Más de 103.000 catalanes han muerto mientras estaban en listas de espera para que se les reconociera el grado de dependencia o para recibir la prestación desde 2007, según un informe elaborado a partir de datos del Imserso por la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de los Servicios Sociales, coincidiendo con los 18 años de la aprobación de la ley de dependencia en el Congreso.
Este trabajo refleja que Cataluña es el territorio de España donde más personas han fallecido mientras esperaban una resolución sobre la dependencia, con 103.055 fallecidos desde 2007. Le siguen Andalucía, con 83.254, y la Comunidad Valenciana, con 37.481. De los fallecidos en Cataluña, 73.042 estaban pendientes de recibir la prestación, mientras 30.013 lo estaban del grado de dependencia.
Según recoge el informe y difunde la ACN, en el conjunto de España unas 900.000 personas han muerto mientras estaban en las listas de espera de dependencia. La cifra de personas atendidas por el sistema en estos 18 años es de 3.699.078 personas. En Cataluña, las personas beneficiarias estos 18 años han sido 613.700.
El Observatorio de la Dependencia atribuye la cifra de personas que han fallecido mientras estaban en la lista de espera a los procedimientos burocráticos, las «cantidades ridículas» de las prestaciones, la «baja intensidad de los servicios» y la «imposibilidad de compatibilidad». Así, denuncia un «sistema low cost» que es «poco eficaz» para atender a las personas en situación de dependencia. A ello, remarca este observatorio, se suma una «financiación deficiente» y «desigualdades territoriales».
El informe señala que, de media, un expediente tarda 330 días en tramitarse, y que en seis comunidades el plazo es superior al año. En este tiempo, subraya que hay que añadir lo que se tarda en hacer efectiva la prestación o el servicio otorgado.
El Observatorio de la Dependencia, además, ve «muy preocupante» que «cada vez se reduzca más el gasto por persona atendida». Según apunta, la cifra era de 8.145 euros en 2010 y se ha rebajado a 5.982 euros en 2024, pese al incremento de los costes de los servicios.













