Desde el entorno directivo, el aparato de comunicación del club y hasta desde la propia secretaría técnica de Deco no dejan de aflorar rumores e informaciones que relacionan el futuro de Vitor Roque con varios clubs de la Liga Española o del fútbol europeo, sobre todo portugueses, territorio en el que más puede mover este tipo de noticias el actual responsable azulgrana. Por ahora, todo son especulaciones o titulares que sólo persiguen que el nombre del delantero brasileño se mantenga en la primera línea de la actualidad, siga sonando y repicando a ver si, por fin, algún club pica y se queda una pieza que para el Barça se ha convertido en un problema que cada día que pasa es más difícil de resolver.
Aunque llegó a estar inscrito por la baja médica de Gavi en el mercado de invierno y hasta el 30 de junio pasado, utilizando el 70% de su ficha, actualmente su situación es un ejemplo de la gestión delirante y precipitada de Laporta, en este caso concreto con la intervención decisiva y poco clarividente del propio Deco. Resulta que tiene firmado un contrato por seis años como mínimo y de obligado cumplimiento de pago al Atletico Paranaense por 30 millones, más 31 millones en variables que el Barça habrá de afrontar casi con toda seguridad, pues son de fácil cumplimiento a favor del club brasileño.
El FC Barcelona, por tanto, tiene la obligación de darle dorsal, o sea de inscribirlo para la temporada que arranca este sábado en Mestalla. La normativa de LaLiga es muy clara al respecto, debe estar correctamente dado de alta, debe poder entrenar y estar a disposición del técnico con independencia de si luego juega o no. El Barça no estaría incumpliendo ninguna ley si no jugara un solo minuto a lo largo del curso, como parece que es su destino en el caso de quedarse en un vestuario donde no cuenta para Hansi Flick.
La otra salida legal es la de una cesión, opción igual de complicada para los problemas de margen salarial de Laporta, que todavía no ha conseguido alcanzar ese mítico estatus de 1:1. Para poder reenviarlo a otro equipo es necesario que, previamente, el Barça lo inscriba por el importe de su amortización, es decir por el resultante de dividir su coste de traspaso por los años de contrato, más el bruto de su salario anual. En este supuesto, Vitor Roque también consumiría una parte de ese tesoro que el Barça ha de administrar con sumo cuidado para no dejar a nadie en tierra cuando acabe el plazo legal del mercado de verano.
Probablemente, Laporta se enfrente a una serie de decisiones crueles o desesperadas en los próximos días, entre ellas el futuro de Vitor Roque, que también podría encontrarse un escenario más singular como jugador con contrato, aunque no inscrito por LaLiga si el órgano correspondiente considera que el su club no dispone de suficiente capacidad económica para incluirlo en la lista definitiva. Aunque el convenio de AFE con LaLiga establece la obligatoriedad de un club de inscribir a un jugador, la patronal puede denegar esta inscripción si el club ha excedido su fair play económico. Existen antecedentes que así lo confirman En este caso sería LaLiga quien no lo permitiría.
Varios son los antecedentes que así lo confirman, como fue el caso del jugador del Getafe Pedro León en 2014. Aunque el futbolista reclamó su derecho a ejercer su profesión, finalmente el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dio a la patronal las competencias “para denegar la licencia de un futbolista si un club o sociedad anónima deportiva excede el límite del coste de la plantilla deportiva concedido por el Órgano de Validación de Presupuestos». La sentencia, recurrida por el propio jugador y por la AFE, fue ratificada porque, además de lo anteriormente expuesto, el alto tribunal insistió en que la patronal posee la competencia, según el Real Decreto 1835/1990 de 20 de diciembre, que le confiere la potestad “para la elaboración de las normas internas encaminadas a la elaboración de presupuestos y supervisar su cumplimiento”.
En 2022, esta norma que permite a LaLiga no inscribir a un jugador si el club excede el límite de coste de plantilla fue aprobada por la Comisión Delegada y ratificada en la Asamblea General en noviembre del 2022 en base a esa misma sentencia del Tribunal, incluyendo “la denegación de la tramitación de la inscripción de un jugador si, en caso de acceder a la misma en función de efectos derivados de dicha inscripción, se sobrepasan los límites fijados por el Órgano de Validación de la Liga como coste de plantilla para la temporada correspondiente”.
De hecho, el Barça ya ha vivido esta situación en la figura de Gavi, que no fue inscrito en el mercado de invierno de enero del 2023 por esa misma razón, porque el club azulgrana excedía el límite salarial. Una resolución judicial posterior emitida a finales de enero, en respuesta a una denuncia del Barcelona, obligó a LaLiga a readmitirlo, si bien, por tratarse de un paquete de medidas cautelares, la decisión definitiva está pendiente de la vista final entre el club azulgrana y la patronal.
Cualquier solución es mala para el Barça a dos semanas del cierre del mercado y la emergencia de hacerle hueco a varios jugadores todavía sin dorsal, entre ellos Dani Olmo, el flamante fichaje de este verano. Quedarse fuera por falta de fair play es un duro castigo para el jugador y para el club, pues no le alivia de sus obligaciones contractuales y además ni puede contar con el jugador ni cederlo al no estar inscrito.
La desquiciante situación de Vitor Roque proviene de una decisión más que discutible cuando, tras la lesión de Gavi, el trío Laporta, Deco y André Cury, corrieron a meter con calzador al joven goleador brasileño, que Xavi ni quería ni necesitaba. Igual que Xavi, el nuevo entrenador alemán, Hansi Flick, no cuenta tampoco con él, generando una contrariedad añadida a esta borrosa y descompensada planificación de la temporada. El problema se reduce a que el de Vitor Roque ha sido otro fichaje inexplicable, comisionado y sospechosamente apadrinado por un intermediario como André Cury, especializado en este tipo de operaciones, indignantes y ruinosas. La verdad es que colocar a Vitor Roque va a ser bastante complicado.

