. No matemos su sueño.

Salir de la versión móvil
Ir a la barra de herramientas