«Europa se encuentra en una fase de declive a nivel mundial»

Entrevista a Francesc Raventós

Francesc Raventós

Economista. Fue decano del Colegio de Economistas de Cataluña y presidente del Consejo General de Economistas de España. Director general de Insalud, con Ernest Lluch, y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona. También fue promotor del Plan Estratégico de Barcelona 2000 y miembro del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de 1992. Entre sus libros, Un futur incert.

Se nos llena la boca hablando de Europa como lo mejor de lo mejor. ¿Suele preceder esto a morir de éxito?

Bien es verdad que, hoy, Europa es el mejor lugar para vivir, en el sentido de que son países democráticos o bastante democráticos, con un elevado bienestar económico y, sobre todo, con un modelo social europeo que protege bastante bien, no del todo, a los ciudadanos. Este modelo de Europa y esta descripción de hoy no se puede garantizar para mañana, salvo que Europa haga cambios muy fuertes. Europa está en una fase de declive a nivel mundial. Lento, pero que llegará al desastre si no se toman medidas para corregir el rumbo.

Monnet, Schuman, De Gasperi, Adenauer… padres de Europa, conservadores. ¿Seguimos marcados por este gen tradicionalista?

Yo hago otra aproximación, muy diferente. Después de las catástrofes de las guerras mundiales, de la guerra franco-prusiana, etc., gente, digamos, inteligente, dijeron que esto no podía continuar así. Alemania fue vencida, pero, al cabo de treinta años, podía volver. Entonces diseñaron lo que serían unos acuerdos económicos de cooperación para entrelazar intereses. Una cosa que después se fue ampliando. Es cierto que el paraguas de los EE.UU. estuvo siempre presente, porque era la única potencia mundial en aquel momento. Se temía que la Unión Soviética o el comunismo fuera ganando adeptos, y que invadiera Europa, con lo cual los EE.UU. quedaban en la primera trinchera. No podían consentir que Europa cayera en manos del comunismo. Por lo tanto, tenían mucho interés en tener de su lado a Europa y, por eso, pienso yo, inspiraron estos acuerdos.

¿Así pues, no hemos ido derivando hacia un consenso, una especie de Große Koalition, a escala europea, en la cual se echa mucho de menos la diferenciación y el debate político?

La Unión Europea nace como un centro de autodefensa y cooperación económica. Solo años después, con el Tratado de Maastricht, se pasa de la Comunidad Económica Europea a la Comunidad Europea. Entonces, se introducen matices no solo económicos sino, en teoría, sociales. Aquí se pone uno de los pilares de la Unión Europea, que es el capítulo social, que, por cierto, está un poco descuidado. Así como el medioambiental está muy bien apuntalado, el social deja mucho que desear. En Europa hay aproximadamente un 30% de ciudadanos europeos con marginación social. Esto es un disparate. Es inadmisible que haya tanta gente que lo está pasando mal. Europa, en su conjunto, es conservadora, con partidos de izquierda. A partir de Tony Blair, el liberalismo practica políticas socialdemócratas, pero no profundiza mucho en corregirlas todas, como esta de la marginación social. Europa globalmente es un entorno de progreso conservador, con unos perfiles socialdemócratas. Evidentemente, es mucho mejor que los EE.UU. o que Sudamérica, pero hay déficits democráticos y, especialmente, sociales.

En cualquier caso, ¿nuestra posición en el mundo es tan relevante como aparenta, o lo es bastante menos?

Hay gente que no se lo cree o que no sabe cómo funciona el mundo. Tal como lo hace, Europa está en declive, cada día más. Puede ser que si te ha tocado la lotería estés muy, muy bien, pero si malgastas el premio volverás donde estabas o a peor. Europa tiene mil problemas, pero está en buenas condiciones, bien en su conjunto, pero tiene que afrontar una realidad que se está moviendo. Hay países que antes no pintaban nada y ahora lo hacen mucho. Europa solo tiene el 6% de la población mundial. Hay que tener en cuenta la realidad en la que estamos.

En este contexto, ¿somos bastante más subalternos de los EE.UU. de lo que creemos?

