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El gobierno español quiere reparar la figura de Lluís Companys en un acto en Barcelona

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres (Congreso de los Diputados)

El Gobierno de España está preparando un acto de reparación de la figura de LluísCompanys, presidente de la Generalitat fusilado el 15 de octubre de 1940 después de un consejo de guerra. Según han confirmado a la Agencia Catalana de Noticias (ACN) fuentes del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, la idea es hacer el gesto en Barcelona, pero todavía no se ha marcado ni fecha concreta ni una fórmula jurídica para llevarlo a cabo.

Este martes, coincidiendo con la tradicional ofrenda floral en el cementerio de Montjuic en conmemoración del asesinato del dirigente republicano, ERC reclamaba al Estado una «disculpa solemne», petición a la cual se han sumado Junts, la CUP y Comuns, que han aprobado una declaración conjunta en el Parlamento catalán exigiendo una disculpa oficial.

El futuro gesto de reconocimiento del gobierno español a la figura de Companys llega después de que el julio pasado se declararan «ilegales e ilegítimos» los tribunales que juzgaron y sentenciaron al presidente. En aquel momento, se confirmó también la nulidad de las sentencias y resoluciones judiciales que pesaban contra el líder republicano por, entre otros, fundar ERC y haber proclamado la República el 14 de abril de 1931.

Reparación a Puig Antich

El ejecutivo español ha comunicado la voluntad de hacer este movimiento -de peso simbólico y político importando- el mismo día en el que también se ha celebrado un acto de reparación y memoria a la figura del militante antifranquista Salvador Puig Antich en Madrid. En este caso, ha sido una ceremonia breve realizada en las instalaciones del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática donde su responsable, Ángel Víctor Torres, ha entregado un documento que declara también la nulidad de su condena a muerte.

«Los muertos no resucitarán, pero legalmente se quitan todas las culpas que se dieron, y que no eran ciertas. Como mínimo hay un poco de dignidad para una persona que ya no está, y esto es lo que queríamos nosotros», ha afirmado Montse Puig Antich, una de las hermanas del activista sentenciado a garrote vil.

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