Los medios de comunicación independentistas se han pasado muchos años haciendo de comparsas del gobierno de la Generalitat. Se han convertido en la segunda voz del ejecutivo y han alabado todas sus decisiones. Han estado a su lado en todo momento. Han sido la muleta que el independentismo gubernamental necesitaba para vender su gestión y su proyecto a los catalanes.
TV3 y Catalunya Ràdio han formado parte de este conglomerado mediático, hasta el punto de que ha habido manifestaciones independentistas del 11 de septiembre que han contado con altavoces a lo largo de todo su recorrido con la locución de la emisora pública de la Generalitat.
Gobierno, TV3, Catalunya Ràdio y medios independentistas han ido de la mano, sin pisarse la manguera los otros. El enemigo estaba en Madrid o en la oposición «españolista» en Catalunya.
Ahora tenemos un gobierno de la Generalitat socialista. ¿Qué harán estos medios?
TV3 y Catalunya Ràdio no es de prever que cambien mucho. La Ley Audiovisual determina que sus directores tienen un mandato que todavía durará varios años. Los programas más sectarios presentados por independentistas declarados siguen en antena. Està passant en TV3 o El búnquer en Catalunya Ràdio estrenan hoy temporada. A Xavier Grasset le han premiado o castigado, por organizar tertulias con más independentistas que en las manifestaciones de la ANC, sacándolo del Més 324 y pasándolo a un programa de tarde en TV3. Polònia se había sumado también en los últimos años a la causa de los buenos indepes contra los malos españolistas. Veremos si se mantiene en esa línea. Sólo nos queda confiar en el buen criterio y profesionalidad de los responsables de sus informativos.
¿Y el montón de medios privados independentistas que hasta ahora han hecho la pelota a los gobiernos de turno? Hay algunos que desde que Junts salió del ejecutivo se han atrevido a criticarlo cuando sólo han quedado en él representantes de ERC. Ahora han descubierto que el periodismo consiste en criticar y fiscalizar al poder. De repente rebuscan en el historial de los consejeros para encontrar razones para meterles el dedo en el ojo. Les parece mal que una consejera designe a su compañero como jefe de gabinete o que el presidente de la Generalitat incorpore a su equipo a la hermana del alcalde Barcelona. Han tenido seis años para denunciar que la esposa del ex-presidente de la Generalitat y de Junts, Carles Puigdemont, fue contratada por un representante de este partido en la Xarxa Audiovisual Local de la Diputación de Barcelona para realizar un programa semanal sin audiencia por 6.000 euros al mes. Ni se les ha pasado por la cabeza. En cambio, reprochan a la consejera de Interior que salga en defensa de los mossos d’esquadra cuando una Colla de Granollers organiza una actividad que consiste en lanzar cócteles molotov a un policía, actividad que a ellos les parece un ejercicio modélico de la libertad de expresión.
Bienvenidos, pues, compañeras y compañeros de los medios independentistas al periodismo que critica al poder. ¡No lo olvidéis, por favor, si algún día vuelven a mandar los vuestros!