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La financiación se había previsto hacer con bitcoins

Segons la proposta dels russos a Carles Puigdemont, Catalunya s’havia de convertir en un ‘paradís’ de les criptomonedes

Es sabido que la economía es el cimiento de una sociedad y, especialmente, de una estructura de Estado. Por eso, la cúpula del independentismo prestó tanta atención a la vertiente económica del proceso como a la social y a la política. Uno de los grandes quebraderos de cabeza de los arquitectos de la independencia era como financiar o sufragar los gastos en la etapa inicial de una hipotética República catalana. Una de las maneras de financiar la República era lanzarse a los brazos de una potencia extranjera. Y Rusia, al parecer, estaba dispuesta a asumir riesgos mientras Cataluña conviniera a dictar una legislación especial para las criptomonedas con la cual poder controlar el dinero digital.

En una conversación confiscada a mediados de mayo del 2018 al móvil de Víctor Terradellas, exresponsable de relaciones internacionales de Convergència y entonces mano derecha de Carles Puigdemont en los proyectos internacionales, se siente decir: “Estos tios tienen hecho un plan estratégico […] que te hacen tres plantas […] quieren hacer una Suiza aquí […] quieren hacer una Suiza en el sur”. Y más adelante, Terradellas explica: “Los de los bitcoins me han enseñado todo el programa, me han explicado cómo funciona […] he visto documentos, los he tenido de UBS y del Banco Central Suizo que te asustarías”.

Pero lo importante es que de la conversación se infiere que Terradellas “ejercería el rol de interlocutor directo con la esfera rusa, y dejaba entrever que habrían sido estos últimos los que lo habrían escogido para coordinar la parte de Cataluña”. No en vano se jactaba ante Vendrell que “ahora quiero ir a Moscú, fíjate. Ellos me han escogido jefe para coordinar todo esto de aquí. El ruso este quiere hablar de bitcoins”. Terradellas le comunicó, además, que el 28 de mayo iría a Moscú y había pedido visitar la sede del FSB, es decir, la antigua KGB. No pudo ir porque días antes lo detuvieron en Barcelona.

Los mismos días, Terradellas hablaba con David Madí, antigua mano derecha de Artur Mas, y le explicaba que el tema de las criptomonedas se trató en una reunión en el Palau de la Generalitat con emisarios rusos el 26 de octubre del 2017. Según el relato policial, Terradellas pone Puigdemont como jefe de toda la operativa, y explica que uno de los temas que se trataron en la reunión fue “la condición que habría puesto la parte rusa a cambio de su apoyo de desarrollar una legislación propia sobre la criptomoneda una vez que Cataluña se independizara”.

A los independentistas les interesaban las criptomonedas por dos motivos: además de poder legislar sobre estas monedas después de la independencia, también consideraban que eran una “gran ventaja” para “evitar el control de las instituciones internacionales una vez que Cataluña, como país independiente, hubiera establecido una legislación sobre este tema”.

Con estos antecedentes, se han encontrado pruebas muy claras que los círculos independentistas próximos a Carles Puigdemont hicieron operaciones y ensayos sobre transferencias en bitcoins desde el 2017. Es lo que explica el voluminoso informe de la Comisaría General de Información de la policía española. “A partir de diciembre del 2017, solo dos meses después de la reunión russo-catalana en la Casa dels Canonges, se detectan en la aplicación de WhatsApp de Víctor Terradellas una serie de conversaciones entre este y Jordi Sardà, en las cuales se hace referencia a transacciones o movimientos, utilizando el nombre en clave de cuadros y que, por el contexto en el cual se mencionan, todo hace pensar que se trataría de operaciones con la criptomoneda bitcoin”, dice el informe.

Fajos de billetes de 100 euros

Los investigadores concluyen que es “un engranaje russo-catalán dispuesto para procesar transacciones de blockchain y obtener criptomonedas como recompensas para usarlas para negociar posteriormente”. Este grupo estaba codirigido por Terradellas, Sardà y Nikolai Sadovnikov, un exdiplomàtic ruso que se reunió con Puigdemont en el mismo Palau de la Generalitat. Y era Terradellas el que “informaba periódicamente a Puigdemont de los logros conseguidos en el ámbito de las criptomonedas”.

Las operaciones, según se desprende de la documentación confiscada, se llegaron a plasmar. El 10 de marzo del 2018, Terradellas envía un mensaje a Sardà sobre una transacción: “He llamado a Quique. Es el que llegó, según creo: a precio de ahora, se tienen que traspasar 56 bitcoins = 425.000”. Dos días más tarde, Terradellas le dice a su socio que al día siguiente comerá con el Nen, el sobrenombre que recibía Puigdemont en el restringido círculo de su confianza. Y le envía un código que, al parecer, era de un monedero de bitcoins:

Terradellas: De acuerdo. Mañana como con ‘el Nen’. No habéis enviado nada. Llámame, por favor.
Terradellas: Perdona, me he dejado una cosa. 36HiunnuUsM4tsQ4O316VzhnUKaNzSK7db.
Terradellas: Cuando lo hayáis hecho, me lo decís, y qué cantidad.
Terradellas: ¿habéis hecho la transferencia? Con lo que me enviaste, os interesa más que nunca el tema catalán. ¿Está hecho? Ya me ha dicho Pere que has hablado con él.
Terradellas: ¿Hablamos por la noche? ¿Estás bien?
Sardà: Sí, aquí hay mala conexión.

