El drama humano en Canarias

Según el informe anual de la agencia de las Naciones Unidas para las personas refugiadas (ACNUR), en el mundo existen más de 120 millones de desplazados por distintas causas entre ellas las guerras, el cambio climático y sobretodo el hambre. Inmigrar, huir o desplazarse, da igual, la situación es la misma, cualquier ser vivo que exista en este planeta, es un inmigrante.

Pero, en el caso de los humanos, ¿Realmente deseamos salir de nuestro hábitat e ir a otro lugar desconocido sin saber lo que nos espera allá? ¿Acaso no estamos cómodos en el lugar que nacimos? ¿Acaso estamos conscientes de la dureza que nos espera en el largo camino que vamos a recorrer? Podríamos formularnos estas y muchísimas preguntas más, pero jamás encontraríamos respuesta alguna, pues no sabemos absolutamente nada de aquel camino espinoso que nos espera, lleno de dolor, sed, hambre, frio, calor y riesgos inminentes.

Cuando necesitamos huir o desplazarnos, ni siquiera nos interesan las recomendaciones de alguien que lo ha intentado antes. Solo soñamos con un futuro mejor y con salvar nuestras vidas y las de nuestros seres queridos. En las puertas al falso sueño europeo, tenemos entre otros el terrible cementerio marítimo de inmigrantes africanos que esconden las aguas del Mediterráneo mientras la Unión Europea sigue donando millones de euros al reino de Marruecos a cambio de bloquear la llegada de desplazados africanos.  El gobierno de ese país del norte de África, que dicho sea de paso también tiene un flujo muy importante de ciudadanos que huyen hacia España, sin embargo como administración estatal tiene unas políticas migratorias vejatorias, criminales y sin ninguna garantía de los derechos humanos en contra de las personas que vienen del África profunda, gracias al apoyo de la otra Europa; sí, esa Europa racista, xenófoba e insolidaria que paga por cerrar sus fronteras a las personas migrantes y refugiadas.

Lo más reciente es el drama humano que vemos en la otra parte africana anexada por el estado español, me refiero a las Islas Canarias que a diario tienen que recibir a cientos de niños, mujeres y jóvenes del África compleja, esa que es rica pero llena de gente pobre y en constantes conflictos bélicos y corrupción, hechos que le convienen a las grandes industrias de los países desarrollados de la Unión Europea o a Estados Unidos, entre otros. Del drama humano que se vive en esta comunidad autónoma insular me llama la atención que mientras se prevé que para este verano lleguen en pateras al menos otros 7.500 refugiados, el gobierno y todos los políticos prefieren centrar su atención en si Puigdemont vuelve a Cataluña y si será el presidente de la Generalitat que en esta situación que se está volviendo insostenible para las Canarias. Nadie quiere hacerse cargo de estos migrantes, todas las comunidades autónomas peninsulares se pasan la pelota unas con otras, lavándose las manos y poniendo excusas como que tienen poco presupuesto o no cuentan con espacios o recursos para alojar a estos sin patria, a esta gente que viene huyendo del hambre y de la miseria, de las guerras y de la muerte. Para ellos no hay espacio ni vida en esta falsa Europa de los derechos humanos que se mofa internacionalmente diciendo ser solidaria, acogedora y hospitalaria, sobretodo España que tanto alardea de buen trato a los refugiados y desplazados.

Un año más conmemoramos esta semana dedicada a los sin patria, a los nómadas que huyen de su hábitat no por placer sino más bien por sobrevivir a este sistema injusto que nos han impuesto unos pocos. No hay nada que celebrar. Al contrario, se trata de visibilizar y reivindicar el derecho a ser libres y movernos por el mundo sin que nadie nos marque fronteras y sin que nadie nos mire de menos por no haber nacido en un lugar de privilegios.

Todas y todos tenemos el derecho a vivir donde estemos en paz y tranquilidad y con dignidad. Las fronteras solo limitan el paso a las personas, porque el dinero no tiene fronteras. Por eso, luchemos por un mundo más verde, más justo, luchemos contra la pobreza no por la pobreza.

Bienvenidas al falso sueño europeo, refugiadas y refugiados de África y de cualquier lugar del mundo, la tierra es vuestra, vosotras sois parte de ella y esta no tiene fronteras. Que la situación que vivís o vais a vivir en Canarias, no os quite el sueño de seguir adelante y ganar una batalla más así como la habéis ganado a la mar.

(Visited 21 times, 1 visits today)
Facebook
Twitter
WhatsApp

HOY DESTACAMOS

Deja un comentario