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Los ciudadanos deben ponerse las pilas para reciclar los residuos urbanos más y mejor

La planta de triaje de Gavà-Viladecans trata la fracción de envases y residuos de envases, que los ciudadanos tiran al contenedor amarillo

Las normativas ambientales son cada vez más estrictas en cuanto a la consecución de los objetivos de recuperación y reciclaje de los residuos municipales. La Unión Europea obliga a los Estados miembros a reutilizar o reciclar el 55% de los residuos en 2025, y llegar al 65% en 2035. En esta línea, en Cataluña, también el Precat20 marcaba como objetivo alcanzar un 60% de recogida selectiva bruta de los residuos municipales en el año 2020.

A escala metropolitana, el programa metropolitano de prevención y gestión de recursos y residuos municipales 2019-2025 (Premet25) del AMB tiene como objetivo superar el 55% de reciclaje en el año 2025 y conseguir la neutralidad de carbono del sistema metropolitano de tratamiento de residuos. De los 36 municipios metropolitanos, en 2023 sólo nueve habían llegado al objetivo del 55% de recogida selectiva: Begues, Castellbisbal, Corbera de Llobregat, El Papiol, Ripollet, Sant Just Desvern, Santa Coloma de Cervelló, Torrelles de Llobregat y Tiana.

El hecho de que estos municipios son los que han implantado un cambio en el modelo de recogida demuestra que el sistema de contenedores abiertos en la calle ha llegado al límite de sus posibilidades. Como ejemplos, Santa Coloma de Cervelló cambió el índice de recogida selectiva del 41,5% al 71,8% en solo tres meses. En Corbera de Llobregat, otro caso de éxito, el salto fue del 49,2% al 80,4%.

En el año 2023 se produjeron, en el área metropolitana de Barcelona, 1.490.000 toneladas de residuos, el equivalente a 444,3 kg/habitante y año. Esta cifra ha disminuido ligeramente respecto al año anterior y, a una escala más global, la producción de residuos municipales se ha reducido un 10% desde 2010.

Una tendencia positiva es la reducción de la fracción resto, que ha disminuido un 3% respecto a 2021 y un 13% respecto a 2019, último año antes del covid. De todos los residuos generados en 2023, se recogieron selectivamente en origen un 40% (577.278 toneladas). Aunque la cifra supone, un año más, un récord en los registros, el aumento respecto a 2022 es leve, del 0,7%.

En el año 2023, el AMB gestionó 1.490.089 toneladas de residuos. Del total de toneladas que entraron en las plantas de tratamiento, un 42,1% acabó en instalaciones especializadas para reciclarlas. Por su parte, 376.910 toneladas se valorizaron energéticamente, un 26,7% del total producido, y generaron 220.328 MWh de electricidad.

La fracción orgánica generada en 2023 equivale a 103,99 kg/habitante y año, de los que un 35,1% se ha recogido de forma selectiva. Esta fracción es clave para mejorar los índices, ya que cuando se deposita erróneamente en el contenedor de resto encarece sustancialmente su tratamiento. Como referencia, tratar una tonelada de resto cuesta 130,20 euros, mientras que tratar una tonelada de materia orgánica bien separada (contenedor marrón) cuesta 62,90 euros.

El AMB calcula que si los municipios despliegan sistemas de recogida selectiva más eficientes, el coste del tratamiento podría llegar a disminuir en 20 millones de euros de cara a 2025, debido sobre todo al ahorro en el impuesto sobre el vertido controlado o la incineración.

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