A la agenda de Puigdemont que llevaba Josep Lluís Alay figura el 13 de marzo una comida con Víctor Terradellas, por lo cual los investigadores sostienen que “la cita para informar Carles Puigdemont de las transacciones de bitcoins se celebró o, al menos, estaba prevista”.

La maquinaria del dinero, según parece, funcionaba con total precisión. El 24 de marzo del 2018, Terradellas le pregunta a su amigo Jordi Sardà como tiene aquello de los 500 B; o sea, los 500 bitcoins, y le envía un mensaje encriptado: “El pájaro está en el nido. Llámame en cuando puedas. Marchará Miquel solo y, si puedo, yo marcharé el lunes. Pero dime algo”. El día siguiente, Víctor le pide: “Envíame foto de aquello de ahor” (????) y Sardà le remite una fotografía de una bolsa llena de fajos de billetes de 100 euros donde parece haber millones.

“En el supuesto de que Víctor Terradellas se refiriera a bitcoins cuando habla de 500 B, como parece deducirse a partir de las conversaciones, la cotización en esta fecha tendría una equivalencia de 3.608.000 euros”, dice el informe policial. Unos días más tarde, con Puigdemont ya detenido en Alemania, Terradellas vuelve a hablar con Sardà:
Terradellas: El presidente hace ‘crowfunding’ para su defensa en Alemania. Quizás nuestra rendija para influir. ¿Te has ido? Si no has marchado y quieres bajar a comer el sábado y domingo, solo hace falta que lo digas.
Sardà: No he marchado, pero estoy con Blas y el filipino en Andorra.
Terradellas: Ok. No hagais gamberradas y si puede el filipino que haga aquello. El martes, Miquel va a hablar con el Nen y si tengo el monedero, lo apretaremos.
Sardà: Lo tendrás el martes
Terradellas: ¡Puta madre!
[…]
Terradellas: Lo tenemos que hacer el lunes todo aquello. Monedero. Carta invitación. No hace falta si no quieres. Me quiero presentar con todas las cartas en la mano.
Sardà: Lo tendrás. Sí que lo tendrás.
Terradellas: Bajas domingo o lunes
Sardà: Domingo
Terradellas: Vendré a Sitges si te va bien. En el hotel de siempre. Qué hora.

El Miquel a quien se refería Terradellas no era otro que Miquel Casals, íntimo amigo de Puigdemont y exmilitante de Terra Lliure. La policía interpreta que “Puigdemont necesita dinero para pagar su defensa jurídica [acababa de ser detenido en Alemania] y Víctor Terradellas, en su afán de protagonismo y de conseguir influencia sobre el expresidente, intenta aprovechar su dificultad económica para mostrarse ante él como su valedor, ofreciéndole un monedero para sufragar sus gastos jurídicos. Para lo cual, intentará utilizar como carta de presentación Miquel Casals, íntimo amigo de Carles Puigdemont”.

Desde tres puntos

Las operaciones y las pruebas de transacciones con bitcoins, según explica el informe, se hacían desde tres puntos: Países Bajos, Andorra y Barcelona, “intercalados con determinados viajes al Líbano (Beirut)”. Estas pruebas estaban supervisadas por Jordi Sardà.

Para hacer las operaciones, ficharon a un joven empresario llamado Zeus Borrell, de la confianza de Jordi Sardà:
Terradellas: Me ha gustado mucho este Zeus.
Sardà: Ya te dije que empezaba. Es muy bueno. Es uno de los mejores fichajes técnicos que he hecho desde hace mucho tiempo. En Dubai hace dos meses, con el Nikolai, hicimos una operación de prueba y nos sorprendió muy positivamente.
Terradellas: Lo que decíais hoy ya es un poco importante.
Sardà: No, es muy pequeña, pero será la primera piedra importante.
[…]
Sardà: Los oficiales bancarios tienen niveles de licencia. Por ejemplo, Fainé es de nivel 6. En el mundo hay 3 oficiales de nivel 9, y a Zeus le queremos dar este nivel. Necesita la autorización de cinco Estados.

Los cinco estados que participarían, según Sardà, serían Cataluña, los Estados Unidos, Inglaterra [sic], China y el Vaticano. Esta conversación era de mayo del 2018, y la policía comprobó que en aquellas fechas Zeus Borrell i Jordi Sardà se encontraban en Dubai. Pero también comprobó que después del periplo por el país arábigo el empresario de las criptomonedas se desplazará en Rusia: en concreto, figura un vuelo a nombre de Zeus Borrell en Moscú desde Barcelona del día 22 de junio del 2018. “Por todo lo que se ha dicho, se puede aseverar que Zeus Borrell era una de las piezas fundamentales en el entramado financiero y, en concreto, en el proyecto de las criptomonedas que se pretendía llevar a cabo entre la Federación de Rusia y el movimiento secesionista catalán, del cual Terradellas y Sardà tenían pleno conocimiento”.

La Comisaría General de Información concluye que “en relación con el entramado de criptomonedas, se puede establecer una estructura en la cual Carles Puigdemont es el líder de la parte catalana y quien da las órdenes oportunas para llevar término las negociaciones con los rusos. El expresidente sería quien habría encargado a Víctor Terradellas la misión de establecer los contactos con los rusos”. Solo hace falta saber si estas maniobras, que pueden entrar dentro del delito de traición, quedan cubiertas por la amnistía.

Puedes leer el artículo entero en el número 1587 de la edición en papel de EL TRIANGLE.

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