Con el conflicto, después de la Segunda Guerra Mundial, entre el modelo liberal y el comunista, hubo la pugna que hubo. Llega un momento en el que el modelo comunista fracasa, y entonces queda un solo mundo: el mundo democrático liberal, propugnado por los EE.UU.. En aquel momento se piensa que es el fin de la historia, y pronto se ve que esto es también un fracaso. Ahora tenemos dos modelos: el de China, podríamos decir, que es de progreso económico, pero autoritario, sin libertades políticas, y el modelo occidental, liderado por los EE.UU., del cual forman parte Europa, Japón, Corea del Sur, etc. Sigue habiendo una pugna entre dos modelos. Y está ganando un poco la partida el modelo autoritario chino, por el progreso que ha hecho y su extraordinario crecimiento económico. Estamos en una confrontación de dos modelos, en la que el de los EE.UU. y sus aliados está en fase descendente. Esto nos lleva a un choque. Europa tendría que salir del modelo bipolar, mirar de estar un poco al margen e intentar, de alguna manera, intermediar para ver si se consigue un mundo en el que los poderosos renuncien a ser los únicos, que se reparta más el poder, y se pase de un modelo unilateral, liderado por los EE.UU., a uno multilateral.

Planteas, como una cuestión de primer orden para el desarrollo de Europa, la cuestión de la cesión de soberanía en la UE por parte de los Estados miembros…

Europa nace con algunos defectos muy importantes. Uno de ellos es el de la unanimidad para las grandes decisiones. No se ha comprado la idea de un ente superior, que es Europa. Si vas por el mundo, y te preguntan de dónde eres, respondes francés, alemán… No europeo. No hay una conciencia ciudadana europea. Ceder, por ejemplo, en el tema de la Defensa, les parece a muchos países irrenunciable. Francia, que tiene la force de frappe, armas nucleares, no las cede a la UE, y dice que las usará cuando lo crea conveniente. En cuestiones de política exterior, pasa una cosa parecida. Cada cual dice lo que piensa. No hay una visión común sobre política internacional. Si no se cede soberanía en aspectos clave, especialmente en el tema de la unanimidad, esto no tiene salida.

¿El federalismo tiene algo relevante que decir en esta necesaria renovación?

No entiendo muy bien qué es el federalismo. La UE, que son 27 países y llegará a 35 o así, tiene que respetar las maneras de cada uno de sus miembros, está claro. Los acuerdos que se tienen que tomar tienen que ser flexibles para que cada uno pueda adaptarlos a su manera de ser. Europa ha ido avanzado en esta línea. Hasta 2008, dominaba un liberalismo duro. Ahora se está intentando flexibilizar y adaptarse algo más a las políticas de cada país. Esto no sé si es federalismo o no, pero pienso que es una buena línea la de establecer unos principios, unos intereses comunes y una flexibilización para los países y las regiones.

Ahora, viene el coco ultraderechista… Una cosa que ya hemos vivido en carne propia…

Hay un problema de fondo. El mundo vira hacia el conservadurismo, la derecha. Y en algunos países, la extrema derecha, ante el fracaso de la socialdemocracia y el capitalismo moderado, por lo que decíamos de la desigualdad social, la precariedad laboral, el coste de la vida… Hay mucha gente que está tendiendo hacia la derecha o la extrema derecha. Es una realidad que en Europa ya existe. Hay cuatro o cinco países en los que la derecha gobierna junto con la extrema derecha. Y esto no es un buen augurio para su futuro. Lo que sí que se tendría que hacer y no se ha conseguido es un acuerdo de los partidos democráticos de no pactar con la extrema derecha. En cualquier caso, esto que algunos dicen en el sentido de que la izquierda tiene que ayudar a la derecha para que no pacte con los ultras es un disparate.

Con las elecciones americanas en el horizonte, ¿qué se puede decir de Biden-Trump?

Sobre las elecciones americanas de noviembre soy incapaz de decir quién ganará. En todo caso, uno es malo y el otro peor. Entonces, que gane el menos malo. Pero esto también pone de manifiesto que los Estados Unidos están en declive, perdiendo peso en el mundo.

Con la emigración, ¿seguimos poniendo parches?

La emigración es un tema muy complejo. La gran mayoría de la gente que emigra lo hace por necesidades políticas y económicas. Unos huyen de guerras, del terror, de dictaduras… Otros porque no tienen trabajo y lo pasan muy mal. Europa necesita inmigración, pero no puede venir de cualquier manera. Por lo tanto, inmigración, sí. En primer lugar, de la gente que huye por motivos políticos, por guerras. Hay que estar abierto a esta inmigración por necesidades vitales. El resto, hay que regularla en la medida en la que las sociedades la puedan aceptar, porque si no habrá conflictos sociales enormes.

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