Nos encontramos con nuestra lengua oficial en Cataluña en fase paliativa. En las últimas décadas, el uso del catalán en Cataluña ha experimentado un descenso preocupante y son varios los factores que señalan los expertos en filología catalana, pedagogía y sociología, y se constatan grandes cambios en ámbitos sociales, políticos y económicos, que han contribuido a esta tendencia a la baja en caída libre del catalán, y que plantea interrogantes sobre la identidad cultural y la cohesión social en Cataluña.

El cambio demográfico que hay en nuestro país es uno de los factores más claros y también delicados de hablar y solucionar, que pasa por la inmigración de personas de otras partes de España y sobre todo del extranjero. El miedo a ser tachado de racista o xenófobo dificulta poder expresar de forma libre la exposición de un problema que los pedagogos y lingüistas han advertido muchas veces.
Cada uno de nosotros ya podemos ver el problema que tenemos con el catalán en nuestro día a día, en el metro, en muchos puestos de trabajo, en gimnasios e incluso ya en nuestras casas y calles, sobre todo en el extrarradio de las grandes capitales de Cataluña, especialmente Barcelona.
Si bien la inmigración siempre ha comportado una diversidad lingüística que enriquece la cultura de Cataluña, actualmente, cuando vemos que sólo un 35% de los catalanes y catalanas pensamos y hablamos catalán de forma habitual en nuestro día a día, demuestra que el sistema migratorio actual ha llevado a una mayor presencia del español como lengua de comunicación cotidiana. Y esto es un fracaso de nuestros políticos y, especialmente, del sistema educativo.
Muchos inmigrantes no tienen el catalán como lengua materna y, en muchos casos, optan por utilizar el español en su vida diaria. Es lógico y nunca ha habido ningún problema en Cataluña, pero el hecho de que los más jóvenes, la generación Z, sin tener ninguna dictadura franquista ni impedimento democrático, conformen la primera que no domina la lengua como lo hacían sus predecesores en democracia, es muy preocupante y es fruto de un gran fracaso del sistema educativo.
¿Por qué el sistema educativo catalán que ha sido un pilar fundamental para la enseñanza y la difusión del catalán ahora no sabe afrontar el problema? Los pedagogos y lingüistas catalanes señalan que, en los últimos años, no ha habido un debate suficiente, profundo, ni real sobre la política lingüística en las escuelas. Y cuando un problema se descuida, crea partidos como Aliança Catalana.
En el famoso informe PISA, quedó reflejado este problema de forma clara, al igual que en las competencias básicas. Cada año que se realizan se ve un mayor descenso en el dominio escrito y de comprensión lectora del catalán, nuestra lengua oficial y todavía la materna para un 35% de los catalanes.
Hay un libro del filósofo, escritor y profesor Damià Bardera, titulado «Incompetencias básicas», que habla de forma muy clara y contundente del fracaso en el sistema educativo actual. No sólo es un problema de comprensión lectora y escritura, señala, es un problema del uso de la lengua, que se utiliza cada vez menos y por un desastroso sistema educativo cuyo departamento de educación cada año hace los exámenes más fáciles ya que sino no aprobaría nadie, señala. De hecho, más allá del libro, sus entrevistas se han hecho virales sólo por contar su experiencia sin miedo a lo que digan partidos políticos o entidades del sector. Sólo describe su preocupante experiencia actual en las aulas catalanas, tanto que se está planteando incluso dejar el oficio fruto de la desesperación.
La política lingüística en Cataluña ya ha tenido altos y bajos, pero nunca a estos niveles. Hay que promover e implementar medidas para el uso del catalán, empezando por las aulas, no hacer una nueva «Consejería del Catalán» por acuerdos políticos. ¿Dejaremos que Aliança Catalana sea el partido «salvador»? Eso ya no va de partidos políticos como antes que algunos hablaban de catalanismo. Tampoco de racismo, obvio. El color de piel de quien habla es indiferente a todo y siempre. La adaptación nunca es fácil, y hay que tenerlo presente, pero quien viene a buscar una vida mejor en Cataluña, debe integrarse y respetarse la cultura y su lengua, como ya hicieron muchos de nuestros padres o abuelos cuando vinieron del resto de España.
¿Qué pueden hacer los profesores que ven como en el aula no pueden dar clase con fluidez porque hay alumnos que no entienden el catalán o cuando ven que en el patio se habla más el castellano que el catalán? Poco o nada. Es el departamento de Educación y el Gobierno quien debe hacer políticas útiles y nuevos programas de inmersión lingüística adaptados a la inmigración actual con el apoyo institucional del gobierno de España. La falta de un consenso político firme sobre la protección y la promoción del catalán debilita el estatus a la sociedad.
Una vez demostrado este problema. ¿Haremos algo?






