Carles Puigdemont intenta forzar la repetición de nuevas elecciones

Máxima presión sobre Esquerra Republicana para que no vote a favor de la investidura de Salvador Illa como próximo presidente de la Generalitat

Bluesky
El resident a Waterloo pretén erigir-se en el líder únic de l’independentisme, aprofitant la crisi i la feblesa d’ERC

El damero catalán ya tiene las piezas colocadas. La crisis abierta en ERC, al descubrirse una trama interna dedicada a la “guerra sucia” informativa contra sus enemigos, ha dejado los de Oriol Junqueras y Marta Rovira a los pies de los caballos. Pero, sobre todo, a los pies de Carles Puigdemont. Despacio, ERC se va situando a la esquina del tablero que al expresidente resituado en Waterloo le interesa. Lo que Puigdemont quiere es tener las manos libres para dirigir todas las tropas independentistas sin interferencias.

Realmente, el expresidente tiene un objetivo prioritario: repetir elecciones autonómicas en Cataluña el 13 de octubre. Si no hay elecciones, su futuro político es tanto como cero: tendrá que cumplir lo que prometió, dar un paso al lado y desaparecer de la primera línea de la política. Y su funeral sería celebrado por muchos, no solo sus rivales de ERC, sino incluso los críticos que lo han abandonado en los últimos meses y que son centenares de miles.

Estrategia común

Según confirman diferentes fuentes independentistas, Puigdemont se ha dedicado las últimas semanas a contactar con diferentes líderes soberanistas para sondear la posibilidad de consensuar una estrategia común. La finalidad es bloquear la investidura de Salvador Illa para provocar nuevas elecciones, y aquí intentar forzar una lista única en las autonómicas que lo consagre como el gran líder del independentismo.

Para apoyar esta estrategia, su ariete Lluís Llach, hasta hace poco miembro del Consell de la República (CdR) y compañero de las polémicas vacaciones de Toni Comín, hizo aprobar dos documentos en la Assemblea Nacional Catalana (ANC) en que refuerza la hoja de ruta de Puigdemont y pone en el disparador ERC, por si este último partido intenta apoyar a la candidatura a la presidencia del candidato del PSC, Salvador Illa. Un detalle de la preocupación por las intenciones de ERC lo da Chema Clavero, un activista miembro del ANC, de los CDR y expresidente de la entidad independentista de castellanoparlantes Súmate: “Los hechos indican que ERC frisa por el tripartito y para disponer de poltronas. La ANC apela a Junts, ERC y la CUP a no dar ningún apoyo activo o pasivo a la investidura de Illa”.

Las estrategias de la ANC y del Consell de la República son muy similares. Los dos rechazan el pacto con los socialistas… mientras no sea Junts quien lo firme. El papel de Lluís Llach en toda esta estrategia es fundamental. Su pretensión es llevar a la calle las movilizaciones y los conflictos que le interesen a Carles Puigdemont. De momento, ya ha conseguido que un activista tan significado como el empresario Santiago Espot, fundador de Catalunya Acció y promotor de acciones como los silbidos al himno español o las denuncias de tiendas que no rotulan en catalán, se diera de baja de la ANC el jueves 4 de julio. La baja se debió a la campaña que Llach hizo a favor de la candidatura de Toni Comín a las europeas y después de haberse conocido las graves irregularidades económicas de este en el Consell de la República.

El abogado Lluís Gibert, una de las voces autorizadas del ámbito soberanista, también acaba de revelar el siguiente: “Cuando intenté ayudar al movimiento Primàries, Dios lo tenga en la gloria, el gran enemigo siempre fue el Consell. Tenían un objetivo claro. Evitar alternativas políticas independentistas que hicieran estorbo, sobre todo, a Junts. Lo consiguieron porque era imposible luchar contra el chantaje emocional y el fanatismo de una estructura mafiosa como el Consell. Antes no se podían decir mucho estas cosas, porque si lo hacías recibías de lo lindo. Ahora ya lo ve todo el mundo”. Laura Ormella, también candidata a la presidencia de la Generalitat por Primàries, ratifica las sucias maniobras del núcleo puigdemontista: “A Primàries, mucha gente conoció las artes mafiosas del procesismo personificadas, entre otros, por Toni Castellà y el abrigo de visón de la Gispert”.

