Puigdemont, las viejecitas independentistas y los periodistas que dicen mentiras

Bluesky

Siscu: Hola, buenas tardes, me permite que le haga unas preguntas

Velleta (1), dentro del edificio de la calle Lluís el Piadós 7 de Barcelona, ​​con la puerta de la calle entreabierta: Una y dos, si quiere

Siscu: ¡Muchas gracias! Soy periodista y un tal Alvise Pérez dice que el señor Puigdemont durmió en el tercero primera de esta escalera la noche del miércoles al jueves

Velleta (2), que está con dos mujeres más en la calle, frente a la puerta del edificio: ¡Es mentira! Ya es la tercera persona a la que se lo digo. Vino un coche aquí. Lo desencochó y se fue caminando hacia Arc de Triomf

Siscu: ¿Y quién vive en el tercero primera?

Velleta (1): Pere

Siscu: Pere… ¿qué más?

Velleta (1): Ay, chico, yo ya soy muy mayor. Tengo 92 años. No recuerdo el seu apellido. Estos días Pere no está en casa.

Siscu: A menudo a mi también se me van los nombres de la cabeza. ¿En el buzón no pone el nombre entero?

Velleta (1): No. Las cambiaron y ahora sólo pone el número del piso.

Siscu: Pere es de Junts, del partido de Puigdemont? ¿Es independentista?

Velleta (2): Sí. Todas lo somos (ríen)

Siscu: ¡Así que Puigdemont no durmió aquí!

Velleta (2): Ya le digo. Todo son mentiras.

Velleta (1): ¿Quiere preguntar algo más?

Siscu: ¡No, no, muchas gracias!

Me vuelvo a casa pensando en los periodistas que dicen mentiras. Mentiras poco trascendentes como la falsa noticia que Puigdemont durmió en el tercero primera de la calle Lluís Piadós esa noche o grandes y mucho más peligrosas como la que había publicado El Nacional horas antes de mi conversación con esas mujeres entrañables. En pleno descanso del debate de investidura este digital se inventó que un juez había pedido la detención de Jordi Turull por haber ayudado a Puigdemont en su huida. José Antich, director y editor de El Nacional, subió un mensaje a la red X reproduciendo el titular de la noticia y Catalunya Ràdio la dio por buena con otro mensaje con una foto enorme de Turull para ilustrarla. Albert Batet pidió la palabra al reanudarse la sesión de investidura para pedir su suspensión a raíz de esta noticia, porque Turull es el secretario general de su partido, Junts.

Junts pidió que se suspendiera el Pleno si Puigdemont era detenido. No lo fue. Con la complicidad de El Nacional volvió a intentarlo con su noticia falsa, avalada por la radio pública de la Generalitat. Afortunadamente no se salieron con la suya.

Illa ya preside la Generalitat. Puigdemont ha vuelto a Waterloo. Pepe Antich y los periodistas que dicen mentiras -pequeñas o grandes- deberían leer el manual impecable que ha escrito Josep Carles Rius: «Periodismo y democracia en la era de las emociones».

Y el periodista viejo que ha escrito este artículo, que tiene 67 años, cualquier día volverá a la calle Lluís el Piadós a ver a sus amigas independentistas.

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