El Barça de Joan Laporta vuelve a operar en el mercado con un margen salarial excedido por más que la directiva y LaLiga anunciasen a principios de enero el regreso triunfal a la norma 1:1; esto es, a poder invertir en el primer equipo el excedente de operaciones de traspaso, el acumulado salarial por bajas o los ingresos proveniente de operaciones extraordinarias como fue el caso de la venta misteriosa y sospechosa de los asientos VIP que, en su caso, sirvió para equilibrar solo momentáneamente ese saldo con LaLiga excedido desde hacía más de dos años.
Lo que se conoce popularmente como margen salarial o fair play financiero se denomina en realidad Normativa de Elaboración de Presupuestos de la Liga (NEP), una herramienta de seguimiento y de control de la patronal diseñada para asegurar que cada club gaste proporcionalmente en plantilla deportiva una cantidad sostenible con su economía real.
A la pregunta sobre por qué el Barça no ha movido ficha en el mercado de invierno, la respuesta es que esta normativa, que es flexible y adaptable a la vida financiera de los clubs, ofrece excepciones y posibilidades de actuar como de prestado o a crédito, de manera que siempre es posible gastar de más en un momento determinado, aunque con el compromiso de equilibrar ese saldo antes del mercado siguiente, o sea antes del 30 de junio próximo.
En esta encrucijada de invierno el problema de Laporta es que ya había apurado anticipadamente el reglamento para aferrarse y aprovechar todas las excepciones posibles, en su caso para acometer operaciones atrasadas que en menos de un mes ya le han devuelto a la casilla de salida, a un desfase que le costará sudor y lágrimas rectificar antes de 1 de julio.
Laporta se ha vuelto a pasar del límite por la precariedad de su situación financiera y económica. Así, los excesos cometidos tienen nombre y apellidos: Ronald Araujo, Gavi y Pedri, que han formalizado sus contratos de renovación y ampliación de contratos pendientes desde hacía muchos meses, en algunos casos como los de Araujo y Gavi en grave riesgo de fuga por seguir con cláusulas de salida bajas de su anterior contrato. Falta Balde y es posible que Cubarsí pase por el despacho del presidente pronto para una mejora que su calidad y rendimiento exige. En todos los casos, los incrementos de ficha se han de compensar con nuevos ingresos antes del 30 de junio.
Lo mismo ocurre con los casos de Íñigo Martínez, Dani Olmo -en su caso el salario de media temporada- y el fichaje de Szczesny al haber sido inscritos por lesiones de otros compañeros utilizando como máximo el 80% del salario de Araujo, Christensen y Ter Stegen. LaLiga, de acuerdo con el artículo 77º del NEP permite la excepción puntual a cambio de compensarle igualmente antes del 30 de junio.
Y finalmente, Laporta usó otras de las excepciones previstas en la sustitución del staff técnico de Xavi por el de Hansi Flick. La posibilidad de indemnizar al entrenador despedido se contempla como un caso de exceso provisional limitado al 4% de la nómina del primer equipo. A Xavi hubo de compensarle no por el nuevo contrato apalabrado tras su estrambótica renovación del ‘sushi’, sino por lo que se le debía de haberse pagado la cláusula de rescisión para salir de Qatar y una compensación prevista para el segundo entrenador. Lo que el Barça le debe ahora a LaLiga en términos de cumplimiento presupuestario es el salario de Hansi Flick y de su ayudante, también a subsanar dentro de la actual temporada.
Según se mire, con la venta de los asientos VIP, apurada por el tiempo y la presión de las circunstancias, Laporta no ha dado un paso adelante, sino dos pasos hacia atrás por haberse empeñado en fichar a Olmo antes incluso de afrontar esta actualización pendiente y atrasada de la plantilla, necesaria y no menos urgente que ya le ha devuelto al punto de partida, es decir, a un fair play negativo y la perspectiva de que nada más empezar el siguiente curso debe acometer la regularización de Lamine Yamal, cuyo actual contrato vence en 2026. Resulta obvio que el Barça deberá poner toda la carne en el asador para evitar que la nueva perla de la cantera azulgrana pueda caer en la tentación de escuchar ofertas.
Como están las cosas, el único fichaje de la próxima temporada será el de Lamine Yamal siempre y cuando pueda presentar ante LaLiga un plan de ingresos capaz de absorber estos nuevos contratos crecientes y con variables que, si el Barça gana títulos, también incrementarán superlativamente los costes junto con la primera carga de intereses del Espai Barça prevista para noviembre.
Conociendo a Laporta, si encuentra soluciones serán a última hora y a base de inventos que, con el tiempo, empeorarán la situación.