Las encuestas no acompañan

Pues bien: ahora Puigdemont no solo dispondrá del Consell de la República, sino también de la ANC, con una estrategia paralela y complementaria con el Consell y con el mismo Puigdemont. De nuevo, la guerra sucia sepultada y el cainismo que anida en el independentismo se ha puesto al servicio de Puigdemont. Esta alineación de fuerzas le servirá a Puigdemont no solo para intentar conseguir su objetivo de repetir las elecciones, sino también para debilitar y chafar ERC, con el fin de dominar el espectro soberanista. Si los republicanos salen muy debilitados de una repetición electoral, Puigdemont podrá vivir de réditos una década más.

A Puigdemont solo le salva un pequeño milagro, siempre a través de un golpe de efecto. Los estrategas de Junts disponen de datos preocupantes. “No hay una subida espectacular de Junts si se repiten las elecciones. Como máximo, podría subir de uno a tres escaños, insuficiente para contrarrestar el efecto Illa, que se dispararía hasta llegar a más de 45 escaños o que podría rondar los 50. Pero, además, ERC bajaría unos 4 diputados, cosa que dejaría al independentismo peor que ahora”, explica una fuente independentista a EL TRIANGLE. Puigdemont, se mire por donde se mire, lo tiene mal para revivir y para poder considerarse el líder absoluto del independentismo.

Esta pésima perspectiva se suma a la certeza que, si vuelve los próximos meses, a pesar de que se ha aprobado la ley de amnistía, puede ser detenido, cosa que le produce auténtico pánico. En su entorno trabajan en un plan que justifique su ausencia de Cataluña a pesar de las promesas en contra que ha lanzado los últimos meses. Con la espada de Damocles encima de la cabeza, Puigdemont no se arriesgará a presentarse en Cataluña aunque se lo pidan de rodillas los suyos. “Se había llegado a comentar que el golpe de efecto sería que se presentara en Cataluña y se dejara detener, porque se espera que a los pocos días saldría en libertad. Esta podría ser la sorpresa que movilizara el independentismo hacia las urnas y que provocara un vuelco en la campaña electoral. Con un Puigdemont en la prisión, el voto soberanista podría crecer espectacularmente, a pesar de que solo fuera como voto de castigo”, admite una fuente de Junts.

Pero Puigdemont no se acaba de creer ni el clamor popular por su persona, ni que lo dejaran en libertad casi inmediatamente, ni la subida de Junts x Cat en las urnas. Por lo tanto, su círculo más próximo ha optado por jugar la carta de la prudencia y justificar su ausencia temporal de Cataluña atendiendo otras circunstancias. Si hay debate de investidura de Salvador Illa, Puigdemont continuará siendo el grande ausente del Parlament. Pero entonces su carrera política se habrá acabado y tendrá que dar un paso al lado, como había prometido, y abandonar la primera línea de la política.

Con esta realidad incontrovertible, el cabeza de lista de Junts solo puede marear la perdiz para conseguir salir airoso del trance. El control de la ANC y otros pequeños satélites independentistas, como los Comités de Defensa de la República (CDR), le puede servir para dos cosas: para mantener viva su imagen dentro de Cataluña y para que sirva de punta de lanza de las movilizaciones de calle si en algún momento vuelve y es detenido, o incluso si es detenido en el extranjero. En el momento en que pise tierra catalana, la ANC se encargaría de mantener a su alrededor un contingente de varios centenares de activistas con el objetivo prioritario de evitar su detención. Si esta se produce, este contingente tendrá que ser el que protagonizará las campañas de agitación de calle en protesta por el arresto del líder. Pero esto es solo la teoría ideada por sus círculos de acólitos. La verdad puede ser más penetrante para su ego.

De todos modos, vista la composición del damero político catalán, el mundo independentista vaticina una época guerracivilista entre los principales partidos soberanistas. “El pujolisme ha metido la nariz en el Ara. Los tentáculos llegan siempre a todas partes. El objetivo ahora es debilitar ERC hasta el punto que acepte un Junts pel Sí 2. ERC tiene la salida de investir Illa y tener cuatro años de margen. Ya lo veremos. Le sacarán todas las mierdas”, alerta Carles Santacruz, exdirigente de Solidaritat per la Independència (SI) y después presidente de Unitat per la Independència (UxI) y secretario general de Acord por la Independència (AxI). La mención del diario Ara se debe a la filtración de las informaciones de la trama interna de los republicanos destinada a hacer campañas de desprestigio contra sus rivales políticos, externos o internos. Y aquí nadie se quedará quieto: la peor campaña contra Puigdemont puede salir de las mismas filas del sobiranisme. Son los suyos los que quieren pasar cuentas con él, porque el Estado ya casi los tiene liquidados.

Puedes leer el artículo entero en el número 1584 de la edición en papel de EL TRIANGLE.

(Visited 134 times, 1 visits today)

Te puede interesar

Deja un comentario